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3 d’abr. 2009

El comisario Méndez vuelve con un nuevo caso

El inspector Méndez sigue en activo 25 años después de su nacimiento literario y continúa patrullando por las calles de Barcelona, donde se enfrenta a asuntos tan turbios y actuales como la pederastia y el terrorismo, según ha explicado hoy su creador, el escritor Francisco González Ledesma.

EFE "No hay que morir dos veces" (Planeta) es el título de la novela que hoy ha presentado en la librería "Negra y Criminal" este veterano escritor, que conoció la Barcelona menos complaciente en su época de abogado y periodista de sucesos, y que continúa al cabo de la calle.
"Escribo las novelas sobre la marcha, sin planificación inicial, recogiendo todo lo que encuentro paseando por la ciudad", ha explicado González Ledesma.
Unos paseos que siempre le llevan a las zonas más duras de la ciudad, puesto que los asuntos que encuentra el inspector Méndez en este libro son especialmente sórdidos.
"El tema de la pederastia no lo he desarrollado más porque me crispaba", ha reconocido Ledesma, que, al igual que el inspector Méndez, siente especial repulsión hacia las personas "capaces de abusar de alguien tan inocente como una niña".
El terrorismo también se ha filtrado en las páginas del libro, porque "la constante vigilancia que la policía lleva a cabo sobre potenciales terroristas demuestra que en Barcelona podría pasar lo que pasó en Madrid".
Este tema "preocupa" a González Ledesma, que en el libro describe los preparativos de un atentado ideado por fanáticos que "no son islamistas, porque fanáticos hay de muchos tipos", según ha dicho.
El acoso sexual en el trabajo es otro asunto que aborda el escritor, porque "en esta época de crisis resulta especialmente lamentable las presiones que sufren algunas mujeres para conservar su puesto de trabajo".
En definitiva, "No hay que morir dos veces" es una novela repleta de personajes y conflictos, porque "Barcelona es cada vez más dura y peligrosa", según el escritor.
Durante estos 25 años de ejercicio profesional, el inspector Méndez ha apreciado "un aumento de la delincuencia debida a tres razones: no se ha desterrado la pobreza, se han extendido las redes internacionales de delincuencia y las leyes no son suficientemente duras", según González Ledesma.
A pesar de que ya debería estar jubilado, el inspector Méndez sigue gastando "suela tras suela pateando las calles" y sabe cómo abordar las nuevas formas de delincuencia.
Sin embargo, le resulta más difícil adaptarse a las nuevas tecnologías y necesita de la ayuda de una mujer policía que le busca información en los ordenadores, porque él es tan incapaz de acercase a un ordenador como el propio autor, que sigue escribiendo a máquina.
"Pero ya tiene móvil", ha anunciado con entusiasmo González Ledesma, que ha salpicado la novela de divertidas anécdotas relacionada con la incompatibilidad de Méndez con "estos artilugios que sus jefes le obligan a utilizar".
Anécdotas a parte, la idea que sobrevuela toda la novela es la de la inmortalidad, ya que "hay varios personajes que esperan dejar su recuerdo en la memoria de los hombres porque confían en que mientras les recuerden no estarán muertos", según el autor que, tal como reza en el título, espera no morir dos veces.

Diario de Ibiza, 3 de abril de 2009

El inspector Méndez se enfrenta al terrorismo y a la pederastia en su 25 aniversario

EFE

El inspector Méndez sigue en activo 25 años después de su nacimiento literario y continúa patrullando por las calles de Barcelona, donde se enfrenta a asuntos tan turbios y actuales como la pederastia y el terrorismo, según ha explicado hoy su creador, el escritor Francisco González Ledesma.
"No hay que morir dos veces" (Planeta) es el título de la novela que hoy ha presentado en la librería "Negra y Criminal" este veterano escritor, que conoció la Barcelona menos complaciente en su época de abogado y periodista de sucesos, y que continúa al cabo de la calle.
"Escribo las novelas sobre la marcha, sin planificación inicial, recogiendo todo lo que encuentro paseando por la ciudad", ha explicado González Ledesma.
Unos paseos que siempre le llevan a las zonas más duras de la ciudad, puesto que los asuntos que encuentra el inspector Méndez en este libro son especialmente sórdidos.
"El tema de la pederastia no lo he desarrollado más porque me crispaba", ha reconocido Ledesma, que, al igual que el inspector Méndez, siente especial repulsión hacia las personas "capaces de abusar de alguien tan inocente como una niña".
El terrorismo también se ha filtrado en las páginas del libro, porque "la constante vigilancia que la policía lleva a cabo sobre potenciales terroristas demuestra que en Barcelona podría pasar lo que pasó en Madrid".
Este tema "preocupa" a González Ledesma, que en el libro describe los preparativos de un atentado ideado por fanáticos que "no son islamistas, porque fanáticos hay de muchos tipos", según ha dicho.
El acoso sexual en el trabajo es otro asunto que aborda el escritor, porque "en esta época de crisis resulta especialmente lamentable las presiones que sufren algunas mujeres para conservar su puesto de trabajo".
En definitiva, "No hay que morir dos veces" es una novela repleta de personajes y conflictos, porque "Barcelona es cada vez más dura y peligrosa", según el escritor.
Durante estos 25 años de ejercicio profesional, el inspector Méndez ha apreciado "un aumento de la delincuencia debida a tres razones: no se ha desterrado la pobreza, se han extendido las redes internacionales de delincuencia y las leyes no son suficientemente duras", según González Ledesma.
A pesar de que ya debería estar jubilado, el inspector Méndez sigue gastando "suela tras suela pateando las calles" y sabe cómo abordar las nuevas formas de delincuencia.
Sin embargo, le resulta más difícil adaptarse a las nuevas tecnologías y necesita de la ayuda de una mujer policía que le busca información en los ordenadores, porque él es tan incapaz de acercase a un ordenador como el propio autor, que sigue escribiendo a máquina.
"Pero ya tiene móvil", ha anunciado con entusiasmo González Ledesma, que ha salpicado la novela de divertidas anécdotas relacionada con la incompatibilidad de Méndez con "estos artilugios que sus jefes le obligan a utilizar".
Anécdotas a parte, la idea que sobrevuela toda la novela es la de la inmortalidad, ya que "hay varios personajes que esperan dejar su recuerdo en la memoria de los hombres porque confían en que mientras les recuerden no estarán muertos", según el autor que, tal como reza en el título, espera no morir dos veces.

Público, 3 de abril de 2009

20 de juny 2008

Ledesma publica la novela negra `El candidato de Dios´

EFE

El escritor barcelonés Francisco González Ledesma traslada la santísima trinidad a un argumento de novela negra en su última obra, `El candidato de Dios´, ambientada en Nueva York en plena campaña de las actuales elecciones presidenciales norteamericanas. Al no ser una nueva entrega de su comisario Méndez, González Ledesma firma `El candidato de Dios´ (Ediciones Destino) con su seudónimo de Enrique Moriel. Se trata de una novela que pasa en la actualidad, pero que tiene unos vectores narrativos, espacios e ideas que remiten al lector a un pasado, a veces histórico y otras mítico.

Diario de Ibiza, 20 de junio de 2008

19 de juny 2008

Ledesma lleva la santa trinidad a la novela negra en "El candidato de Dios"

EFE

El escritor barcelonés Francisco González Ledesma traslada la santísima trinidad a un argumento de novela negra en su última obra, "El candidato de Dios", ambientada en Nueva York en plena campaña de las actuales elecciones presidenciales norteamericanas.
Al no ser una nueva entrega de su comisario Méndez, González Ledesma firma "El candidato de Dios" (Ediciones Destino) con su seudónimo de Enrique Moriel.
Se trata de una novela que pasa en la actualidad, pero que tiene unos vectores narrativos, espacios e ideas que remiten al lector a un pasado, a veces histórico y otras mítico, como pasaba en el anterior libro de Moriel, "La ciudad sin tiempo".
La gran diferencia es que en la anterior el marco era Barcelona, y en esta nueva aventura González Ledesma se traslada a Nueva York, una ciudad que conoce muy bien, ya que en ella ha rodado una película y, como periodista, ha cubierto desde Barcelona varias elecciones estadounidenses.
A ese bagaje se suma la experiencia acumulada por su hijo, el periodista Enric González, como corresponsal de El País, que ha cubierto en directo diversas campañas.
En la presentación, González Ledesma ha confesado que la novela parte de una pregunta: "¿Quiere Dios ser presidente de EEUU?, o lo que es lo mismo, qué interés tiene o podría tener la religión en el poder político del país más poderoso del mundo".
En el arranque de la novela, un personaje recibe el encargo de llevar los asuntos de prensa y relaciones públicas de un candidato marginal, uno de esos tipos estrafalarios que dan un nota pintoresca a las campañas antes de que se impongan los verdaderos candidatos, los que cuentan con dinero y posibilidades reales de ganar.
La acción de intriga se articula en torno a dos polos argumentales: un extraño candidato, Christian Earth, que predica un mensaje de amor, concordia y fraternidad que es improbable que pueda ganar, y que podría ser identificado como Jesucristo, y un poderoso banquero, Timothy (Timo-teo), al que se podría equiparar al espíritu santo.
El padre, aclara Ledesma, no aparece en la novela, aunque representa que ha enviado al hijo a la tierra para que predique la concordia entre los hombres, "una figura que me parece terrible, pues no hay nada peor que un padre que se desentiende de lo que pueda sucederle a su hijo".
Mezclados con los personajes de ficción, aparecen en la novela otros reales como Hillary Clinton o Rudolph Giuliani.
Para completar esa metáfora religiosa, los padres de Christian son Joseph, un modesto carpintero, y Mary, una obrera de los talleres de confección barata del sur de Manhattan, obediente, que acepta tener un hijo con el poderoso.
A juicio del autor, "la base oculta de las finanzas que se mueve en las elecciones norteamericanas, que se convierten en el festival de la mafia, en las que se mueven miles de millones de dólares, constituyen un mundo oscuro ideal para construir una trama negra".

Metro, 19 de junio de 2008

25 d’oct. 2007

González Ledesma: Al inspector Méndez "aún le queda una aventura más", según su autor

EFE

Al inspector Méndez, el entrañable policía que ha protagonizado hasta la fecha siete novelas de Francisco González Ledesma y que está cercano a la fecha de su jubilación, todavía "le queda una aventura más", según ha afirmado hoy su creador. "Tengo una idea en la cabeza y, si tengo salud y suerte, la desarrollaré. O sea, que al inspector Méndez le queda una aventura", ha explicado González Ledesma, de 80 años, durante una entrevista con Efe en la que ha hablado de su nuevo libro, "Una novela de barrio", que protagoniza el popular policía. En esta novela, Méndez, que ronda ya los 65 años, mantiene la vida "monacal" que le caracteriza, entre "tabernas que siempre están a punto de ser cerradas por Sanidad", y conserva ese carácter inconformista que le impide ascender en el escalafón policial. González Ledesma reconoce que tiene una deuda con su personaje, que hizo su primera aparición en "Expediente Barcelona", de 1983, y que protagonizó "Crónica sentimental en rojo", la novela ganadora de la edición de 1984 del Premio Planeta. El escritor barcelonés obtuvo en 2002 el Premio Hammett con otro título de la serie de Méndez, "El pecado o algo parecido", y la última historia hasta la fecha del policía acaba de ser galardonada con el Premio Internacional de Novela Negra RBA, el de mayor dotación económica del mundo en su género. "Méndez me ha dado muchas cosas. Si alguna vez me pide dinero se lo tendré que dar", ha afirmado hoy su autor.

EFE, 25 de octubre de 2007

Ledesma plantea la tentación de la venganza en "Una novela de barrio"

EFE

"¿La justicia es justa o a veces no queda más camino que la venganza?" Esta es la inquietante incógnita que Francisco González Ledesma ha querido plantear en "Una novela de barrio", reciente ganadora del I Premio Internacional de Novela Negra RBA.
"Es una novela que afronta con cierta crudeza el problema de la justicia", ha explicado hoy a Efe González Ledesma (Barcelona, 1927), escritor, periodista y abogado, al que un día empezó a obsesionar una pregunta: "¿qué pasaría si mataran a mi hijo?"
El escritor buscó respuesta en un personaje, David Miralles, padre de un niño de tres años al que dos ladrones mataron durante el atraco a un banco.
Al cabo del tiempo, uno de los atracadores -Omedes- muere de un disparo; el otro -Leónidas Pérez- da por sentado que el asesino es Miralles, que ahora trabaja como guardaespaldas, y tratará de acabar con él antes de que el padre del niño consume una supuesta venganza.
La decisión de Leónidas Pérez genera una serie de muertes y el caso cae en manos del inspector Méndez, quien en su séptima aparición en una novela de González Ledesma está ya medio jubilado, lo que no le impedirá tener una intervención trascendental en la historia.
Méndez es un policía que cree que la única justicia verdadera es "la de la calle", una conclusión que, según admite González Ledesma, conduce a la desesperación, porque "significaría que la justicia oficial es ineficaz, por lo que, en cierta medida, el Estado de Derecho desaparece".
Pero el escritor no puede evitar preguntarse "hasta qué punto puede un ciudadano normal sentir la tentación de cometer un delito como el de la venganza". Y responde: "Es posible que yo pensara en cometer un delito si mataran a mi hijo".
Para escribir su novela González Ledesma contó con su experiencia de veinte años como abogado y trasladó algunas de las dudas que se plantearon en el ejercicio de esta profesión.
"He sido abogado defensor durante mucho tiempo y he sacado a la calle a mucha gente que quizá no lo merecía", asegura el escritor barcelonés.
Esos "problemas de conciencia" que le llevaron a González Ledesma a abandonar la abogacía son los mismos que asaltan en la novela a Escolano, un abogado que heredó el despacho de su padre, cuya intervención libró de la cárcel a Leónidas Pérez, autor material de los disparos que mataron al hijo de Miralles.
David Miralles reconstruye la vida de su hijo, se comporta como si siguiera existiendo e incluso le hace una reserva en un colegio de pago. Es una de esas víctimas de un delito de las que, según González Ledesma, "nadie se ocupa nunca".
La acción de la novela transcurre en esos barrios populares de Barcelona que "están desapareciendo" y que provocan nostalgia en González Ledesma y en su personaje más conocido. "Había una forma de vivir que ya no existe y que Méndez y yo echamos de menos", afirma el escritor.
"Barcelona está cambiando a peor, en el sentido sentimental, y a mejor en el sentido social y arquitectónico", asegura el autor, quien rememora su infancia en el Poble Sec, donde "todas las madres cuidaban de todos los niños" del barrio.
Ganador del Premio Planeta de 1984 por "Crónica sentimental en rojo", González Ledesma ha recibido a lo largo de su carrera otros galardones como el Premio Hammett, en 2002 por "El pecado o algo parecido", y en dos ocasiones ha sido premiado por la crítica francesa.
En septiembre pasado obtuvo el Premio Internacional de Novela Negra que convoca RBA, el mejor dotado del mundo en su género, con 125.000 euros, pero considera que, a sus ochenta años, los reconocimientos le llegan ya "muy tarde".

AOL, 25 de octubre de 2007

15 de març 2006

González Ledesma recoge en 'Historia de mis calles' su memoria del siglo XX

Entre la memoria personal y el relato de aliento épico, el escritor Francisco González Ledesma, uno de los máximos exponentes de la novela negra española, escribe en Historia de mis calles una crónica de la Barcelona del siglo XX, desde los años revolucionarios de la República hasta nuestros días.

EFE

En la presentación, Ledesma (Barcelona, 1927) refleja «la historia de la posguerra y de una etapa maravillosa de mi vida, el periodismo», fuente de numerosas anécdotas en Historia de mis calles (Editorial Planeta), aunque en sus páginas el lector encuentra básicamente "historias del hambre".
Por esta razón, no es casual que González Ledesma haya querido presentar sus memorias en el literario restaurante Casa Leopoldo, en el que compartió mesa con su compañero y amigo, tanto en la literatura como en el periodismo, Manuel Vázquez Montalbán.
El autor recordaba hoy que en 1948, con sólo 21 años, fue ganador de un primer premio internacional que impulsó el editor Josep Janés, y que la censura franquista finalmente prohibió.
Según Ledesma, «la censura fue aún más lejos y me aseguró que nunca publicaría mientras el Caudillo estuviera vivo, y así fue, porque no apareció mi primer libro hasta 1977».
El autor de El expediente Barcelona asegura hoy, con la perspectiva que da el tiempo, que «aquella prohibición fue lo mejor que me pudo pasar, porque cuando eres joven no tienes experiencia de la vida ni sabes comportarte ante los éxitos».
Lejos de desanimarse, tras ingresar en la editorial Bruguera como escritor de guiones para el tebeo Pulgarcito, el autor comenzó a escribir novelas de encargo bajo el seudónimo de Silver Kane, a razón de tres a cinco al mes, más de 600 novelas del Oeste y policiacas con las que «aprendí el oficio de escritor».

La Rioja, 15 de marzo de 2006

1 de febr. 2006

González Ledesma recibirá el primer premio Pepe Carvalho

El autor recogerá el galardón en el II Encuentro de Novela Negra

EFE

El escritor Francisco González Ledesma, padre literario del inspector Méndez, recibirá el próximo 6 de febrero, durante el II Encuentro de Novela Negra y Misterio de Barcelona, el primer premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria en este género, según anunció ayer el concejal de Cultura, Ferran Mascarell. En esta cita, que se prolongará hasta el 11 de febrero, participarán 28 autores.
Entre los escritores que participarán en el encuentro los hay muy conocidos, como Alicia Giménez Bartlett, Andreu Martín, Raúl Argemí, Lorenzo Silva y Fernando Marías y otros noveles, como Juan Gómez-Jurado, con una única novela en el mercado, Valle. La mayoría de los invitados son españoles, pero también los habrá procedentes de países como Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Suráfrica, Argelia, Argentina, Suecia y Cuba.
La iniciativa, con el Ayuntamiento de Barcelona al frente, cuenta con la colaboración de 19 editoriales. En representación de estas empresas, Blanca Rosa Roca mostró ayer su satisfacción por el encuentro y resaltó la necesidad de que se acaben implicando librerías y bibliotecas para que "toda la ciudad lo viva". Durante seis días, los especialistas y aficionados al género podrán participar en siete mesas redondas, asistir a una sesión de jazz con Dani Nel.lo y a un ciclo en los cines Méliés dedicado al cine negro en el que se podrán ver las películas Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, y Perdición, de Billy Wilder. Cuatro autores de novela negra (Dominique Manotti, Massimo Carlotto, Craig Russell y Deon Meyer) se acercarán al público barcelonés mediante dos charlas que se celebrarán en las bibliotecas Francesca Bonnemaison y la Barceloneta-La Fraternitat, el sábado día 11 de febrero. Por otra parte, el 7 de febrero en la biblioteca Jaume Fuster se inaugurará una exposición en homenaje a la colección de libros La Cua de Palla, que inició su andadura en 1963 y alcanzó gran prestigio en el ámbito de la novela negra.
El comisario del encuentro, Paco Camarasa, afirmó ayer: "los sueños son posibles" al poder organizar un evento de estas características, el segundo en importancia en España, después de la Semana Negra de Gijón. De Barcelona destacó el número importante de autores que aquí se dedican a la novela negra, el número de editoriales y los clubes de lectura existentes sobre el género. Apoderándose de las palabras que pronuncia Rick, el personaje de Humphrey Bogart en Casablanca, Paco Camarasa deseó que estas jornadas "sean el inicio de un largo camino y de una larga amistad entre los autores".

El País
, 1 de febrero de 2006

12 de jul. 2005

González Ledesma ubica su nueva novela en la Barcelona multirracial

EL ESCRITOR PRESENTÓ 'CINCO MUJERES Y MEDIA' EN GIJÓN

El inspector Méndez se adentra en un nuevo caso, protagonizado por la población inmigrante

EFE

GIJÓN. Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), abogado, periodista y escritor, presentó ayer en rueda de prensa en Gijón Cinco mujeres y media , su última novela con nuevas aventuras del inspector Méndez, que sigue trabajando en las calles "de la nueva Barcelona multirracial".
González Ledesma, ganador del premio Planeta 1984 con Crónica sentimental en rojo, en la que presentó a este personaje, protagonizó hoy la cuarta jornada del festival de la Semana Negra en el que firmó ejemplares de sus obras y participó en una mesa redonda tras atender a los medios de comunicación en rueda de prensa.
El inspector Méndez, "un personaje al que nadie hace caso y que recibe los encargos de casos fáciles que él convierte en difíciles porque llega hasta el fondo", según González Ledesma, descubre en su última novela, "la nueva Barcelona en la que los inmigrantes han reemplazado a los obreros en los barrios populares y a los que les ha cambiado el carácter".
Méndez mantiene en esta obra su peculiar línea policial de dejar marchar a más delincuentes de los que ha detenido, porque, según el escritor, "cree más en la ley de la calle que en la de los juzgados y porque comprende muy bien el hambre", y avanzó que en este libro su personaje "se enfrenta a un delito que no perdona, la violación".
La violación y muerte de la joven trabajadora Palmira Canadell desencadena una serie de asesinatos y saca a la luz viejas historias de un pasado, el de la Guerra Civil y el del hambre del franquismo en los barrios populares barceloneses, que vuelve para ajustar cuentas.
Para González Ledesma, este libro refleja "la realidad social y el día a día de los barrios de Barcelona", una ciudad a la que dijo querer pese a que es "durísima".
El Poble Sec y las calles del Raval siguen siendo el escenario de las peripecias del inspector Méndez, pero de trasfondo surge "la nueva Barcelona surgida del Fórum, en la que la especulación inmobiliaria es la nueva cultura empresarial y los matones y las reuniones diarias de un grupo de mujeres en un bar del Raval jalonan la intriga", señaló el escritor y periodista catalán.
Pese a toda esa ambientación, para González Ledesma, "las protagonistas de la novela son las mujeres, sus vidas y sus pensamientos, algo poco habitual en la novela negra, tradicionalmente de protagonistas masculinos". Ese "olvido" de las mujeres en sus anteriores novelas negras ha llevado a Ledesma a darle protagonismo a una mujer que simboliza a todas la mujeres de los barrios obreros españoles depositarias del sufrimiento de la guerra.


Diario de Noticias
, 12 de julio de 2005

11 de jul. 2005

González Ledesma presenta en la Semana Negra de Gijón la nueva aventura del inspector Méndez

EFE

GIJÓN.- Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), abogado, periodista y escritor ha presentado en Gijón 'Cinco mujeres y media', su última novela con nuevas aventuras del inspector Méndez, que sigue trabajando en las calles "de la nueva Barcelona multirracial".
González Ledesma, ganador del premio Planeta 1984 con 'Crónica sentimental en rojo', en la que presentó a este personaje, protagonizó la cuarta jornada del festival de la Semana Negra en el que firmó ejemplares de sus obras y participó en una mesa redonda tras atender a los medios de comunicación en rueda de prensa.
El inspector Méndez, "un personaje al que nadie hace caso y que recibe los encargos de casos fáciles que el convierte en difíciles porque llega hasta el fondo", según González Ledesma, descubre en su última novela, "la nueva Barcelona en la que los inmigrantes han reemplazado a los obreros en los barrios populares y a los que les ha cambiado el carácter".
Méndez mantiene en esta obra su peculiar línea policial de dejar marchar a más delincuentes de los que ha detenido, porque, según el escritor, "cree más en la ley de la calle que en la de los juzgados y porque comprende muy bien el hambre", y avanzó que en este libro su personaje "se enfrenta a un delito que no perdona, la violación".
La violación y muerte de la joven trabajadora Palmira Canadell desencadena una serie de asesinatos y saca a la luz viejas historias de un pasado, el de la Guerra Civil y el del hambre del franquismo en los barrios populares barceloneses, que vuelve para ajustar cuentas.
Para González Ledesma, este libro refleja "la realidad social y el día a día de los barrios de Barcelona", una ciudad a la dijo querer pese a que es "durísima".
El Poble Sec y las calles del Raval siguen siendo el escenario de las peripecias del inspector Méndez pero de trasfondo surge "la nueva Barcelona surgida del Fórum, en la que la especulación inmobiliaria es la nueva cultura empresarial y los matones y las reuniones diarias de un grupo de mujeres en un bar del Raval jalonan la intriga", señaló el escritor y periodista catalán.

Las mujeres, protagonistas

Pero pese a toda esa ambientación, para González Ledesma "las protagonistas de la novela son las mujeres, sus vidas, y sus pensamientos, algo poco habitual en la novela negra, tradicionalmente de protagonistas masculinos".
Ese "olvido" de las mujeres en sus anteriores novelas negras ha llevado a Ledesma a darle protagonismo a una mujer que simboliza a todas la mujeres de los barrios obreros españoles depositarias del sufrimiento de la guerra, "con el marido muerto o en la cárcel y con hijos que mantener, lo que las llevaba a veces a prostituirse en el barrio chino sin dejar de ser amas de casa adorables".
Otra de las razones del interés literario de Ledesma por las historias derivadas de la Guerra Civil es que "aún está metida en la conciencia de la gente, porque muchos de ellos todavía hoy intentan recuperar cadáveres o se habla de hacer un mausoleo de la batalla del Ebro", elementos que demuestran que "este pasado todavía vive, y más en un país sin ajuste de cuentas".
Las ideas y tramas le surgen a González Ledesma "tanto de las historias que ha conocido en sus distintos trabajos como por sus orígenes "humildes" en esos mismos barrios donde recibió "las mejores lecciones de humanidad para escribir".

Más novela social que de misterio

Como muchos de sus colegas presentes en Gijón, el escritor catalán se suma a los que creen que "en la nueva novela negra interesa menos su parte de misterio y mucho más la parte de novela social".
Junto a Ledesma compartió protagonismo en la sala de prensa de la Semana Negra el británico Mark Mills, quien presenta en España 'El crimen de Amagansett' (RBA), una novela que "se sostiene en el choque de dos mundos, uno muy antiguo y otro moderno que convergen en un pueblo de la costa de Long Island (EEUU) donde sus habitantes hablan con acento inglés del siglo XVII y siguen pescando en lugares muy peligrosos como entonces".
Tras alcanzar notoriedad como guionista de cine, con 'El crimen de Amagansett', publicada hace escasas semanas en español, Mills ha obtenido en Estados Unidos y el Reino Unido un amplio reconocimiento de la crítica y el público.
"Se trata de un pueblo como congelado en el tiempo", dijo el autor, que agregó que la historia le interesó tanto que lo que comenzó como un proyecto de guión para el cine se convirtió en una novela en la que dos asesinatos sirven como punto de enlace entre esos dos mundos que conviven en el presente".

El Mundo
, 11 de julio de 2005

24 de juny 2004

González Ledesma: al buscar la verdad uno va dejando trozos de sí

EFE

El escritor Francisco González Ledesma, abogado prestigioso que derivó a periodista para dejar de vivir "entre personas que se odiaban", presentó hoy su nueva novela "Tiempo de venganza", una cita entre la memoria, el amor y el olvido hacia "esa verdad en cuya investigación uno va dejando pedazos de sí". Maestro de la novela negra y el magnetismo de la intriga policial, González Ledesma (Barcelona 1927) fue premio Planeta en 1984 con "Crónica sentimental en rojo" y redactor jefe de "La Vanguardia". Hoy preside el Tribunal de Etica Periodística de Cataluña. Como novelista creó al desengañado policía Méndez y publica sus obras con la francesa Gallimard.
El libro que edita Planeta tiene un plano detectivesco, un lugar mágico y poderoso de claroscuros y contrastes -Barcelona- y una crítica a un presente con dos tiempos: el de la memoria y el de los años del olvido en una democracia "donde nadie pide responsabilidades".
Nacido en un barrio pobre de Barcelona -vecino desde niño de su amigo Vázquez Montalbán y también de Terenci Moix-, traza en su nuevo libro un retrato social de la posguerra que él vivió en esa ciudad "que fue mi madre, a la que amo y odio a la vez, pero que nace continuamente por lo que también es un poco mi hija". "Los clientes de hoy son 'consumidores' de vida y no 'almacenistas' como éramos nosotros, ya no piden un café y un trozo de memoria", se comenta en un local de esa Barcelona que el autor no concibe sin "el alma" de sus poetas y novelistas.
En su caso compartió los patios universitarios con Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral o Alfonso Costafreda, entre otros. "El peso de la nostalgia es una constante de mis novelas", afirma.
"Tiempo de venganza" empieza en esos años universitarios del franquismo cuando los jóvenes "no pensaban en las calles del país, pero sí en sus nubes y creían que lo podían cambiar". Dos abogados que ya triunfaron se dan cuenta de que no hicieron lo fundamental para justificar su vida: vengar a un compañero, de ahí el título.
Pero ahí también aparece la educación nacional católica del franquismo insuflando a los jóvenes que "la mujer era el enemigo natural del hombre, la que lo llevaría a la perdición eterna, ya que en el otro sexo no estaba la mayor dignidad, sino la máxima mentira", dice el escritor.
La novela plantea "la herida íntima" que dejó el franquismo, según González Ledesma, quien se declara admirador de la política de Adolfo Suárez para "una transición de orfebrería y sin ajuste de cuentas", pero que dejó abierta esa herida que "sigue sin cerrarse".
Los meandros vitales explican la historia y ésta el alma de los personajes, pero el significado son muchos significados y el lector descubre al final que "nada es exactamente lo que parece".
"En la vida siempre me he encontrado con que todo lo que yo creía auténtico y tuve que comprobar como periodista, no era como parecía", recuerda el novelista en cuyo libro aparecen "varias versiones de la vida". Solo al final se sabe la verdad. "En el camino de averiguarla se van rompiendo convicciones y cosas que uno creía ciertas", explica.
González Ledesma contó hoy que para sus peripecias detectivescas se inspira en sus experiencias reales como abogado y luego periodista que "escucha cosas sabiendo que nunca las podrá publicar" pero que "te quedan grabadas" para siempre.
Así los personajes van constituyendo, en sus estrechas relaciones, un conglomerado social y espiritual en el que reposa todo el significado de esta "novela negra" que tiene todos sus requisitos: urbana, intriga policial y crítica al poder establecido.
Un género que le gusta porque "permite acceder a los despachos ministeriales, seguir de cerca los pasos de los abogados y meterte en la cama de las queridas de los gobernantes, herramientas para alcanzar mayores niveles de verdad".

EFE, 24 de junio de 2004