Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris El Periódico. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris El Periódico. Mostrar tots els missatges

12 de gen. 2016

Francisco González Ledesma: luz sobre la negra Barcelona


Debo reconocer mi ignorancia y confesar que estas navidades he descubierto a un viejo escritor que desde estos momentos formará parte de lo más preciado de mis anaqueles. La novela llegó a mis manos por equivocación, sin quererlo y sin saberlo. Diría que estaba esperando a que llegara a la papelería de la calle Aribau con Mariano Cubí, e hizo que la señora que me despachó me la ofreciera sin yo pedirlo. Su precio era escaso, aunque después de leerla he entendido que su valor es inmenso. Admito que no sabía quién era su autor, sin embargo a Silver Kane lo había leído cuando era un chiquillo y por casa de mis padres rodaban aquellas novelitas de vaqueros, compradas algún domingo en el mercadillo del Torrente Gornal.
Empecé la lectura sin mucha convicción, suponiendo que no iba a llegar a la página diez. Sin quererlo, me leí unas cincuenta páginas de una vez, cosa rara en mí. Quedé abstraído por el universo que transmitía la obra. 'Una Novela de Barrio' me transportó a los paisajes y ambientes de miinfancia, como lo había hecho antes 'Rabos de Lagartija' o 'El Embrujo de Shangai', ambas de Juan Marsé.
Paisajes y personajes descritos de forma magistral, por un artista de oficio, aunque con poco éxito editorial en nuestro país. Me fascinó y tuve la necesidad de conocer algo más del artista, de su vida, del resto de su obra, de su paso por el mundo. Localicé una deliciosa entrevista que Fernando Sánchez Dragó le hizo en el 2002, en su programa Negro sobre Blanco y que está disponible en Youtube. La vi del tirón y me identifiqué con cuanto nos explicaba y narraba este inmenso autor barcelonés llamado Francisco González Ledesma, que llegó al final de su vida en marzo de 2015. Paco González Ledesma se fue de este mundo con un premio Planeta, una gigantesca obra publicada y con una legión de seguidores en Francia. Debo reconocer mi ignorancia, pero confesar que es un inmenso placer remediarla descubriendo a un obrero de las letras, a un genio llamado Francisco González Ledesma.

Juan Zamora. El Periódico. Cartas de los lectores, 11 de enero de 2016


3 de març 2015

Adiós a un maestro de la novela negra

Muere Francisco González Ledesma, creador del inspector Méndez

Era, con permiso de Serrat, un noi del Poble Sec, de padre peón y madre modista «de pobres». Y un niño de la guerra, que con 9 años llevaba sacos de tierra al refugio antiaéreo, pasaba hambre y veía al padre partir en un reemplazo republicano de 1939 tras defender la ciudad del avance franquista en una barricada frente a El Molino. De aquella miseria se refugió Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) en la lectura, que le despertaría una vocación, que decía, era «lo único que justificaba» su vida. «Solo sé que soy auténtico cuando escribo. Me gustaría que me recordaran como a una persona que se sacrificó por la literatura, que le dedicó sus cinco sentidos». Pocos días antes de cumplir 88 años, de delicada salud tras sufrir un ictus en el 2011, fallecía el escritor, periodista y abogado que convirtió a la Barcelona de su inspector Méndez en escenario negrocriminal. Pero no del todo, pues según él mismo: «mientras alguien nos recuerda no morimos».
Con solo 21 años y la novela Sombras viejas ganó su primer premio, el Internacional de Novela de José Janés, en cuyo jurado estaba William Somerset Maugham. Pero era 1948 y topó con la censura (que también marcaría en rojo su obra Los napoleones), que le condenó por «rojo y pornógrafo», como le gustaba recordar. Para ver ambas novelas publicadas tuvo que morir Franco, en cuyo ejército llegó a capitán, aunque hablar catalán a sus soldados y evitar perseguir a los maquis le valió ser degradado y repetir la mili.
Mientras, González Ledesma halló sustento trabajando a destajo en Bruguera, donde además de guiones para cómics como El inspector Dan (junto a Víctor Mora) se inventó a Silver Kane, seudónimo bajo el que se codeó con Lafuente Estefanía y con el que de los 50 a los 70 alumbró medio millar de novelas populares del Oeste y policiacas, que podía llegar a escribir a razón de tres a la semana. Recupería a Kane en el 2010, con La dama y el recuerdo, algo que, confesó, le hizo «sentir joven otra vez».
Escribía de noche, porque por la tarde trabajaba de periodista y por la mañana de abogado, profesión que le hizo rico pero que abandonó a los 36 años porque le atormentaban las sentencias injustas y «defender a tipos indeseables». También ejerció, y sufrió, en Bruguera, al tener que blindar contratos de los dibujantes sobre derechos de autor en favor de la editorial.

LEY DE LA CALLE

En 1984, el inspector Méndez y su viejo Colt 45 -nacido secundario en Expediente Barcelona (1983)- en Crónica sentimental en rojo le valieron el premio Planeta, consagrándole como autor de novela negra de trasfondo social con Barcelona como protagonista. Mezcla de cuatro policías que conoció Ledesma, Méndez, que más que en los tribunales, creía «en la ley de la calle» y que podía ser comprensivo con los delincuentes pero implacable con pederastas y violadores, protagonizó una decena de títulos -Una novela de barrio le dio el premio RBA 2007; el último fue Peores maneras de morir (2013)-.
Ledesma, cuya carrera reconocía el festival BCNegra 2007 con el primer premio Pepe Carvalho, quiso en sus memorias, Historia de mis calles (2006), recordar la Barcelona humilde de su infancia, de hambre, lucha y posguerra. Su ciudad, omnipresente en toda su obra, seguía centrando la primera novela que firmó como Enrique Moriel -La ciudad sin tiempo-, seudónimo surgido del protagonista de la censurada Sombras viejas. Quizá porque deseaba que «de aquí a cien años» sus libros sean «una referencia de la memoria de Barcelona». El funeral será hoy a las 13.00 en el tanatorio de Sant Gervasi.
Anna Abella. El Periódico, 3 de marzo de 2015


2 de març 2015

Muere el periodista y escritor Francisco González Ledesma

Fue uno de los impulsores de la novela negra de denuncia social en la España franquista


El periodista y escritor Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), uno de los impulsores de la novela negra de denuncia social en España, ha fallecido esta madrugada, pocos días antes de cumplir 88 años.Su salud se había deteriorado tras sufrir un ictus hace unos años
La capilla ardiente se instalará a las 15.00 horas en el tanatorio de Sant Gervasi de Barcelona y el funeral en recuerdo del escritor tendrá lugar este martes a las 13.00 horas.
Conocedor como pocos de los bajos fondos de la Barcelona del franquismo, que plasmó en sus novelas, protagonizadas por elinspector MéndezGonzález Ledesma ganó en el 2007 la primera edición del Premio Internacional de novela negra RBA. Años antes, en 1984, ganó el premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo'.
Abogado, escritor y periodista, nació en Barcelona en 1927, y con 21 años logró en 1948 el Premio Internacional de Novela creado por el editor José Janés con la obra 'Sombras viejas', en cuyo jurado figuraba, entre otros, Somerset Maugham y Walter Starkie, pero la censura franquista le impidió publicarla. También sufrió la ira de la censura su segunda novela, 'Los Napoleones', y ambas no pudieron ver la luz hasta después de la muerte de Franco, durante la transición.

Bruguera y el seudónimo de Silver Kane

González Ledesma empezó a trabajar en la editorial Brugueracomo escritor de guiones para la revista 'Pulgarcito' y comenzó a escribir novelas de encargo bajo el seudónimo de Silver Kane. La pluma de Silver Kane alumbraba de tres a cinco novelas al mes en una carrera literaria a la sombra que produjo más de 600 títulos del Oeste y policíacos.
Silver Kane no fue su único seudónimo, pues también recurrió al de Enrique Moriel, extraído de uno de los personajes de sus primeras novelas, o Rosa Alcázar, con el que escribió literatura romántica.
Pese a su faceta de periodista, que desarrolló en varios medios, Ledesma será recordado por su obra de novela negra protagonizada por el comisario Méndez, una serie que inició en 1983 con 'Expediente Barcelona'.
El comisario Méndez paseó su particular manera de hacer por las páginas de otros seis libros: 'Las calles de nuestros padres' (1989), 'Crónica sentimental en rojo' (1984), 'La dama de Cachemira', 'Historia de Dios en una esquina' (1991), 'El pecado o algo parecido' (2002) y 'Una novela de barrio' (2007).
El humor ácido, las frases cortas, los diálogos y las descripciones de ciudades y paisajes eran algunas de las constantes de las obras deGonzález Ledesma. Con esta serie obtuvo un amplio reconocimiento con galardones como el Premio Planeta en 1984 por 'Crónica sentimental en rojo', el Premio Internacional Dashiell Hammet (2002) por 'El pecado o algo parecido', el Premio a la mejor novela extranjera en Francia por 'La Dama de Cachemira', o el I Premio Internacional de Novela Negra RBA por 'Una novela de barrio' (2007).
En la conferencia de prensa del premio RBA, Ledesma anunció que a su personaje Méndez le quedaba "una aventura más" y precisó: "tengo una idea en la cabeza y, si tengo salud y suerte, la desarrollaré". En el 2013, aún publicó 'Peores maneras de morir', la última entrega de su inspector, ya envejecido y paseando por una ciudad que casi no reconoce.
El año pasado, salió a la venta su última creación, 'El adoquín azul', una novela corta en la que relata el caso de una víctima de la brigada político-social del franquismo.
Admirado por escritores, editores y libreros, González Ledesma ganó la primera edición del Premio Pepe Carvalho en el 2007, que le concedió el festival BCNegra en reconocimiento a su trayectoria en el género.
El Periódico, 2 de marzo de 2015

12 d’abr. 2010

"Silver Kane reivindicaba una vida en la que el honor es importante"

LUGAR DE NACIMIENTO Barcelona, 1927
TRAYECTORIA: Periodista, guionista de historietas, novelista especializado en el género policíaco. Acaba de presentar una novela del oeste con su antigüo seudónimo, Silver Kane.

Nuria Navarro

los 21 años escribió una novela titulada Sombras viejas , que aplaudió Somerset Maugham y le condenó a 30 años de ostracismo por "rojo y pornógrafo" (en la novela un tipo le ponía la mano en la rodilla a una señorita). Así que se sacó la carrera de Derecho y, con el seudónimo de Silver Kane, escribió 400 novelas del Oeste para Bruguera. En aquella época pretecnológica, le leyeron entre 20 y 30 millones de españoles. Llegada la democracia, Francisco González Ledesma pudo escribir sin máscara lo que le dio la gana. Logró el Planeta (Crónica sentimental en rojo ) y el RBA ( Una novela de barrio ). A los 83 años vuelve a ser Silver Kane con La dama y el recuerdo (Planeta).

--¿Un ataque de nostalgia?

--Estaba escribiendo una novela de la serie del detective Méndez y de repente me pregunté: ¿Serías capaz de escribir como entonces, con un estilo juvenil, casi con rabia?.

--Es evidente que sí.

--Dispuesto a no cobrar anticipo y a romper la novela si no salía bien, hice la prueba. Y me sentí joven otra vez. Volví a estar a gusto con el pistolero, la dama del saloon, las tribus indias. Elementos ingenuos, pero cargados de verdades absolutas como la vida y la muerte.

--Pero eso, en tiempos de Gürtel...

--Antes la gente era más crédula, pero la tipología humana no ha cambiado. Lo que hoy pasa en España podía haber pasado allí. Un tío como Correa habría sobrevivido sin problema en el Far West. En mi novela aparece Ford, un administrador de las tribus indias que saca dinero de debajo de las piedras.

--Oiga, ¿y cómo podía recrear el Oeste sin poner un pie allí?

--El primer Silver Kane lo firmé en 1952 y no fue hasta 1965 cuando tuve dinero para pagarme el viaje. Mientras, lo saqué todo de la imaginación y de libros norteamericanos que me conseguía Víctor Mora a través de contactos. Tenía uno sobre la compañía Well Fargo de diligencias, historias de los jueces americanos, de las tribus indias... Y no cometí grandes errores.

--De manejar un Colt, nada de nada.

--Tengo uno que he convertido en lámpara de mesa, je, je. Pero yo, como se dice en el Ejército, soy un tirador de primera. Con fusil, ¿eh? Lo sé todo sobre las armas.

--¿Y eso?

--Cuando estudiaba Derecho, costeado por una tía mía de Zaragoza que me acogió durante la guerra, en vez de ir a quintas, fui de campamentos y llegué a alférez provisional, que era el que iba 20 metros antes del soldado más valiente. Estuve en Ronda y en el Pirineo de los maquis. Luego me ascendieron a capitán y me dieron una compañía.

--¿Y era un oficial franquista...?

--¡Eso me creó un dilema moral tremendo! Yo no quería matar a ningún maquis, sobre todo a los de Marcel.lí Massana. Así que, cuando sabía que estaban en el norte, yo iba para el sur. Además, tuve otro problema: a mis soldados, fuera de servicio, les hablaba en catalán. Me abrieron un expediente por separatista, y me degradaron a soldado. A los 28 años me hicieron repetir el servicio militar. Pero el sentido del honor me quedó dentro. Se ha perdido la hombría, como se ha perdido el orgullo del trabajo y los ideales. Silver Kane reivindicaba una vida en la que el honor tiene importancia.

--Siendo rojo es curioso que quisiera ser militar.

--Me había acostumbrado a la muerte. En octubre del 34, las calles se llenaron de tiros. Luego, el 19 de julio, de cadáveres. El Poble Sec bullía de gente que pedía un arma para defender la libertad. Mi padre fue a la barricada de El Molino para que no pasaran los militares de Drassanes... Admiraba a aquellos milicianos que iban con escopetas de mierda.

--Acabó disparando en un paisaje de ficción.

--Detrás de las novelas de Silver Kane había una intención secreta...

--Cuente usted.

--Yo era un rojo de barrio pobre. Ahora soy un rojo desengañado, porque veo a tanto político robar... Quería que la gente, al leer mis novelitas, vieran que al sheriff y al juez los elegía el pueblo, y que había jurado popular. Esperaba que el lector se diera cuenta de que el país estaba muy jodido, de que se le usurpaban derechos fundamentales.


El Periódico de Extremadura, 12 de abril de 2010

2 de set. 2009

Francisco González Ledesma «Era un especialista en saber dónde caerían las bombas»

Premiado muchas veces y reconocido mundialmente, ha hecho realidad el axioma que dice «pinta tu pueblo y pintarás el mundo».

Raúl Argemí

Francisco González Ledesma, Paco para los amigos, es una reserva de memoria viviente, un verdadero testigo de su tiempo. Nació en Poble Sec, barrio que lo vio pasar hambre, le enseñó a amar, y le grabó hasta el hueso que hay principios que no se negocian. Todo eso se refleja en su historia como periodista, y en la larga lista de novelas con las que siempre, de una u otra manera, estaba volviendo al barrio del que nunca termina de irse.
--Usted es novelista y sabe que una historia tiene que comenzar con gancho para retener a los lectores: cuéntenos un recuerdo infantil imborrable.
--La guerra civil, que tuve que vivir desde los ocho hasta los once años. Puedo decir, y no es chiste, que soy un especialista en saber dónde van a caer las bombas, por el pitido. Vivíamos al lado de las tres chimeneas, y los bombarderos se empeñaban en destruirlas y dejar sin luz a Barcelona. Mi madre, que era modista de pobres, mi padre, que trabajaba de peón de almacén, duro y cobrando muy poco, y yo nos hicimos grandes conocedores de esas bombas que caían cada dos por tres.
--Poble Sec tenía fama de ser un barrio rojo. ¿Se exagera mucho?
--Nada, era una fortaleza roja, con obreros dispuestos, aún durante el franquismo, a declarar la república a cada rato. Para mí fue la escuela que marcó mi vida y me enseñó lo que era la dignidad de los trabajadores. A los diez años, me acuerdo, ayudaba llevando sacos terreros al refugio antiaéreo. Allí podía ver a esos hombres, humildes, besar a su mujer, despedirse de sus hijos y ponerse el fusil al hombro para marchar al frente. Estábamos convencidos de que podíamos cambiar el mundo, y que valía la pena hacerlo.
--¿Podía ir a la escuela?
--Iba a la escuela del ayuntamiento, una escuela de calidad republicana. Allí aprendíamos no solo a respetar a los mayores, a los ancianos, también que un animal o una flor, la naturaleza, debe ser tratada con respeto. Eso sí, nada, nada nos quitaba el hambre.
--Mucha hambre.
--Mucha, hasta enfermarse. A mí me salvó una tía de Zaragoza, cuando me puse tuberculoso. La tía Victoria era modista de ricos, de militares y generales franquistas; con ella pude comer todos los días y me mandó al colegio de los hermanos Corazonistas, que eran buena gente.
--Tendría que rezar todos los días.
--Ahí estaba el problema. (Sonríe) Yo era un pequeño rojo que no sabía ninguna oración, así que tuve que disimular y aprender rápido. Más tarde, cuando estaba en otro colegio religioso de Barcelona, recuerdo que nos informaron, felices, del fusilamiento de Companys, diciendo que había sido por “mal español y mal catalán”. No era fácil la vida de un niño en ese tiempo, era un mundo que no me gustaba nada. La lectura me ayudaba a soportarlo.
--¿En los libros encontraba el mundo que le gustaba?
--Los libros me salvaron, me protegieron de tanta miseria. Un tío que era periodista tenía muchos libros bajo la cama y me dejaba leerlos. Había de todo. Novelas, cuentos, historias picarescas, de todo, y yo me los comía.
--¿Por esa necesidad de crear otro mundo llegó a la escritura?
--Sí, creo que esa fue la razón para que escribiera. Pero antes me hice abogado. Un abogado que ganaba dinero, pero que era muy infeliz. No me dejaba indiferente que condenaran a un infeliz con hambre, y soltaran al gran estafador que podía pagarse un abogado. Por eso, un día, me puse a estudiar Periodismo.
--Renegó del abogado y se hizo periodista.
--Dejé atrás el abogado rico para ser un periodista pobre. Fue la mejor decisión de mi vida. Primero estuve en El Correo Catalán, y luego en La Vanguardia. Con mucha suerte, porque los dos directores nos permitían hurtarle el cuerpo a la censura, y los lectores de aquellos tiempos eran maestros en el arte de leer entre líneas. Además, de vez en cuando, algo que uno escribe cambia un poco la realidad, y uno se siente como el cielo (ríe) ¡Y además nos pagan por hacerlo!
--Usted tiene un personaje, el comisario Méndez, muy del Barrio Chino, muy del Paral.lel, escéptico, que cree más en la ley de la calle que en las de los tribunales. ¿Cómo se hizo amigo de Méndez?
--No hubo premeditación, me lo encontré un día en Expediente Barcelona, editada en los años 80. Fue la primera en la que era personaje, y se me quedó como protagonista en ya no sé si son 12 o 14 novelas.
--Desde la primera hasta la más reciente Méndez ha sufrido muchos cambios, pero sigue fiel a su gente.
--Es como todos los policías de cierta edad. Comenzó con métodos franquistas y luego se fue volviendo democrático. Pero sus ideas de lo bueno y de lo malo le vienen del barrio, de niño. Su código es libertad, justicia y piedad. Siempre es comprensivo con el descarriado, pero no perdona ni a los que matan a un niño ni a los que violan a una mujer. Es un marginal dentro de la policía porque cree sobre todo en la ley de la calle. A Méndez no lo gusta lo que hoy ve. Antes, las putas tenían familia, hijos, en el barrio. Ahora, con las mafias, solo se ven pobres chicas, esclavas sexuales, que vaya a saber cuánto maltrato sufren.
--Méndez y usted tal vez fueron juntos a viejo teatro El Molino.
--Me hubiera gustado, pero fuimos cada uno por su lado. Recuerdo que íbamos a los 18 y pedíamos el “champán de la casa”, que no era más que gaseosa, y nos reíamos con los chistes y las canciones que tenían doble sentido. También iban viejitos muy mayores, a mirar las piernas de las chicas, pero decían que iban “por la música”.
--Hoy, ¿cómo ve a su barrio?
--Distinto, y no digo que sea malo o sea bueno, pero es distinto; ya no sé si es mi barrio.

El Periódico, 2 de septiembre de 2009

2 de maig 2009

Negromediterráneo

El Periódico, 2 de mayo de 2009

Francisco González Ledesma, la ciudad borrada

Catalina Gayà

Francisco González Ledesma se aproxima a la cafetería Muy Buenas, en la calle del Carme, a las 11.29 horas. Falta un minuto para la cita con el fantasma de la mujer que muere en su novela Cinco Mujeres y media y hace rato que la sensación de estar en el lugar equivocado se ha convertido en dolor de estómago. El lugar de la cita no es el mismo que el del asesinato literario: el encuentro será un fracaso piensa la periodista. La joven (en este artículo no tiene nombre porque desvelar el misterio sería otro un crimen para el lector) vivió en esta calle –en una escalera que huele a detergente--, pero no falleció aquí: la desierta avenida Pearson es el escenario del crimen. “¿Por qué estamos aquí?”, es la pregunta que viene una y otra vez a mi mente. “Las cinco mujeres (de hecho seis) que dan título al libro se reúnen en el Muy Buenas, pero ella ni siquiera entra”, es el monólogo previo al encuentro.

La cita de las 11.30

Solo se entiende que Francisco González Ledesma nos haya citado en esta calle abarrotada de gentes y de coches del Raval cuando se le observa mientras se acerca a la cafetería. Mira a los lados buscando algo, observa las ventanas, pide disculpas cuando se tropieza con una joven que habla por el móvil. Oteándolo frente a la puerta de la cafetería, se deduce que la muerta, a parte de la joven y otros tantos cadáveres que van apareciendo en el libro, es esa Barcelona que está en su memoria y que no es la misma por la que él camina ahora. Es el fantasma de esa Barcelona que un día fue su ciudad lo que viene a buscar González Ledesma. Esa es su cita de las 11.30 horas.
Sentado en una mesa de mármol en el Muy Buenas, habla de esa Barcelona en la que vivió Raquel Meller –la artista más internacional que ha tenido España y de la que solo queda ahora una estatua que pocos transeúntes reconocen--; de esa Barcelona que él vio en guerra y en la que buscó comida cuando había hambre de postguerra. Una ciudad que permitía que los poetas se formaran en bares como el London o el Emilia, en la década de los cincuenta o de los sesenta, y en la que “las señoras de la calle tenían seguridad social y no eran esclavas”. “Esa Barcelona ya no está y quien quiera saber cómo era tendrá que leer libros de novela negra”, dice.
--¿Se le aparecen los fantasmas de algunos de los muertos que campan por sus libros?
-- A algunos personajes los mato con gusto y esos no se aparecen nunca. A otros, en cambio, me cuesta muchísimo y alargo los sucesos para que no tengan que morir. A veces, me parece que vivo más con los personajes que en la vida real y cuando eso pasa, son ellos los que mandan y eso te marca el carácter
.-- ¿Le costó matar a la joven de Cinco mujeres y media?
-- Esa mujer representa la esperanza y asesinándola muere la esperanza.
-- Entonces, ¿por qué no matar al especulador que aparece en el libro?
-- Ese personaje está vivo; podría tener nombre y apellidos. No se los diré, pero resume lo que está pasando en Barcelona.
-- ¿Hay una Barcelona que ha muerto?
-- Hay una Barcelona que ha sucumbido a la especulación más miserable, pero Barcelona siempre consigue levantarse.
Es 29 de enero, al mediodía, y en la Rambla del Raval, más de un despistado no halla la que ya es oficialmente la plaza de Manolo Vázquez Montalbán. No la encuentran porque el hotel de la rambla la tapa y porque, dicen, no esperaban que “fuera dura, sin árboles, sin vida”. Solo Maruja Torres se atreve a decir que quizá esa plaza no le hubiera gustado al escritor del Raval. En la noche, durante una de las charlas de la Semana Negra de Barcelona, el debate sobre la plaza continúa en el Palau de la Virreina. En el mesa está Francisco González Ledesma, quien, tras enumerar las ventajas de haber tirado ciertas casas del Raval, se lamenta de que hayan acabado con “el alma del barrio”. Acaba su charla haciendo referencia a la polémica plaza. “Tal y como hace las cosas el Ayuntamiento, a nosotros no nos dedicarán ni una farola”. El auditorio ríe.

Cambios y contradicciones


Es esa Barcelona en cambio y contradicción el escenario de Cinco mujeres y media y de la que habla González Ledesma en el Muy Buenas. La cita se alarga casi dos horas. Rescatamos el fantasma de la joven asesinada en la avenida Pearson y lo regresamos al Raval, a la calle del Malnom. González Ledesma se encuentra con ella. “Yo escribo las historias de las mujeres que hay detrás de las ventanas de Barcelona. Si se abrieran, se oirían gritos”. Las ventanas de los edificios de esta calle están cerradas. Hay algunos carteles que anuncian pisos en venta; se abre una puerta de lo que parece un garaje y se intuye un piso patera. El garaje no tiene ventanas.

El Periódico, 2 de mayo de 2009

26 de juny 2008

"Tinc simpatia per Hillary"

Antonio Baños

González Ledesma presenta "El candidato de Dios", una novel·la sobre els comicis nord-americans.

Dinar de premsa, nyam. Destino va convocar els nostres estòmacs al restaurant La Camarga. Pura cuina tecnoemocional, ja que això de dinar gratis sempre ha estat una tècnica d'allò més emocionant. El motiu estava justificat: presentació d'El candidato de Dios, la nova novel·la d'Enrique Moriel, l'heterònim de Francisco González Ledesma especialitzat en thrillers conspiratius. Els 17 comensals ens vam asseure en una taula gegant i oval i per això, més que una roda de premsa, allò semblaven les negociacions de pau d'una guerra balcànica. A la capçalera, l'editor Emili Rosales: "¿Creus que Déu vol ser president dels Estats Units? Així és com em va plantejar la novel·la Paco, ja que l'obra cobreix la campanya electoral d'un misteriós candidat que porta un missatge de pau". I diguin-me si no és significatiu el matís: Rosales va explicar que el relat transcorre en "una actualitat molt rabiosa" mentre que González Ledesma va preferir definir-lo com "rigorosa actualitat". Del rigor a la ràbia, del periodisme d'abans a la fúria d'avui.
En fi, que Ledesma va estar amabilíssim com sempre i ens va filtrar titulars de manera paternal: "Les eleccions als EUA són la gran festa de la màfia". "Tinc una simpatia sentimental per Hillary" o "Si continuo parlant no dinarem". Don Paco ens va recordar una sagaç frase d'aquesta senadora: "A les tiranies sempre manen els pitjors però en les democràcies de vegades els triem". Llavors Rosales es va aixecar, es va disculpar i va esgrimir la vaga del transport per anar-se'n de pressa i corrents, segons abans que li portessin l'entrecot. ¡Quin sentit del deure! ¡Quin poeta més asceta!
En el llibre es retrata un transsumpte de Jesús que es presenta a president auspiciat per un misteriós milionari en el paper del colom trinitari. Ledesma es va mostrar ressentit amb la jeraquia eclesiàstica i amb el mateix Déu Pare: "No entenc el seu paper. Mira que deixar morir el seu fill sense commoure's!" Això és passió de novel·lista pels personatges creíbles.

El Periódico, 26 de juny de 2008

7 de set. 2007

González Ledesma gana el Premio de Novela Negra RBA

El autor barcelonés recupera al policía Méndez en 'Una novela de barrio"

125.000 euros convierten el nuevo galardón en el mejor dotado de su género


Elena Hevia

El año que corre, el mismo en el que ha cumplido los 80, ha sido particularmente generoso con Francisco González Ledesma. Sin acabar de reponerse del éxito de ventas de La ciudad sin tiempo, embozado allí bajo el seudónimo de Enrique Moriel, ayer recibió el recién inaugurado Premio Internacional de Novela Negra RBA, que conlleva 125.000 euros y el récord editorial de ser el premio mejor dotado en su género.Y lo hizo con sus armas habituales, una novela policiaca ambientada en Barcelona y con su policía de siempre, Méndez, que ha rebasado ampliamente la edad de la jubilación pero sigue en la brecha. Una novela de barrio es la historia de una venganza, la que se desata tras la muerte accidental de un niño en los años 70 en una espiral de violencia que llevará la acción hasta nuestros días. "Esta obra explora el amor familiar. De cómo un padre que ha perdido a su hijo intenta reconstruir la vida que este habría podido vivir".
Ayer el escritor barcelonés bromeaba con la circunstancia que le obligaría a no poder negarle dinero a Méndez, caso de que se lo pidiera, ya que este le ha hecho ganar cuatro premios, entre ellos el Planeta con Crónica sentimental en rojo en 1984. "Ahora Méndez ha cambiado su incómoda vivienda del Barrio Chino, en el trastero de un bar de mala muerte, por un pequeño pisito frente a las Drassanes, donde los libros amenazan por salir por la ventana".


MINGITORIO SENTIMENTAL

El recuerdo de su desaparecido amigo, Manuel Vázquez Montalbán, otro gran cronista de los barrios barceloneses, le lleva a evocar aquella frase que tanto le gustaba a aquel: "La patria es la pared contra la que meamos de niños". La de González Ledesma está en Poble Sec, el barrio en el que nació y un lugar por el que le gusta pasear cuando está deprimido. "Mis novelas se han nutrido de las pequeñas y tristes historias de barrio, de los obreros que luchaban por sacar adelante a sus familias y de las mujeres honradas que por las tardes se veían obligadas a prostituirse".
El autor constata las transformaciones en el paisaje con un dejo nostálgico: "Con Serrat, además de la amistad, compartimos barrio, y solemos hablar de los cambios de nuestra ciudad. Todo me lo han cambiado, el Barrio Chino ya no se llama así, las calles que conocía ya no están, en la comisaría ya no hay policías sino mossos d'esquadra y mis obreros y meuques han cedido el paso a los emigrantes".

El Periódico, 7 de septiembre de 2007

29 d’abr. 2007

Fco. González Ledesma: "Tot el que sé com a escriptor ho vaig aprendre escrivint novel·les de l'Oest"

Carles Valbuena

L'èxit sol ser capritxós. A Francisco González Ledesma, un dels grans triomfadors de l'últim Sant Jordi, li ha arribat amb 80 anys ja fets gràcies a La ciutat sense temps / La ciudad sin tiempo (Destino), una novel·la en què combina elements policíacs, històrics, esotèrics i religiosos i que recorre la història de Barcelona al llarg de diversos segles. Malgrat que ho viu amb il·lusió, no sembla que aquest massiu reconeixement dels lectors hagi de fer canviar la manera de ser d'un escriptor que, després de ser prohibit per la censura franquista, es va passar 32 anys escrivint modestes novel·les de quiosc amb el pseudònim de Silver Kane.

—¿Com se sent després de ser un dels triomfadors de Sant Jordi i comprovar que la seva novel·la se situa entre els títols més venuts?
—Una mica sorprés, però és una sensació afalagadora i de plenitud, no cal negar-ho. Ara bé, has de pensar sempre que les vendes del dia de Sant Jordi són molt circumstancials i no tenen per què repetir-se. Aquest èxit no significa que sigui ni millor ni pitjor escriptor, sinó que he encertat amb el tema de la novel·la en el moment adequat. Per mi és la culminació d'un vell somni que es remunta a l'adolescència, quan vaig començar a escriure a 13 o 14 anys.
—Després de dies de suspens es va aclarir la incògnita i tots vam saber que Enrique Moriel era vostè. ¿Per què va triar aquest pseudònim?
—La majoria de lectors m'associa al gènere policíac i com que La ciutat sense temps té un registre literari molt diferent l'editor em va aconsellar que adoptés una nova identitat per no condicionar l'opinió dels possibles lectors de la meva novel·la. La seva idea va ser un gran encert perquè la gent ha reaccionat molt bé. Però hi ha una altra raó més íntima i personal. El 1948, quan tenia 16 anys, vaig escriure la primera novel·la, Sombras viejas, prohibida per la censura perquè hi sortien molts republicans. El protagonista d'aquella història es deia Enrique Moriel.
—¿Com va sorgir la història que narra a La ciutat sense temps?
—Fa uns 30 anys, mentre estava escrivint una novel·la d'aventures per guanyar-me la vida, vaig suposar que els vampirs no es moren mai. Per tant, un vampir que fos observador, intel·ligent i visqués sempre a la mateixa ciutat podria conèixer més bé que ningú la història dels seus habitants i edificis així com també totes les seves vileses, misteris i secrets. Aquella idea es va concretar anys després en el relat llarg El vampiro del Paseo de Gracia, un esbós del que seria la història definitiva que vaig reescriure tres vegades abans de decidir-me a publicar-la ara.
—¿Suposo que es va haver de documentar molt per escriure-la?
—He hagut d'investigar la història més íntima i secreta de Barcelona, buscar en molts llibres per trobar petits detalls sobre cementiris parroquials, execucions, esclaus o prostíbuls de l'edat mitjana. Puc assegurar que tot el que passa i es descriu a la novel·la és real i ha sigut comprovat prèviament. Si parlo d'un prostíbul de certa època és perquè n'he vist fotografies i sé exactament com s'ubicaven les cadires o les dones al local. L'únic que no està confirmat és un complot per matar l'urbanista Ildefons Cerdà, un home que va tenir alguns enemics.
—En un escriptor de relats policíacs amb tocs de denúncia social sorprèn aquest interès pels elements esotèrics i religiosos de la seva ciutat. ¿A què es deu aquest canvi de registre literari?
—Una de les coses consubstancials a la meva obra és l'amor a Barcelona, protagonista a totes les meves novel·les. Després hi ha la component d'intriga i misteri que em surt de dins. Però aquest aspecte esotèric o religiós present a la novel·la ve d'una vella preocupació personal que tinc: saber si aquest món tan imperfecte en què vivim és realment obra de Déu o si algú l'ha espatllat. I com que els llibres sagrats ens diuen que hi va haver una lluita entre Déu i el diable, et planteges si no va ser el mal qui va sortir triomfant d'aquella disputa. Malgrat tot, no s'ha de perdre l'esperança perquè els éssers humans encara que no siguin bons del tot, han après a reconèixer el mal i a esculpir sobre ell.
—L'ombra del vent, L'església del mar i ara La ciutat sense temps. ¿Com s'explica aquest nou boom literari que té Barcelona com a principal protagonista?
—En literatura passen coses una mica inexplicables i aquest fenomen sorgeix perquè potser estava en l'aire i alguns escriptors l'han sabut captar i interpretar. Sense ànim de molestar a ningú, crec que la Barcelona que es descriu a L'ombra del vent és una ciutat molt abstracta que no ha existit mai. Pel que fa a L'església del mar, és una obra molt treballada i amb una trama de moltíssim mèrit però que, al meu entendre, no refelcteix la Barcelona de la gent del carrer. És més aviat història que no pas novel·la. Són dues obres molt dignes però no m'he inspirat en elles perquè la idea de la meva novel·la va néixer fa 30 anys, quan encara no s'havien escrit. Crec que aquesta moda reflecteix l'interès de la gent per saber en quina ciutat viu i desentranyar la història que hi ha al darrera de les pedres. Aquestes novel·les revelen una part d'aquests misteris i explica l'èxit que tenen.
—¿Per què aquesta presència constant de Barcelona en tota la seva obra?
—El lloc on neixes et marca, però és que a més jo he viscut la ciutat amb una intensitat que poques persones han tingut l'ocasió d'experimentar. He conegut la Barcelona de la República, la de la guerra civil, he vist molta gent lluitar i morir a les barricades, gent que menjava rates... el sofriment i dignitat dels carrers. He sabut el que és la Barcelona obrera perquè vaig treballar des de molt jove en condicions molt difícils i em vaig adonar que és una ciutat que ho té tot: el bo i el dolent. L'he vist canviar. Com ha passat de ser relativament petita a ser una cosmòpolis. Barcelona és la meva pàtria i això significa moltíssim per mi. És la meva infància, els meus primers amors, les primeres cançons que vaig sentir als carrers, la ciutat dels gossos de carrer que vaig acariciar i dels pobres a les cantonades. Tot això és present a les meves novel·les.
—¿Era més humana i solidària la Barcelona dels temps grisos del franquisme que l'ha d'ara?
—La ciutat d'ara és més reica i eficaç però menys humana. Vivim més bé però aquest benestar també comporta una pèrdua de solidaritat. Cada un de nosaltres ens refugiem a les nostres cases i feines i ens necessitem menys els uns als altres. A l'escala on visc ens coneixem tres veïns mentre que al carrer Tapioles, on jo vaig néixer, els nens podien anar a menjar o a dormir a qualsevol casa. Erem com germans. El que tenia un rosegó de pa el tenia per a tots. No crec que les persones fossim millors però sí més senzilles. Tots ens coneixíem i ajudàvem. Abans Barcelona era una ciutat de barris i ara és una gran metròpolis on cadascú va a la seva.
¿Hauria sigut diferent si no hagués nascut al barri del Poble-sec?
No ho sé. Possiblement si hagués nascut en un barri ric estaries entrevistant una altra persona. No hauria tingut mai un pare que agafés un fusell el 18 de juliol i si un que hauria fugit a Sant Sebastià amb la família. Cadascú té la seva vida, que no ha triat, i ha de ser lleial amb ell mateix. Si has sigut un noi pobre de barri això comporta tenir una dignitat i uns determinats valors que et marquen per a la resta de la vida.
En un moment de la vida, ho va arriscar tot i va abandonar la còmoda carrera d'advocat per una incerta vida de periodista. ¿Què el va impulsar a prendre aquella decisió?
Quan ets advocat tens problemes de conciència i estàs constantment entre persones que s'odien i es barallen. Això es una cosa que no podia suportar. M'estava tornant un home solitari i esquerp que no era amable amb els seus fills ni amb la seva dona. Si tenia una sentència en contra que considerava injusta no dormia en una setmana. Vaig decidir deixar allò i vaig passar de ser un advocat ric a un periodista pobre a El Correo Catalán, però feia el que volia i és millor 10 duros guanyats entre rialles que 100 entre llàgrimes.
L'èxit li ha arribar amb 80 anys. ¿Això li fa evocar amb ironia la seva llarga etapa com a escriptor de novel·les de l'oest que va firmar amb el pseudònim de Silver Kane?
La recordo amb afecte però sense nostàlgia, perquè va ser una època de gran sofriment. Com l'enginyer que mira un pont que ha construit i recorda com, de jove, va començar llaurant els fonaments amb les seves mans. Quan la censura em va condemnar a l'ostracisme i em va dir que mentre visqués el caudillo no podria publicar. L'editor de Bruguera em va proposar fer novel·les de l'oest usant la meva imaginació. Vaig acceptar i no només em va salvar de la fam sinó que em va permetre acabar la carrera i, fins i tot, guanyar uns quants diners. Em pagaven 2.000 pessetes per novel·la, una quantitat que va anar pujant fins a les 12.000 que en cobrava l'any 70.
¿I allò que havia de durar dos anys es va allargar bastant més?
Com que es venien bé, l'editor m'anava prorrogant els contractes i va durar 30 anys més. No diré que ho evoco amb orgull perquè tot allò ho vaig fer per necessitat, però tot el que sé com a novel·lista ho vaig aprendre llavors. Com aconseguir que una història fos interessant des de la primera pàgina, la tècnica de l'escriptura. Sempre dic que va ser un aprenentatge de gos. Em va ensenyar tot el que ha de saber un novel·lista i m'ho va ensenyar treballant, escrivint de quatre a vuit de la matinada. A vegades em meravella pensar com ho vaig poder fer perquè treballava al matí d'advocat, com a periodista a la tarda i escrivia a la nit. Vaig arribar a escriure més de 400 novel·les que ara són preats objectes de col·leccionistes.
¿És veritat que el mateix Alfred Hitchcock li va voler comprar elguió d'una de les seves novel·les?
Va ser fa molts anys. Era una d'aquelles novel·les policíaques barates que escrivia amb el pseudònim de Silver Kane. La història passava als Estats Units i tractava sobre dues dones bessones que decidien casar-se amb dos germans bessons el mateix dia i anar-se'n a viure la nit de nocesa dues cases idèntiques. Llavors assassinaven una de les dues dones i el misteri consistia a saber qui era el criminal. Segur que en mans de Hitchcock, aquest joc de confusions hauria pogut donar lloc a una pel·lícula genial i al·lucinant.
¿I com és que es va frustrar el projecte?
A Hitchcock li va interessar molt el llibre i fins i tot es va posar en contacte amb el meu representant però el poderós sindicat de guionistes nord-americans li va impedir contractar un guinista estranger. Somiant amb el que havia de guanyar ja m'havia fixat en una casa del Turó Park.

F. González Ledesma. Radiografia
Un noi de barri fidel a sí mateix
Francisco González Ledesma diu que "l'ambient on néixes i et cries de petit modela la teva personalitat per sempre". Aquesta afirmació resulta especialment certa en el cas d'aquest escriptor que va conèixer de prop les penúries de la guerra civil i la dura postguerra als carrers del barri del Poble-sec. Allà va comprovar la solidaritat dels veïns i va desenvolupar una gran capacitat de sacrifici que ha posat en pràctica al llarg de tota la seva vida. Gràcies a ella i a les moltes hores passades teclejant la seva màquina d'escriure, ha aconseguit l'èxit. Fidel a sí mateix i sense que ningú li regalés res.

Autoretrat
¿Quina novel·la li hauria agradat escriure?
Contrapunt, d'Aldous Huxley
¿Quin és el seu escriptor preferit?
Tinc 100 escriptors preferits. Prefereixo no citar-ne cap perquè al fer-ho ofendria els altres
¿La seva pel·lícula preferida?
Dues de molt oblidades, Trigo y esmeralda de Robert Wise i El séptimo cielo, de Henry King
¿Un personatge de còmic?
L'inspector Dan, que el vaig crear jo
¿Els seus vicis confessables?
Potser no tinc gaire bon caràcter i, a vegades, m'inflamo per qualsevol cosa
¿Una debilitat?
Ni bec, ni jugo, ni fumo. Als 80 anys ja en tinc molt poques. Potser llegir continuament amb tranquil·litat
¿Un record de la infància?
La gran solidaritat que hi havia entre la gent durant la guerra civil i a la postguerra. La vida de barri pobre
¿La persona que l'ha marcat més?
Moltes.Especialment els amics del batxillerat i també la meva dona i els meus fills
¿Si no fos escriptor, què li hauria agradat ser?
Encara que pugui sorprendre, vaig voler ser militar
¿A quin polític admira més?
Adolfo Suárez
¿Què és el que suporta menys en un ésser humà?
L'ambició barrejada d'hipocresia. Aquell que va somrient per tot arreu però sempre va a la seva
¿Una ciutat per viure-hi?
Tres. Barcelona, Nova York i París
¿Un hobby que no sigui la literatura?
La gimnàstica i el futbol, que m'apassiona
¿Un equip de futbol?
Sóc de l'Espanyol

El Periódico / Quadern del diumenge, 29 d'abril de 2007

18 d’abr. 2007

Enrique Moriel soy yo

Francisco González Ledesma se identifica como el autor de 'La ciudad sin tiempo', que fue publicada bajo seudónimo.

Elena Hevia

Ha sido un mercenario de la literatura y lo asume. Francisco González Ledesma (Barcelona,1927), abogado, periodista, escritor y escribidor, confiesa haber pasado penurias económicas en su juventud. De ellas le libró un seudónimo muy fértil, el de Silver Kane, bajo el cual escribió a destajo novelas del oeste de a duro, a razón de dos por semana, durante años y años. En total, más de 400. "Todo lo que sé de la escritura se lo debo a Silver Kane", reconoce. Es por eso que a este autor de novela negra --con una de ellas Crónica sentimental en rojo ganó un Planeta-- no le importa presentarse embozado y enmascarado en las librerías. Podría decirse que le da suerte.
Sin el aval de su nombre, su novela La ciudad sin tiempo, publicada bajo el seudónimo de Enrique Moriel, ha logrado llegar a las tres ediciones y partir como caballo ganador en este Sant Jordi. Su verdadera personalidad se ha revelado oportunamente a menos de una semana de la Diada. "Un fantasma no puede firmar libros y yo lo haré con mi nombre, a menos que un lector me pida que lo haga como Moriel, porque él es más auténtico que yo mismo", explica. Enrique Moriel era, de todas formas, una pista más o menos encubierta para llegar a la resolución del misterio. Ese fue el nombre del protagonista de la primera y muy comprometida novela del escritor, Sombras viejas, que ganó en 1948 el Premio José Janés y fue prohibida por la censura franquista. La buena noticia es que Destino recuperará esa obra primeriza y casi desconocida.
¿Por qué la utilización de seudónimo? "Mi nombre está demasiado ligado al género negro y mi editor, Emili Rosales, consideró que eso iba a despistar mucho al lector porque La ciudad sin tiempo supone un cambio de rumbo en mi escritura". Y es que González Ledesma ha recuperado su vieja vertiente social en una obra que tiene a Barcelona como protagonista.

El Periódico
, 18 de abril de 2007

6 de febr. 2006

El segundo encuentro de novela policiaca atraca en Barcelona

Francisco González Ledesma recibe hoy el primer Premi Pepe Carvalho

Roger Pascual

Barcelona será esta semana el escenario en el que se recrearán multitud de crímenes y se intentarán esclarecer decenas de misterios, como, por ejemplo, qué pasos hay que seguir para atraer al público joven a la lectura. Desde hoy y hasta el próximo sábado, 28 autores de intrigas policiacas se darán cita en BCNegra 2006, la segunda edición del Encuentro de Novela Negra y deMisterio de Barcelona.
Tras arrancar el año pasado en el marco del Año del Libro y la Lectura como un homenaje a Manuel Vázquez Montalbán, la iniciativa del Institut de Cultura y el Consorcio de Bibliotecas pretende a partir de ahora consolidarse como una cita anual y de prestigio. Paco Camarasa, propietario de la librería Negra y Criminal,
es, nunca mejor dicho, el comisario de estas jornadas que cuentan con el apoyo de 19 editoriales.

NUEVO GALARDÓN

La semana de la novela negra se inicia esta tarde con la concesión, en el Saló de Cent del Ayuntamiento, del primer Premi Pepe Carvalho a Francisco González Ledesma. Camarasa, Alicia Giménez Barlett, Daniel Vázquez, Sergio Vila-Sanjuán, Jordi Canal, director de la biblioteca La Bòbila, y Marta Clari, gerente del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona, han integrado el jurado de un galardón que quiere reconocer a los principales autores de este género.
Mañana empezarán las mesas redondas. En la biblioteca Jaume Fuster y con Camarasa como moderador, Canal, Javier Coma, Isabel-Clara Simó, Sergio Vila-Sanjuán y Andreu Martín evocarán cómo La cua de palla palla inició a muchos lectores en el mundo de la literatura policiaca. El equipamiento cultural acogerá una muestra sobre esta colección en catalán que empezó su andadura en 1963 de la mano de Manuel de Pedrolo. Después de tres muertes, La cua de palla ha renacido de la mano de Grup 62, con intención de editar cuatro o cinco títulos por año.
Leonardo Padura, José Carlos Somoza, Yasmina Khadra serán algunos de los integrantes de este encuentro que pretende servir también como plataforma de lanzamiento para autores de larga trayectoria en sus países, como el sueco Hakan Nesser, con 14 novelas publicadas en la tierra de Henning Mankell y cuya primera obra, La tosca red acaba de ver la luz en las librerías españolas. Junto a él, una de las voces más esperadas es la del paduano Massimo Carlotto, con una vida digna de una novela del género: fue acusado de asestar 59 puñaladas a una mujer y sufrió un tortuoso proceso judicial que duró 17 años y que culminó, en 1993, con el indulto del presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro.
Paralelamente a BCNegra 2006, los Méliès dedican hasta el próximo día 16 un ciclo al cine negro que, esta semana, incluye la proyección de Perdición, de Billy Wilder.

El Periódico
, 6 de febrero de 2006


7 de des. 2002

González Ledesma novel.la la transformació de Barcelona

M. Eugenia Ibáñez

Francisco González Ledesma deu ser un dels pocs escriptors espanyols que primer publiquen fora i després al seu país. Ha venut a França més de 600.000 exemplars i hi figura en enciclopèdies, s'ha escrit la biografia del seu personatge de ficció --l'inspector Méndez--, i una editorial de luxe, Gallimard, té l'exclusiva sobre tota obra nova que surti del seu ordinador. Un dels títols de González Ledesma, La dama de Cachemira, va ser considerada la millor novel.la estrangera de l'any publicada a França. Després d'una dècada sense editar a Espanya, l'autor ha presentat El pecado o algo parecido (Planeta), que els francesos poden llegir des de fa un any.
L'obra és el sisè títol de la sèrie de l'inspector Méndez, home descregut, d'edat indefinida i relegat a l'ostracisme. González Ledesma (Barcelona, 1927) sospita que aquesta serà l'última novel.la en què aparegui aquest policia, perquè, sense voler- ho, el personatge se li n'ha anat de les mans i s'ha convertit en un home descarnat i cínic.
"Crec que el canvi de l'inspector --insisteix el novel.lista-- és l'efecte de la societat actual, a la qual li falten ideals, i no sé si això perjudica la novel.la".
Totes les obres de González Ledesma, les policíaques i les de contingut social, tenen un protagonista comú: Barcelona. L'autor --premi Planeta el 1984 amb Crónica sentimental en rojo-- assegura que crea els arguments a partir d'un carrer, d'un personatge o una situació que li criden l'atenció. A El pecado o algo parecido la trama gira al voltant de la mort en un prostíbul d'un home de qui després apareix el cadàver tirat en una plaça. El desenvolupament de la novel.la acaba sent el reflex dels pitjors perfils d'un sector de la societat barcelonina, "del cinisme dels triomfadors", segons l'autor.


CARÀCTER DELS BARRIS

González Ledesma, periodista durant més de 20 anys, jubilat fa una dècada a "La Vanguardia" com a redactor en cap, president del Consell de la Informació, afirma que la seva última novel.la també és la descripció d'una Barcelona que ha canviat i que Méndez ja no coneix. A l'autor tampoc el complau part d'aquesta transformació. Li desagrada que la ciutat hagi perdut "la consciència de classe", i que les reformes urbanístiques s'hagin fet en detriment del caràcter propi dels barris.
A més, González Ledesma tem que l'escenari de tantes de les seves obres, el Raval, s'acabi convertint en un gueto, "amb comunitats dividides i potser enemigues". El novel.lista diu que està convençut que les seves obres han descrit la vida d'una Barcelona "que s'ha perdut per sempre". Autor lent --"trigo quatre anys a escriure una novel.la", revela--, ara fa els últims retocs a Ceniza, el relat d'una justícia tardana que Gallimard publicarà a França l'any que ve
.

El Periódico
, 7 de diciembre de 2002