11 abr. 2010

Un 'Far West' para el siglo XXI

González Ledesma celebra su nueva entrega de Silver Kane

Rosa Mora

"Amigo lector: esta es la obra de un viejo insensato que se ha atrevido a ser joven". Francisco González Ledesma llegó ayer con 12 minutos de retraso a la librería Negra y Criminal, donde celebró con sus lectores la publicación de La dama y el recuerdo (Planeta), una novela del Oeste en la estela de las muchas que publicó a partir de 1952 y durante más de tres décadas con el seudónimo de Silver Kane.
En el cercano mercado de la Barceloneta un grupo de jóvenes atronaba el barrio a ritmo de tambor y bailes. En la pequeña librería se aglomeraban los lectores, impacientes. Ledesma, Paco para todos, con juvenil camisa rosa, bromeó ensordecido por los tambores: "Este recibimiento es para mí, ¿verdad?". Sus lectores no le dieron tregua. Le asaltaron para que firmara ejemplares, sobre una enorme Honda, antes de entrar en la librería. Era algo más de la una de la tarde, pasadas las dos seguía firmando, pero ya instalado en una pequeña mesa, junto a los tradicionales mejillones de los sábados.
"Me he atrevido a volver a mis años jóvenes de la aventura y la pasión, el sufrimiento y la virginidad literaria. He tratado de saber si, al cabo de tantos años, era capaz de escribir como un joven, regresar a la pureza de la aventura y resucitar un mundo que fue". El librero Paco Camarasa jaleó este retorno de la novela popular.
En La dama y el recuerdo hay pistoleros y cazarrecompensas muy legales, un cacique muy corrupto, un heroico jefe indio valiente hasta la muerte, prostitutas de saloon con un pasado de amargura, una juez justiciera... Todos los atractivos del fabuloso Lejano Oeste. Historias de lealtad y amor, de pasión y muerte.
Ledesma, el maestro, ha hecho algo muy bonito. Ha convertido al legendario autor Silver Kane en personaje. En esta novela, es el director de un pequeño diario de una remota población inventada de Kansas en los tiempos en que se construía el ferrocarril.
Para escribir esta novela, Ledesma dejó a medias una nueva historia del inspector Méndez. Se da 12 meses para terminarla. Está ambientada en el Raval, en el tiempo en que se hizo la nueva rambla. Mataron a una niña en una de las casas que derribaron.
Si al público le gusta La dama y el recuerdo, a Ledesma no le importaría escribir otra novela del Oeste.

El País, 11 de abril de 2010