Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Sergi Doria. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Sergi Doria. Mostrar tots els missatges

20 de juny 2008

Enrique Moriel viaja con «El candidato de Dios» a la campaña norteamericana

Sergi Doria

BARCELONA. A estas alturas de las novelas, todo el mundo sabe quién es Enrique Moriel. Con este pseudónimo, Francisco González Ledesma firmó «La ciudad sin tiempo», un paseo por los siglos de Barcelona protagonizado por un epígono del conde de Saint Germain que lleva más de cien mil ejemplaros vendidos y ha sido traducido a catorce lenguas.
Referente incontestado de la novela negra nacional y periodista de referencia en el fait divers de los años del franquismo, González Ledesma se inventó a Moriel para pergeñar historias que permanecían inéditas en su larga ejecutoria de escritor. Un ejemplo es su última entrega editorial: «El candidato de Dios» (Destino), exponente de thriller internacional político-religioso. con una trama que transita de la sinuosa Barcelona medieval de su anterior novela al geométrico skyline de Manhattan.
Jesucristo en Manhattan
«El candidato de Dios» narra la peripecia de Christian Earth, un candidato bienintencionado que postula la concordia humana, la paz y la armonía con la naturaleza, postulados loables, pero con un ínfimo mercado electoral. La historia le permite al autor revelar el lado más oscuro de las elecciones estadounidenses y plantear un provocador dilema: «Quiere Jesucristo ser presidente de los Estados Unidos?».
La escritura de «El candidato de Dios», explica González Ledesma, transcurrió en paralelo con las primarias y en la trama aparecen Rudolph Giuliani, Obama o Hillary Clinton, abordados desde una mirada crítica hacia el maridaje entre política y religión que ha dominado en los últimos años la estrategia política norteamericana.
Para González Ledesma, las elecciones del país más poderoso del mundo «son una fiesta mediática, pero mantienen una base oculta de dinero clandestino que no se sabe de donde viene o procede de la mafia». Partidario de los demócratas, y de Hillary más que de Obama, el autor de «El candidato de Dios» suscribe una frase de la que fue primera dama: «En las tiranías siempre mandan los peores, pero en las democracias a veces los elegimos». Cree que Obama ganará las elecciones, aunque desconoce «su doctrina, sus apoyos y los intereses que representa».

ABC, 20 de junio de 2008

9 de set. 2007

González Ledesma retorna al lugar del éxito con el premio RBA

Sergi Doria

Francisco González Ledesma, abogado, periodista y el autor español de novela negra más prolífico, después de Manuel Vázquez Montalbán, ha resultado ganador del I Premio Internacional de Novela Negra que la editorial RBA dota con 125.000 euros. El invento se llama «Una novela de barrio», protagonizada por otro veterano antihéroe: el irónico comisario Méndez. «Expediente Barcelona» (1983) fue la primera novela en que Méndez hizo de la ciudad un caso. Siguieron «Las calles de nuestros padres», la planetaria «Crónica sentimental en rojo», «La Dama de Cachemira», «Historia de Dios en una esquina», «El pecado o algo parecido» y esta «novela de barrio» sobre dos atracadores que mataron un niño. Méndez abandona su jubilación y su piso atestado de libros para resolver esta historia de verdugos y víctimas.
Confiesa González Ledesma que la novela no nació en la serie negra: «Trataba del amor paternal: un niño muerto y un padre que imagina cómo hubiera sido esa vida frustrada, pero reorienté la trama a lo policiaco: el niño moría en un atraco y su padre intentará vengarse».
El jurado -Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe- premió por unanimidad «Una historia de barrio», entre los 180 manuscritos presentados. Para Puértolas, González Ledesma condensa los ingredientes de la mejor novela negra: «El ambiente es protagonista con una intensidad poética que entronca con Chandler o Hammet».
El barrio es el Poble Sec. Allí nació y empezó a escribir con 12 años Gonzalez Ledesma, un oficio aprendido en 500 novelas del Oeste firmadas como Silver Kane y el trabajo a destajo de Bruguera. En esos años de posguerra cultivó la ironía y «cierto aliento ético de la vida para no morirme de asco». En la Transición descubrió con Vázquez Montalbán que «Barcelona era una gran novela negra». En una oscura comisaria asomaba Méndez, un policía que abomina de la ley y cuida a las putas del Barrio Chino. «Méndez es la mezcla de cuatro policías que conocí en la realidad». Gracias al comisario, González Ledesma ganó el Planeta, dos premios franceses de «polar» en Francia y este de RBA. Otro caso resuelto en el Expediente Barcelona del escritor octogenario.


ABC, 9 de septiembre de 2007

15 de març 2006

«La máquina de escribir acabará algún día en el Museo de la Ciencia»

Sergi Doria
BARCELONA. Periodista, escritor de novela negra, redactor jefe de La Vanguardia, Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) nació en el número 22 de la calle Tapioles del Poble Sec: «Cada rellano tenía dos pisos, el que daba a la calle y el que daba a los patios de atrás... El del otro lado del rellano, o sea, el que daba a la calle, era para mí el mejor piso del edificio, pese a que había que hacer alpinismo para llegar hasta él. Tenía aire, luz y, desde el balcón, unas vistas magníficas hacia la calle, los corros vecinales, la farmacia del señor Figueres, el lavadero público de la calle Elkano y el despacho de Dios, o sea, la iglesia de Santa Madrona...».

Crónica de posguerra

El Poble Sec, en los años de la República, la guerra civil y la posguerra. Calles empinadas que llevan a Montjuïc, el campo de La Satalia y el refugio de las bombas del 38. De eso se nutre la memoria de Francisco González Ledesma, «Historia de mis calles». Los portagonistas, explica el escritor, «son la gente humilde, las escaleras de vecinos donde convivían las familias. Las esperanzas y frustraciones de posguerra... La España del hambre». También es la historia de un abogado «que se hace rico defendiendo a una empresa rica... pero inmoral
».
Autor de novelas fundamentales de la serie negra autóctona como «El expediente Barcelona» y «Crónica sentimental en rojo», premio Planeta de 1984 y baño de multitudes del comisario Méndez, Francisco González Ledesma atesora el escepticismo de sus criaturas literarias y el fruto de su experiencia periodística en «El Correo Catalán y «La Vanguardia». Clasificarlo de «grafómano» no sería una hipérbole. Hacia 1948 debuta literariamente con «Sombras viejas», premiada por José Janés, e ingresa en la editorial Bruguera como guionista para el tebeo «Pulgarcito» y escritor de novelas de encargo firmadas con el pseudónimo de Silver Kane (entrega de tres a cinco al mes). Tras ese bautismo de fuego, González Ledesma deviene testigo de la prensa barcelonesa. Como seña de identidad, la máquina de escribir que conservó en plena revolución informática, «destinada a figurar algún día en el Museo de La Ciencia». O en en la galería de la memoria.

ABC
, 15 de marzo de 2006