28/04/2010

Novela de asesinatos para olvidarme de las malas noticias: No hay que morir dos veces de González Ledesma

He llegado muy pronto a trabajar, faltan casi tres horas para abrir y con la mente algo atontada pongo la radio esperando encontrar a alguien contándome algo que me ayude a despertar del todo y empezar el día con buen pié.

Locura total poner la radio en estos tiempos, te desean un buen día y conectan con reunión de lobos en plena riña de Congreso, después te dan un rápido barrido por las conexiones en Europa, Grecia, Portugal, Italia... Baja la Bolsa mundial y aumenta el paro a marchas forzadas en todo el Planeta. Miedo, miedo, miedo..... ¿miedo a qué?? ¿Qué miedo podemos tener los que no tenemos nada?? Podemos perder el coche, podemos perder la casa, los cuatro muebles comprados con gran sacrificio.. Volver a empezar. ¿Y por qué no?? Nosotros los desheredados deberíamos perder el miedo, desoír esas terribles noticias de hundimiento económico y seguir viviendo. No son noticias de guerra y muerte, recobremos la calma, el fantasma de la pobreza ronda por doquier, bueno si ya somos pobres, el sol saldrá en nuestro horizonte personal si nos empeñamos en ello. Que el dinero es necesario para vivir, pero si no le tienes no te le pueden quitar, tampoco lo puedes perder. Voy a recuperar la alegría del pobre, decidido.

Pues para evadirme de que me asusten una y otra vez los que tienen mucho que perder o los que por muy mal que vaya la cosa no lo van a pasar mal -léase los políticos, banqueros, broker, y algunos periodistas forrados por dar malas noticias que es lo que se vende- busco refugio en los libros y me pongo a leer una ficción total con el Inspector Mendez en el libro No hay que morir dos veces de Francisco González Ledesma, novela llena de asesinos y a olvidarme de las noticias. Que a veces hay que soltar aire y "pá alante" Totalmente diferente que lo que hoy querían venderme en la radio y en el periódico gratuito del Metro con su titular aterrador sobre la Tasa de Desempleo...

Lectura que te lleva de un hecho a otro sin apenas respiro y te engancha hasta que terminas, además de hacerte sonreir más de una vez.

Animo chavales, todo pasa todo llega, pasar haciendo caminos..

Calle 59, 28 de abril de 2010
 
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