11 abr. 2010

Silver Kane vuelve al Saloon

Raquel Vallés

El nombre de
González Ledesma está unido a la novela policíaca de corte social y a su personaje el detective Méndez, quien, con su peculiar estilo, lleva años y libros mostrándonos otra cara de la ciudad de Barcelona, más negra y contradictoria. Pero Francisco González Ledesma no es el único nombre con el que se nos presenta el autor. Sus dos primeras novelas “serias” las presentó bajo el pseudónimo de Enrique Muriel, pasando después a ser uno de los reyes de la novela “de a duro“, Silver Kane, quien junto a Marcial Lafuente Estefania, llenó los kioscos de aventuras de vaqueros, tíos duros, mujeres peligrosas y muchos, muchos cadáveres.

Escribir estas novelas eran la salida para muchos escritores que no podían escribir otras cosas, caso del propio Ledesma que vio como se censuraba su primera novela, Sombras viejas, y que conseguían así publicar de manera continua. Estas novelas, románticas, del oeste, de ciencia ficción… alimentaban la imaginación de miles de españoles entre los años cincuenta y setenta, cumpliendo varias condiciones: eran baratas, cortas (no más de cien páginas) y emocionantes, sin grandes descripciones y recurriendo a lugares comunes reconocidos y buscados por los lectores. Esta versión española del pulp todavía se puede encontrar en los kioscos aunque, según los entendidos, no llega al nivel de las originales.

Esperemos que este no sea el caso de la nueva novela de Silver Kane, quien regresa con una nueva aventura, La dama y el recuerdo, de la mano de la editorial Planeta y, por tanto, en un formato muy diferente al clásico de Bruguera (una duda, ¿las páginas eran amarillentas de origen?) y no sabemos si podremos encontrarlo en los kioscos o tan solo en las librerías; sea como sea seguro que no nos permiten cambiarla por otra cuando acabemos de leerla.

Lecturalia, 11 de abril de 2010