8 de set. 2007

"En España todavía falta cultura lectora para la novela negra"

ENTREVISTA: Francisco González Ledesma Escritor

Carles Geli

La mirada infantil seducida por el cine de barrio; las historias contadas a los compañeros de escuela para poder ganarse la merienda y el "aprendizaje perro" de tener que escribir bajo el seudónimo de Silver Kane una novelita de vaqueros cada semana ("Pura intuición, no había tiempo para planificar argumentos ni personajes") salvaron de la miseria primero y forjaron los fundamentos literarios después del escritor y periodista Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), uno de los padres de la novela negra española.
La noche del jueves, con Una novela de barrio, el veterano escritor obtuvo el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, el mejor dotado del género en el mundo con 125.000 euros. El galardón es la culminación de un reconocimiento ratificado en los dos últimos años con la reedición de su obra en bolsillo (Booket), la concesión del primer premio Carvalho (2005) y su actual éxito, La ciudad sin tiempo (unos 80.000 ejemplares), a pesar de estar firmada bajo el pseudónimo de Enrique Moriel, protagonista de su primera obra, Sombras viejas, que la censura franquista dejó inédita y que en octubre recuperará Destino. El inspector Ricardo Méndez y la Barcelona más humilde marcada por la posguerra sustentan la mayor parte de la obra de González Ledesma, y también la novela ganadora, que arranca con el cadáver de uno de los dos atracadores de un banco en los años setenta en el que murió un niño que era rehén. Pero Méndez y Barcelona pueden sustituirse, siempre, por el propio autor, por gente solidaria y humilde que cree aún en la otra gente y que vive en los escasos barrios de las hoy ciudades de diseño donde se puede rastrear el factor humano.


Pregunta. Con Una novela de barrio, Méndez le ha dado ya cinco premios, dos en Francia, en nueve obras. ¿Qué tiene Méndez?

Respuesta. Méndez me devolvió al género durante la Transición, cuando España era una inmensa novela negra: aún hoy no sabemos bien quién estaba detrás del golpe de Tejero; Adolfo Suárez me dijo una vez que había hasta un banco... Méndez es sobre todo humano: detiene a un comunista pero es capaz de preocuparse por su familia. Uno está marcado por las emociones de niño; en las escaleras de los barrios humildes, repletas de solidaridad y sufrimiento, donde los hijos eran de todas las madres, debías creer en la gente a la fuerza. Todo eso que viví (y las experiencias de cuatro polícias que traté) está trasladado a Méndez.

P. Pero en él hay tanta nostalgia como ironía.

R. Esa ironía es también típica de los barrios obreros como lo era mí Poble Sec: o te lo tomabas así o mejor morirse. Luego está mi paso por el periodismo, gran academia de cinismo; sólo me faltó ser abogado, para ni creerme la ley.

P. ¿A qué atribuye su éxito?

R. La clave está en que nunca he dejado de trabajar. Sí, sí, en eso. La gente decía con orgullo en mi barrio: "Yo soy un trabajador". Escribo desde los 12 años. A los 17 acabé Sombras viejas, que presenté al premio Nadal de 1946... Esa novela tiene la virtud de la autenticidad como ninguna más de las mías ha tenido. En fin, he escrito casi 500 obras de quiosco y he roto muchas novelas. Si ir más lejos, La ciudad sin tiempo, dos veces. Y de esta ganadora, una versión también. Otras, ni las he publicado.

P. Tiene un millón de referencias en Internet, en Francia es reverenciado, pero no sale ni citado en los compendios de la literatura española más recientes.

R. Sigo mi destino; sufrí un silencio administrativo grande cuando el franqusimo. También es cierto que me han tumbado novelas, incluso tras ganar el Planeta [Crónica sentimental en rojo, 1984]. Y luego hay que recordar que aquí la novela negra está considerada de segunda categoría.

P. ¿Cómo explica la actual eclosión de lo policiaco en España?

R. La novela negra es el mejor género para explicar una realidad social. La Transición fue un gran olvido. Quizá por suerte, porque llevado de otra forma igual hubiera sido una gran tragedia. El precio, claro, ha sido ese olvido. De alguna manera hemos intentado explicar algunos de esos olvidos.

P. ¿La novela negra como guardiana de la memoria?

R. Si, por esa función que he dicho antes. y porque los otros géneros no lo han abordado. Por eso el franquismo casi acabó con ella: no se podía permitir novelas cargadas de adulterios, jueces y policías corruptos... Eso explica el vacío de tantos años; no había ni autores. Por ello nos falta aún cultura, tradición lectora de novela negra, en especial de autores españoles. Ahora empieza a haber un público.

P. El jurado destacó el ambiente nostálgico que destila su obra. ¿De esa posguerra, de qué se puede tener nostalgia?

R. De la juventud, por cabrona que sea, si lo superas con dignidad. Y del espíritu de complicidad y de lucha por grandes ideales. Se batía uno por una bandera, por un muerto... Hoy se lucha por tener piso; lo entiendo porque es la vida, pero eso no despierta la nostalgia.

P. De esa área de medio kilómetro del centro de Barcelona han salido cuatro premios Planeta: usted, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix y Maruja Torres.

R. Éramos de familias pobres. Veíamos pasar hambre real, cómo la esposa esperaba al marido en la escalera con la paga para salir corriendo a comprar, eso si no tenía que prostituirse. Si cuentas eso, o eres auténtico o no eres nada.

P. ¿Qué tal lleva la remodelación de esos barrios?

R. Me siento expulsado de ahí: ya no reconozco esas calles, muy remodeladas, con espacios desaparecidos y gentes de otros países. Es lógico que sea así. Pero de este modo hay un tipo de memoria que corre peligro. De algo de eso hablo también en la novela ganadora.

P. Méndez aún camina por el barrio, por lo visto.

R. No, no se jubila, ya le tengo pensada otra aventura, pero primero tengo que acabar una novela que no es del género.

P. Y del género, ¿qué lee?

R. Los clásicos americanos y Simenon, mis referentes. De aquí sólo citaré a Vázquez Montalbán, porque ya no está, pero hay dos o tres muy interesantes ahora.

P. ¿Y al superventas Henning Mankell, no?

R. Eso de ir soltando pistas lentamente mientras uno desayuna, esas calles heladas... No puedo, tiene un punto forzado que no me lo hace creíble, no parece ser verdad. Y para mí eso es fundamental.

El País, 8 de septiembre de 2007

7 de set. 2007

El Inspector Méndez regresa a las calles con un galardón

González Ledesma se lleva el I Premio Internacional de Novela Negra RBA con 'Una novela de barrio', séptimo caso del sabueso

Matías Néspolo

BARCELONA.- En 1983, con Expediente Barcelona, ya estaba a punto de retirarse. Sin embargo, 14 años después sigue en plena forma.El Inspector Méndez ya se ha jubilado, pero sigue recorriendo las calles de Raval barcelonés y continúa resolviendo casos con sus métodos poco ortodoxos.
De sus últimas pesquisas resulta Una novela de barrio que se traduce en un nuevo premio para su creador, Francisco González Ledesma. Y ya van cuatro. Paco, como llaman los amigos al veterano maestro del género negro, ha ganado con Méndez el Premio Planeta en 1984 por Crónica sentimental en rojo y el premio de la crítica francesa en dos oportunidades. Galardones a los que ahora se suma el I Premio Internacional de Novela Negra RBA. «El día que Méndez quiera cobrarme, no le voy a poder pagar», bromeaba ayer González Ledesma, momentos antes de la ceremonia de entrega.
Y con respecto a la veteranía de su héroe reconoció que «Méndez está en articulo mortis», pero como «tiene la enfermedad de nosotros los periodistas, aunque se haga viejo, sigue en activo», afirmó el doble del escritor Enrique Moriel, seudónimo con el que González Ledesma arrasó el pasado Sant Jordi con la novela histórica La ciudad sin tiempo.
La premiada Una novela de barrio, séptima entrega de su descreído sabueso, narra la historia de una venganza. El conocido maleante Omedes muere asesinado. Su colega de viejas andanzas -un atraco a un banco en los años setenta, del que un niño de corta edad resultó muerto-, que se hace llamar Erasmus, teme la represalia del padre de aquella víctima: David Miralles. Erasmus se anticipa al golpe y Méndez entra en escena para detener la espiral de violencia que se desata. Su investigación revelará, en un sorprendente giro final, que las cosas no son tan simples como parecen. Pero «que nadie se llame a engaño. Hay un niño muerto y un padre que quiere venganza, pero esto no significa que él finalmente se vengue», aclaró González Ledesma como un aviso de navegantes para sus lectores, «porque detrás de todo hay otra historia de amor y lealtad».
De hecho, el otrora prolífico autor de novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane comenzó esta obra no como un policial, «sino como una historia de amor paternal en la que el padre intenta reconstruir hipotéticamente la vida de su hijo desaparecido».
Como en sus memorias Historias de mis calles, la verdadera protagonista de esta novela es la Barcelona proletaria, marginal y represaliada que González Ledesma rescata de la transformación urbana.
Como Méndez, el escritor ya no reconoce el barrio Chino de su infancia, el que compartía junto Manuel Vázquez Montalbán.
«La patria es la pared contra la cual de niños hemos meado», recuerda que le dijo un día el creador de Pepe Carvalho, y González Ledesma aún hoy lo cree. De allí la nostalgia. «La geografía humana y el paisaje urbano están cambiando. Está naciendo otra Barcelona, no sé si más o menos digna, pero completamente nueva», afirmó el escritor.
González Ledesma repasa en Una novela de barrio los bajos fondos y el crimen de esa nueva Barcelona «con una mirada en la que predomina la piedad y eso hace la hace tierna», señaló Soledad Puértolas, miembro del jurado, junto a Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que le concedió el premio por unanimidad.
El autor de Sombras viejas recibe en consecuencia el monto de 125.000 euros. Se trata del premio de novela negra mejor dotado del mundo. Toda una apuesta por el género del grupo RBA.


El Mundo
, 7 de septiembre de 2007

Francisco González Ledesma guanya el premi de novel·la negra RBA

Recupera el policia Méndez a «Una novela de barrio», la història d'una venjança

Xavi Aguilar

Francisco González Ledesma és el primer guanyador del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, que es va lliurar ahir a la nit en una gala en un conegut hotel de Barcelona. Entre gairebé 200 obres presentades, el jurat va premiar Una novela de barrio, la «història d'una venjança» que permet al veterà escriptor barceloní recuperar l'inspector de policia Ricardo Méndez, amb el qual ja havia guanyat altres premis. «Si mai em demana diners, no li podré dir que no», va fer broma l'autor.

Amb aquest guardó, dotat amb 125.000 euros, el policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Planeta amb Crónica sentimental en rojo (1984) i el Premi Mystère francès amb La dama de Cachemira (1989) i Cinco mujeres y media (2007).
Una novela de barrio, que l'autor va presentar amb el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Als anys 70, dos lladres atraquen un banc i en la fugida maten un ostatge, un nen de pocs anys. En la Barcelona de l'actualitat, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, que intueix que serà el següent, intenta evitar-ho i matar aquell que creu que és el venjador, el pare del menor.
Soledad Puértolas, en representació del jurat que també integraven Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe, va destacar ahir que l'obra guanyadora «té un to àgil que t'atrapa, però alhora moments en què el temps s'atura i hi ha una gran intensitat poètica». L'escriptora va lloar la capacitat de González Ledesma de captar els ambients de la Barcelona de barri, un aspecte sobre el qual l'autor també va insistir: «Aquesta és una novel·la de policies, però també de barri. D'aquí el títol. Jo vaig créixer al Poble Sec, un barri de gent humil, republicana i represaliada que d'alguna manera m'ha marcat i es reflecteix a la meva obra.»
González Ledesma va avançar que la novel·la «és molt més que la història d'una venjança», ja que a banda de la trama criminal, també mostra la reconstrucció del que hauria esta la vida del nen desaparegut a l'atracament (aquesta, de fet, va ser la idea original que va donar lloc al llibre) i recrea la prostitució i les cases de cites d'un temps enrere.
Una novela de barrio, que es publicarà a mitjan novembre, manté l'humor àcid, la ironia i el ritme viu, amb frases curtes, habitual dels llibres de gènere de González Ledesma.
Pel que fa a la salut del personatge principal, l'escriptor va admetre que Méndez (una combinació de quatre policies reals que González Ledesma va conèixer) ja tenia ganes de deixar la professió fa més de vint anys, però tot i amb això va assegurar que obligarà l'inspector, amb qui comparteix la falta de fe en la justícia dels tribunals, a treballar en alguns casos més.


El Punt, 7 de setembre de 2007

Nou premi per a González Ledesma

Telenoticies

Francisco González Ledesma és el guanyador del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, el més ben dotat d'aquest gènere. L'obra es titula "Una novela de barrio" i és una nova aventura del seu famós inspector Méndez, amb...

TV3, 7 de setembre de 2007

http://www.tv3.cat/3alacarta/video.htm?ID=12239&CAT_ID=tvcat

González Ledesma gana el Premio de Novela Negra RBA

El autor barcelonés recupera al policía Méndez en 'Una novela de barrio"

125.000 euros convierten el nuevo galardón en el mejor dotado de su género


Elena Hevia

El año que corre, el mismo en el que ha cumplido los 80, ha sido particularmente generoso con Francisco González Ledesma. Sin acabar de reponerse del éxito de ventas de La ciudad sin tiempo, embozado allí bajo el seudónimo de Enrique Moriel, ayer recibió el recién inaugurado Premio Internacional de Novela Negra RBA, que conlleva 125.000 euros y el récord editorial de ser el premio mejor dotado en su género.Y lo hizo con sus armas habituales, una novela policiaca ambientada en Barcelona y con su policía de siempre, Méndez, que ha rebasado ampliamente la edad de la jubilación pero sigue en la brecha. Una novela de barrio es la historia de una venganza, la que se desata tras la muerte accidental de un niño en los años 70 en una espiral de violencia que llevará la acción hasta nuestros días. "Esta obra explora el amor familiar. De cómo un padre que ha perdido a su hijo intenta reconstruir la vida que este habría podido vivir".
Ayer el escritor barcelonés bromeaba con la circunstancia que le obligaría a no poder negarle dinero a Méndez, caso de que se lo pidiera, ya que este le ha hecho ganar cuatro premios, entre ellos el Planeta con Crónica sentimental en rojo en 1984. "Ahora Méndez ha cambiado su incómoda vivienda del Barrio Chino, en el trastero de un bar de mala muerte, por un pequeño pisito frente a las Drassanes, donde los libros amenazan por salir por la ventana".


MINGITORIO SENTIMENTAL

El recuerdo de su desaparecido amigo, Manuel Vázquez Montalbán, otro gran cronista de los barrios barceloneses, le lleva a evocar aquella frase que tanto le gustaba a aquel: "La patria es la pared contra la que meamos de niños". La de González Ledesma está en Poble Sec, el barrio en el que nació y un lugar por el que le gusta pasear cuando está deprimido. "Mis novelas se han nutrido de las pequeñas y tristes historias de barrio, de los obreros que luchaban por sacar adelante a sus familias y de las mujeres honradas que por las tardes se veían obligadas a prostituirse".
El autor constata las transformaciones en el paisaje con un dejo nostálgico: "Con Serrat, además de la amistad, compartimos barrio, y solemos hablar de los cambios de nuestra ciudad. Todo me lo han cambiado, el Barrio Chino ya no se llama así, las calles que conocía ya no están, en la comisaría ya no hay policías sino mossos d'esquadra y mis obreros y meuques han cedido el paso a los emigrantes".

El Periódico, 7 de septiembre de 2007

Gonzalez Ledesma guanya el primer Premi de Novela Negra RBA

Isabel Fernández

"Barcelona és la meva mare i la meva madrastra". Així rebia un emocionat Francisco González Ledesma, als jardins de l'Hotel Juan Carlos I, la primera edició del Premi Internacional de Novela Negra RBA. Amb 125.000 euros, aquest és el guardó del seu gènere millor dotat del món. Escollida entre un total de 180 obres, Una novela de barrio "és l'aventura interior d'un pare que vol reconstruir la vida del seu fill mort". Per arribar a aquest objectiu, Gonzalez Ledesma s'ha servit del seu vell personatge, Méndez, que una vegada més, es retroba amb la seva ciutat i el seu barri, el Poble-Sec.

El director general de RBA libros, Joaquim Palau i Anik Lapointe, directora editorial, han explicat que la raó de ser d'aquest nou premi és la consolidació de l'editorial com especialista i líder del gènere negre. "Tot grup editorial de prestigi té un premi de novel·la, i nosaltres hem triat la temàtica amb la que tenim més experiència i una trajectòria reconeguda"-explica Palau. A partir d'ara, el premi es convocarà de forma anual i amb una clara vocació internacional.
L'obra guanyadora s'ha hagut de batre amb 180 manuscrits arribats de tota Espanya, diferents països d'Amèrica Llatina i els Estats Units. El fet que només hi pugui haver un guanyador, permet als convocants donar la quantitat més alta de tots els premis de novel·la negra del món. El jurat, format per Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe han donat els 125.000 euros a l'autor d'Una novela de barrio perquè, tal i com diu Lorenzo Silva, van descobrir entre totes les obres, al "millor González Ledesma" que han llegit mai. Silva creu que a Una novela de barrio, "la mirada de Méndez (personatge mític de Ledesma) és més humana, i destaquen una galeria de personatges excepcionals, "com Miralles o Mabel".
Una historia sobre la venjança i una Barcelona diferent Gonzalez Ledesma explica que porta 20 anys amb aquesta novel·la, "l'he trencat dues vegades i l'he tornat a escriure dues vegades més". Finalment, ha sortit una historia centrada en un drama interior. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i en la seva fugida maten un dels seus hostatges, un nen de poc anys. Ja situats en el 2007 i amb Barcelona com a escenari, el pare del nen (David Miralles) intentarà venjar-se. Es destapa una inevitable espiral de violència i un singular policia (Méndez), ja mig jubilat i amb mètodes poc ortodoxes, intervindrà de manera decisiva per resoldre el cas.
Per sobre de la trepidant història, per Ledesma, Una novela de barrio vol mostrar la mirada d'un sorprès policía que no reconeix als nous personatges que ara poblen la seva ciutat de sempre. "A Méndez li passa com a mi -diu l'escriptor- que em poso davant d'El Molino i ja no veig a la gent catalana de sempre, ara em trobo amb una altra gent que ha vingut d'altres països i expliquen altres coses". Francisco Gonzàlez Ledesma explica que, a vegades, no reconeix la seva Barcelona de sempre, però la continua estimant igual.

La Malla, 7 de setembre de 2007

Francisco González Ledesma, I Premio Internacional de Novela Negra RBA

Con 'Una novela de barrio'

Ya lo escribió Quevedo: "quien deja vivo al ofendido ha de temer venganza". Ésta es la síntesis de la razón vital de 'Una novela de barrio', el trabajo que ha merecido el I premio Interencaionl de Novela Negra RBA. Obra de Francisco González Ledesma, la trama nos adentra en una ciudad habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios, destruida por la especulación del suelo e invadida por inmigrantes, una ciudad en vías de perder sus señas de identidad.

Esther Peñas

'Una novela de barrio' es, en síntesis, una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un niño de corta edad. La novela empieza cuando, en la actualidad, y con Barcelona como escenario, uno de los atracadores muere asesinado. El que queda vivo, sabiéndose el siguiente, tratará de adelantarse y matar a quien, sin duda, debe ser el vengador: David Miralles, el padre del niño muerto durante el atraco al banco. La intervención de un singular policía, Méndez, medio jubilado y bastante poco ortodoxo, será decisiva para resolver el caso.
Esta es la trama que ha seducido al jurado del I Premio Internacional de Novela Negra RBA, compuesto por Lorenzo Silva, Soledad Puértolas, Suso de Toro, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que tiene una dotación de 125.000 euros.
González Ledesma (Barcelona, 1927) se inició en el periodismo a través de 'El correo catalán', y acabó siendo redactor jefe de 'La Vanguardia'. En 1983 resulta finalista del Premio Blasco Ibáñez con 'Expediente Barcelona', la primera de sus novelas en las que aparece el Inspector Méndez. En 1984 obtiene el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo'.
Su novela 'Expediente Barcelona' fue traducida y publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard, y le supuso un prestigio y un éxito editorial en Francia muy superior al que goza en España. En dos ocasiones ha obtenido el premio Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Bajo pseudónimo (Enrique Moriel) ha escrito recientemente 'La ciudad sin tiempo'.

Quince Días
, 7 de septiembre de 2007

González Ledesma gana el Premio de Novela Negra con su texto 'Una novela de barrio'

Europa Press

El veterano escritor barcelonés Francisco González Ledesma ganó por unanimidad el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, dotado con 125.000 euros y fallado anoche en Barcelona, con el libro 'Una novela de barrio', en el que el autor recupera al inspector Ricardo Méndez.
Con este nuevo galardón, el entrañable policía creado por González Ledesma (Barcelona, 1927) gana su cuarto premio, ya que también consiguió el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo' y el Premio Mystère francés con 'La dama de Cachemira'. En el 2005 recibió el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria en la novela negra.
La obra, que el autor presentó bajo el seudónimo de Paco Miralles, narra una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un menor. Años después, uno de los atracadores muere asesinado y el otro, intenta adelantarse y matar al que cree el vengador, el padre del menor. Mantiene la ironía y el estilo ágil y depurado de la serie de Méndez.

El Norte de Castilla
, 7 de septiembre de 2007

Ledesma rep el nou premi de novel·la negra

Redacció

L'escriptor Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) va guanyar ahir la primera edició del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, dotat amb 125.000 euros, amb una nova entrega del seu personatge més popular, el comissari Ricardo Méndez. L'obra guanyadora, Una novela de barrio, es publicarà a mitjans de novembre.
El comissari Méndez ja ha proporcionat a Ledesma quatre grans premis: el Planeta, dues vegades el de la crítica francesa i aquest nou guardó del grup RBA.

Avui, 7 de setembre de 2007

Francisco González Ledesma, primer premio Internacional de Novela Negra RBA

C. Geli

"Si me pide dinero, es evidente que se lo tendré que dejar", aseguró el escritor Francisco González Ledesma en referencia a su personaje-fetiche, el policía Méndez, protagonista de Una novela de barrio, que ha proporcionado al autor el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, fallado ayer en Barcelona, y que con sus 125.000 euros es el mejor dotado del mundo en su género. "Es una historia de venganza, pero también de las miserias que me tocaron ver y vivir de niño en el barrio", apuntó el ganador. La trama arranca cuando uno de los dos ladrones que atracaron un banco en los años sesenta, y durante el cual falleció un niño, es hallado muerto.
Un medio jubilado Méndez (que con sus seis anteriores aventuras ha proporcionado ya cuatro premios a su creador) intervendrá en el caso. La novela, de la que se editarán 40.000 ejemplares, aparecerá a mediados de noviembre.

El País, 7 de septiembre de 2007

6 de set. 2007

Francisco González Ledesma guanya el primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA

BARCELONA, 6 de setembre (EUROPA PRESS)

El veterà escriptor barceloní Francisco González Ledesma ha guanyat per unanimitat el primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, dotat amb 125.000 euros i decidit aquesta nit a Barcelona, amb el llibre 'Una novela de barrio' en què l'autor recupera l'inspector Ricardo Méndez.
Amb aquest nou guardó, l'entranyable policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Premi Planeta amb 'Crónica sentimental en rojo' i el Premi Mystère francès amb 'La dama de Cachemira'. El 2005 va rebre el primer Premi Pepe Carvalho en reconeixement a la seva trajectòria en la novel·la negra.
'Una novela de barrio', que l'autor va presentar sota el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i, en la seva fuga, maten un ostatge, un menor. Anys després, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, intenta avançar-se i matar qui creu el venjador, el pare del menor.
A la novel·la, González Ledesma manté la ironia i l'estil àgil i depurat de la sèrie de Méndez, que l'ha definit com "una novel·la de barri" que reconstrueix la vella Barcelona i que tracta tant de la venjança com de la pietat.

Europa Press
, 6 de septiembre de 2007

González Ledesma gana primer Premio Novela Negra RBA

El escritor barcelonés Francisco González Ledesma ha ganado hoy la primera edición del premio por una nueva entrega de su personaje más popular, el comisario Méndez.

ADN.es
Una novela de barrio, presentada a concurso bajo el seudónimo de Paco Miralles, tiene como punto de partida un suceso ambientado en el pasado, en los años 70, cuando dos ladrones atracan un banco y en su huida matan a un rehén, un niño de corta edad.
La acción narrativa comienza en la Barcelona actual, en la que uno de los atracadores muere asesinado, mientras el otro, temiendo por su vida, decide adelantarse y matar al seguro vengador, el padre del niño muerto.
En esta espiral de violencia irrumpe el singular policía, Méndez, medio jubilado y de métodos poco ortodoxos, que con su intervención decisiva resolverá el caso.

Un Mendez perfecto

En el texto ganador del RBA de novela negra se encuentran muchos de los ingredientes habituales de los libros de género de González Ledesma: humor ácido, frases cortas, fugaces puntos y aparte, diálogos y descripciones justas y, en palabras de la portavoz del jurado, Soledad Puértolas, "un estilo muy depurado, ágil y fluido".
Para Puértolas, el acierto de esta novela, que suscitó "la total unanimidad del jurado", es su capacidad para "recoger unos ambientes de la ciudad, hasta el punto de que la Barcelona que aparece en el libro es casi un personaje protagonista más". La escritora ha calificado la obra de "nuevo costumbrismo".
Puértolas ha elogiado también la capacidad del ganador para presentar un ramillete de "personajes muy bien dibujados", así como de salpicar el texto con "momentos en los que el tiempo se detiene por instantes poéticos".
"Una novela de barrio -añade- confirma asimismo el estatus ganado por Barcelona como ciudad literaria, en este caso una ciudad alejada de la postal turística y cultural, en la que el foco se detiene en los barrios tradicionales".

Nostalgia de un barrio que ya no es lo que era

González Ledesma no puede evitar un cierto tono de nostalgia cuando asegura: "La geografía de mi barrio, el Poble Sec -tantas veces compartido con Joan Manuel Serrat-, es hoy muy diferente, también lo es el barrio chino, que ha perdido incluso su nombre".
También ha cambiado la geografía humana: "Antes al frente de los bares estaban vascos, gallegos, andaluces o catalanes; ahora hay más inmigrantes en el barrio, supermercados indios, latinoamericanos y se está desarrollando una nueva cultura de barrio", agrega el escritor y periodista.
En relación con el tono irónico que atraviesa la novela, el autor comenta: "El humor, habitual en mis novelas, era una forma de supervivencia en la España del franquismo, pero también una consecuencia directa de mi profesión periodística, un auténtica academia de la ironía y el cinismo".
González Ledesma ha exhibido con orgullo que su comisario Méndez le ha proporcionado con el RBA cuatro grandes premios, el Planeta y en dos ocasiones el premio de la Crítica francesa. Éste está dotado con 125.000 euros.

Pata Negra

Desde que publicó el primer libro de la serie en 1983, "Expediente Barcelona", el comisario Méndez ha asomado en las páginas de otros seis libros: "Las calles de nuestros padres", "Crónica sentimental en rojo" (Premio Planeta), "La dama de Cachemira", "Historia de Dios en un esquina", "El pecado o algo parecido" y ahora en "Una novela de barrio".

ADN, 6 de septiembre de 2007

3 de set. 2007

La editorial Destino recupera una obra de Francisco González Ledesma, prohibida por la censura franquista

La editorial Destino recuperará en octubre la novela 'Sombras viejas', de Francisco González Ledesma, una obra sobre el alcance del amor que fue prohibida por la censura inédita y que ahora se publica por primera vez en España.

Europa Press

Esta novela de González Ledesma (Barcelona, 1927) la protagoniza Enrique Moriel, seudónimo con el que ha firmado su último libro, el exitoso 'La ciudad sin tiempo'. El libro ganó el Premio Internacional José Janés en 1948, presidido por Somerset Maugham.
En la Barcelona de los años 30, Paulina, una joven de radiante belleza y de familia pobre, entra en casa del burgués Ismael Leonardo como señorita de compañía de su díscola hija Nora. Otro joven humilde y soñador, Enrique Moriel, trabaja como preceptor de Nora a cambio de que los Leonardo costeen sus estudios en la universidad.
La atracción entre Paulina y Enrique se concentrará en paseos y confidencias, y desembocará en una relación apasionada. Frente al amor incondicional de la muchacha, la personalidad compleja de Moriel y la llamada del ideal colectivo en los tiempos convulsos que se avecinan se convertirán en un desafío para sus sentimientos.
González Ledesma publicó a partir de los años 50 numerosas novelas de aventuras del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Se dedicó a la abogacía y más tarde al periodismo, llegando a ser redactor jefe de 'La Vanguardia'.
El escritor recibió en 1984 el Premio Planeta por 'Crónica sentimental en rojo', protagonizada por el policía Méndez, del cual creó una serie policiaca. González Ledesma recibió en 2005 el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria como autor de novela negra.


La Opinión de Murcia
, 3 de septiembre de 2007

1 de set. 2007

Méndez

José Andrés Espelt

Mientras hablaba con Francisco González Ledesma, insistió claramente en una cosa: Méndez es una serie de veintidós relatos del inspector, y sólo de él...
Y aquí nos encontramos la grandeza, la ternura, la humildad y la melancolía de lo que fueron los recuerdos y lo que son en la actualidad.
El viejo inspector, con su mente gastada pero clara, nos da la lección más importante y humana de la vida. Lo que en sus días fueron chorizos, putas, madames, ladronzuelos de poca monta, van apareciendo como almas sin pena por la Barcelona Moderna.
De la misma ciudad, nos invaden los recuerdos, Méndez no está fracasado, olvidado, y tronado, está en sus cabales. En nuestro corazón.
Publicadas en Francia, estas historias inéditas nos traladarán a muchos en un túnel del tiempo, en el que los valores prevalecerán sobre cualquier ley.
Cuando empiezas con "La soledad" y acabas con "El ladrón de recuerdos", te das cuenta de que este libro siempre estará a tu lado, porque en cualquier momento puedes releer una fabulosa y pintoresca visión del viejo Inspector con mayúsculas Méndez.
Una lectura imprescindible para tiempos difíciles.
Méndez
Francisco González Ledesma
Almuzara (Tapa Negra), 2006

Gangsterera, 8, septiembre 2007

18 d’ag. 2007

Paco G. Ledesma publica la novela que fue premiada y rechazada por la censura de 1948

J. P. Y.

BARCELONA. Paco González Ledesma ganó el Premio Internacional José Janés, en 1948, con «Sombras viejas», pero la censura de aquel entonces vetó su publicación. Ledesma (1927) ganó el Planeta 1984. Ahora, la obra será publicada por Destino y en ella aparece el personaje de Enrique Moriel, nombre que Ledesma ha utilizado en su último libro «La ciudad sin tiempo». Abogado, el novelista fue también redactor-jefe de un matutino barcelonés.
En la dura postguerra, Paco G. Ledesma publicó muchas novelas del Oeste y utilizó el pseudónimo de Silver Kane. Como buen conocedor de la noche barcelonesa ha creado la figura del detective Méndez y ha firmado muchas famosas crónicas urbanas. Miembro destacado de la Cámara de Escritores de Turismo ha concurrido a foros informativos del sector. En el 2005 recibió el primer Premio Pepe Carvalho, por su trayectoria en la novela negra.


ABC, 18 de agosto de 2007

12 d’ag. 2007

Se publica la primera novela de González Ledesma

Manuel González

En 1948 una novela titulada Sombras viejas ganó el Premio Internacional de Novela creado por el editor José Janés. La novela la presentó un joven escritor de 21 años, Francisco González Ledesma, pero no llegó a publicarse porque la censura dijo del autor que era rojo y pornógrafo. Casi 60 años después de que fuera censurada, Destino la publicará por primera vez en España.
La novela narra una historia de amor entre un preceptor, Enrique Moriel (seudónimo con el que ha firmado su último libro La ciudad sin tiempo), y una señorita de compañía, Paulina, que trabajan en una casa contratados por el burgués Ismael Leonardo para su hija Nora.
Más allá del valor literario de la obra, el que sea publicada después de tanto tiempo es un acto de justicia. No hay que olvidar que fue censurada después de ganar un premio literario con un jurado que presidía el inglés Somerset Maugham y que contaba con personajes como el irlandés Walter Starkie, famoso por sus traducciones al inglés de la literatura española.
La censura de este libro y la calificación de su autor como rojo y pornógrafo sin duda marcaron su carrera profesional que se decantó hacia la abogacía primero, y el periodismo después. De todas formas González Ledesma no abandonó su faceta de escritor y se dedicó a escribir novelas del oeste bajo el seudónimo de Silver Kane.

Europa Press, 12 de agosto de 2007

7 d’ag. 2007

Recuperan 'Sombras viejas' de Francisco González Ledesma, novela prohibida por la censura franquista

Europa Press
La editorial Destino recuperará en octubre la novela 'Sombras viejas', de Francisco González Ledesma, una obra sobre el alcance del amor que fue prohibida por la censura inédita y que ahora se publica por primera vez en España.
Esta novela de González Ledesma (Barcelona, 1927) la protagoniza Enrique Moriel, seudónimo con el que ha firmado su último libro, el exitoso 'La ciudad sin tiempo'. El libro ganó el Premio Internacional José Janés en 1948, presidido por Domerset Maugham.
En la Barcelona de los años 30, Paulina, una joven de radiante belleza y de familia pobre, entra en casa del burgués Ismael Leonardo como señorita de compañía de su díscola hija Nora. Otro joven humilde y soñador, Enrique Moriel, trabaja como preceptor de Nora a cambio de que los Leonardo costeen sus estudios en la universidad.
La atracción entre Paulina y Enrique se concentrará en paseos y confidencias, y desembocará en una relación apasionada. Frente al amor incondicional de la muchacha, la personalidad compleja de Moriel y la llamada del ideal colectivo en los tiempos convulsos que se avecinan se convertirán en un desafío para sus sentimientos.
González Ledesma publicó a partir de los años 50 numerosas novelas de aventuras del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Se dedicó a la abogacía y más tarde al periodismo, llegando a ser redactor jefe de 'La Vanguardia'.
El escritor recibió en 1984 el Premio Planeta por 'Crónica sentimental en rojo', protagonizada por el policía Méndez, del cual creó una serie policiaca. González Ledesma recibió en 2005 el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria como autor de novela negra.
Europa Press, 7 de agosto de 2007

Recuperan "Sombras viejas" de Francisco González Ledesma, novela prohibida por la censura franquista

La editorial Destino recuperará en octubre la novela "Sombras viejas", de Francisco González Ledesma, una obra sobre el alcance del amor que fue prohibida por la censura inédita y que ahora se publica por primera vez en España.

Vocento. VMT

Esta novela de González Ledesma (Barcelona, 1927) la protagoniza Enrique Moriel, seudónimo con el que ha firmado su último libro, el exitoso "La ciudad sin tiempo". El libro ganó el Premio Internacional José Janés en 1948, presidido por Somerset Maugham.
En la Barcelona de los años 30, Paulina, una joven de radiante belleza y de familia pobre, entra en casa del burgués Ismael Leonardo como señorita de compañía de su díscola hija Nora. Otro joven humilde y soñador, Enrique Moriel, trabaja como preceptor de Nora a cambio de que los Leonardo costeen sus estudios en la universidad.
La atracción entre Paulina y Enrique se concentrará en paseos y confidencias, y desembocará en una relación apasionada. Frente al amor incondicional de la muchacha, la personalidad compleja de Moriel y la llamada del ideal colectivo en los tiempos convulsos que se avecinan se convertirán en un desafío para sus sentimientos.
González Ledesma publicó a partir de los años 50 numerosas novelas de aventuras del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Se dedicó a la abogacía y más tarde al periodismo, llegando a ser redactor jefe de "La Vanguardia".
El escritor recibió en 1984 el Premio Planeta por "Crónica sentimental en rojo", protagonizada por el policía Méndez, del cual creó una serie policiaca. González Ledesma recibió en 2005 el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria como autor de novela negra.


Ya.com, 7 de agosto de 2007

Cinco mujeres y media

Vicente Alvarez de la Viuda

A González Ledesma, con apenas veintiún años, le concedieron el Premio Internacional de Novela por “Sombras viejas”. Desgraciadamente, la censura franquista prohibió su publicación y tacharon al autor de rojo, subversivo y pornógrafo. Para sobrevivir, se inventó el nombre de Silver Kane y, a razón de cuatro novelas del Oeste al mes, parió más de cuatrocientos títulos. Mientras tanto, en sus ratos libres, siguió escribiendo novelas que no pudieron ser publicadas hasta la llegada de la democracia. Después se llevó el Planeta, un pequeño reconocimiento (mucho más a nivel internacional) y la confirmación de un gran escritor de novela negra: el padre de uno de los personajes más memorables de la literatura española: el deslenguado, el cínico, el cabrón de Méndez, un policía fracasado del todo, o sea, un policía-poeta, un nostálgico de las mujeres perdidas, un policía derrotado y viejo que solo ha llegado a ser un experto en soledad interior. “Cinco mujeres y media” narra la última aventura (hasta la fecha) de Méndez y nos sumerge de manera magistral e hipnótica en un mundo de negocios turbios, castings cinematográficos, matones, empresarios miserables, inmobiliarias, putas, mujeres de culos extraparlamentarios y antiguos boxeadores. Una novela en la que los recuerdos de las mujeres quedan pegados a las paredes de una Barcelona de dos cabezas: la obrera por un lado y la de la clase acomodada por otro. Dos Barcelonas con dos soles distintos: “porque la ciudad rica tiene contratado otro sol” (incluso los cementerios son distintos y al de los ricos llega el olor del mar y en él lloran por ti los gatos). Todo ello a través de la mirada mordaz, nostálgica y elegíaca, de Méndez, un policía anticuado que piensa que la raíz de los males se encuentra en el fondo de una voz humana y que cree en la ley de la calle y no en la de los jueces, que prefiere un buen interrogatorio (escuchar, observar, olfatear) antes que los fuegos artificiales del CSI de turno y que es sospechoso para los franquistas porque cuidaba a los rojos en la cárcel, sospechoso para los demócratas porque fue policía franquista, sospechoso para sus jefes porque siempre actúa por su cuenta, sospechoso para los jueces porque no cree en la ley, sospechoso para los macarras porque protege a las putas, sospechoso para las putas porque éstas no acaban de creer lo de su impotencia y temen que un día se les presente hecho un tigre. “Así, Méndez, así no puedes ascender”. Para rematar la faena, González Ledesma cuida la prosa como un orfebre y se permite el lujo de juguetear con distintas formas narrativas levantando un edificio literario brutalmente hermoso (mucho más sofisticado de lo que parece) que te hipnotiza desde la primera a la última página. Un folletín policíaco de 24 quilates: un libro ideal para todos aquellos que siguen renegando de la novela de género y una patada en los huevos a tantos críticos con pretensiones de trascendencia.

El Faro de Aqualung, 7 de agosto de 2007

8 de jul. 2007

Francisco González Ledesma

Marqués de Ferblanc

Como tantos, tantísimos otros, yo conocí la obra de Francisco González Ledesma a través de Silver Kane. Sus novelas del oeste no eran como las deliciosas obras maestras de Mallorquí, ni tampoco deconstruía el género, como dicen que ha hecho Eastwood, pero su fino, y a menudo no tan fino, humor me cautivó. Me lo pasaba pipa, vaya. Pero como sucede en estos casos, la edad, los estudios, las chicas, etc. me alejaron de Silver Kane. Más tarde lo redescubrí con sus novelas de Servicio Secreto y Enviado Secreto. Con ellas descubrí que no sólo era divertido sino que de cuando en cuando nos regalaba con alguna joya de una calidad increíble y, vamos, desde entonces seguí su obra.
Con el tiempo descubrí que Silver Kane no era otro que ¡Francisco González Ledesma! C*ñ*, pensé, pues vamos a por sus libros.
Así me hice con “Crónica Sentimental en Rojo” y el “Expediente Barcelona”. Grandes novelas sí, pero no sé, les encontré a faltar algo. En ese momento no supe verbalizarlo. Y de hecho no es que ahora vaya sobrado. La cuestión es que les encontré a faltar el toque “Silver Kane”. Es decir, su frescura, su habilidad narrativa y ese fino, y a menudo, amargo, humor. No soy justo, lo sé. Esas dos novelas son más extensas, más ambiciosas y están mejor construidas que cualquiera de Silver Kane. Pero vaya, mi sensación de que algo faltaba era real. Leí más libros de él pero mi impresión no desaparecía.
Y aquí es donde entran los comentarios de algunos amigos míos que han tenido la suerte de charlar largo y tendido con Francisco González Ledesma. Dicen que es muy humilde y que de esa humildad nace su deseo constante por aprender, por ir un paso adelante, de no estancarse. Esto es importante, porque esa cualidad es fundamental en todos los aspectos de la vida, no sólo en el creativo. Sea cierto o no (que lo será porque me lo han dicho personas de toda confianza) lo que es importante es que de un tiempo a esta parte cayeron en mis manos “Tiempo de Venganza”, “El pecado o algo parecido” y “Cinco Mujeres y Media”. Deliciosas, por no decir geniales. El autor suelta lastre, depura su estilo y logra tres obras insuperables. Así, casi de golpe, me reconcilio con González Ledesma y con Silver Kane y dejo de “verles” como escritores distintos.
Con “Historia de mis Calles” el autor se atreve con una autobiografía. Género que nunca me ha gustado hasta que leí ésta. González Ledesma mira hacia atrás con una tremenda honestidad y logra no sólo explicarnos su vida, sino que nos narra la historia de una sociedad, de una ciudad, de unos ideales. Un libro intenso, único.
Finalmente he leído “Méndez” y aquí me dije: me va a decepcionar. Los relatos cortos no son de mi agrado y menos en el relato negro. Prefiero narraciones largas donde personajes, escenarios y tramas se pueden desarrollar adecuadamente. Y González Ledesma me vuelve a pillar el puñetero. Aprovechando que ya conocemos a Méndez, su personaje más emblemático, nos encontramos con una colección de historias sin importancia, algunas banales, pero sólo en apariencia. Cada relato es el retrato de una desgracia, de una desesperanza, de un tiempo pasado que no sólo no volverá sino que además ha sido olvidado. Vaya, un libro imprescindible.
Ahora me falta leer su última novela “La ciudad sin tiempo” firmada con el pseudónimo de Enrique Moriel. Yo hubiera preferido Silver Kane o Taylor Nummy, pero ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida…

Novela Popular
, 8 de julio de 2007

7 de jul. 2007

Méndez de Francisco González Ledesma

David Mayor

Una vez al mes voy al rastro a comprar viejas novelas baratas de Bruguera o de Toray o de la editorial Rollán. Bolsilibros de a duro que ahora cuestan cero cinco, con anuncios de coñac Veterano y de vaqueros Lois en la contraportada. Rebusco entre los cuarteados volúmenes de “Servicio Secreto”, “Punto Rojo” o “La huella”, colecciones de novela negra, de gángsters e imaginarios espías de los sesenta y setenta con apretada letra y virado papel amarillento, auténticos pulps españoles escritos a toda pastilla en varios días por novelistas a destajo que firmaban con seudónimo. Lou Carrigan, Frank Caudett, Edward Goodman –uno de las firmas que utilizara el escritor anarquista Eduardo de Guzmán-, Clark Carrados o Silver Kane, sin duda mi favorito, seudónimo acaso más prolífico como autor de novelas del oeste pero que oculta a uno de los grandes maestros del género criminal español, Francisco González Ledesma. Sí, maestro, por curtido en menesteres narrativos y porque este escritor barcelonés del barrio chino pertenece al canon policiaco de primer nivel. Y pertenece por doble motivo: uno industrial, aunque también sentimental; otro meramente literario. De un lado, González Ledesma ha publicado en la mítica serie negra de Gallimard y eso da rango –incluso recibió el Prix Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia por La dama de Cachemira-; de otro lado, porque ha creado uno de esos personajes inolvidables, el descastado policía Méndez, capaz tanto de dar forma al arquetipo como de cobrar la singularidad suficiente para distinguirse del lugar común. Sólo hay que leer los cuentos cortos que se reúnen en el último de los libros protagonizados por Méndez -y van ocho desde que apareciera como secundario en Expediente Barcelona. En estos cuentos, González Ledesma, condensa al máximo la intensidad de sus tramas, dibuja con tal precisión los conflictos sociales y emocionales que le interesan que uno siente que está ante un retratista privilegiado, ante el testigo de un tiempo crepúscular, narrado crepuscularmente como si se tratara de un Sam Peckinpah o un Don Sigel de las letras. Y en ese paisaje de marcado contraste, Méndez es nuestro Fabio Montale -el también memorable personaje que Jean-Claude Izzo fundió con Marsella, como Méndez se expresa en la Barcelona setentera que aún peredura-, un tipo grave pero con mirada clara, un trasunto casi lírico de todos los policias y detectives que han protagonizado cientos de tramas más o menos baratas. Tramas pulp, como las de Silver Kane.

Francisco González Ledesma, Méndez, Almuzara, 2006.

Se Desvía, 7 de julio de 2007

2 de jul. 2007

El novelista barcelonés

Redacción

El novelista barcelonés Francisco González Ledesma ha obtenido en Francia el Prix Mystère a la mejor novela extranjera del año, concedido a su obra Cinco mujeres y media (publicada por la editorial L´Atalante). Francisco González Ledesma ya ganó anteriormente este galardón, con la obra La dama de Cachemira.

La Vanguardia
, 2 de julio de 2007

17 de juny 2007

Pompas de papel: Francisco González Ledesma

Francisco González Ledesma. El escritor español Enrique Morel acaba de publicar en la editorial Destino la novela La ciudad sin tiempo. La verdad es que Enrique Morel no existe, es el seudónimo del escritor catalán Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927). Un hombre que ya utilizó otro seudónimo, Silver Kane, para publicar infinidad de novelas del oeste de "a duro" para costearse la carrera de derecho, aunque profesionalmente ha dedicado su vida al periodismo. Después de las novelas del oeste adquiriría una justa fama con la serie de novelas negras protagonizadas por el comisario Ricardo Méndez entre ellas Expediente Barcelona, Las calles de nuestros padres, Crónica sentimental en rojo y El pecado ó algo parecido, muy populares en Francia donde estas historias se publican antes incluso que en castellano. En La ciudad sin tiempo cambia de género y se adentra en la novela histórica. Un asesinato le lleva al protagonista a indagar en diferentes etapas históricas de la ciudad de Barcelona: la inquisición, la lucha contra las tropas de Felipe V, el periodo anarquista, la construcción de la Sagrada Familia… Con el autor hemos charlado.

Radio Euskadi
, Pompas de papel, 17 de junio de 2007

Se habla de... con Francisco González Ledesma

David Benedicte

Nació en Barcelona en 1927. Ganó el Planeta en el 84 con Crónica sentimental en rojo, aunque también se lo recuerda por Silver Kane, pseudónimo con el que firmó más de 400 novelas del Oeste. Acaba de publicar La ciudad sin tiempo (Destino), obra que firma como Enrique Moriel.

XLSemanal. Contaba usted 21 años cuando la censura le prohibió una novela por ser «pornógrafa, subversiva y roja».

Francisco G. Ledesma. [Carcajada] Cuando tu primera novela gana un prestigioso premio y viene a dártelo Somerset Maugham y te dice, además, que eres el mejor novelista joven de Europa, pues como que empiezas a creer que tu sueño se cumple. Luego llega Censura y te dice que no vas a publicarla de ningún modo y que vas a estar perseguido siempre y que no vas a poder firmar nada con tu nombre hasta el fin de la dictadura, pues como que la cosa se convierte en pesadilla y acabas recurriendo a Silver Kane para poder publicar, que era lo que realmente me importaba.

XL. Cuentan que el `nobelizado´ Camilo José Cela fue censor.

F.G.L. Pues sí. Y otro escritor que trabajó para la censura, en 1866, fue Gustavo Adolfo Bécquer. Pero, al contrario que Cela, dicen que se dedicaba a ‘prestar’ el sello a sus amigos escritores para que se censuraren ellos mismos. ¡Eso es un censor cojonudo!, ¿no? [ríe]. Todo lo contrario que Cela. Que también fue delator. Siempre me pareció un individuo difícil. No tenía pinta de ser un buen compañero.

XL. Sabrá que hoy Silver Kane, y usted por extensión, es para muchos un autor de culto.

F.G.L. Eso tengo entendido. Jodorowsky vino recientemente a Barcelona para conocerme y se confesó rendido fan. Sé que mis obras son buscadas como objeto, no de culto, pero sí de interés histórico.

XL. ¿Fue duro ser Silver Kane?

F.G.L. Mucho. Cuando estás obligado a escribir una o dos novelas por semana para poder comer, o aprendes rápido técnicas y trucos o te mueres. Lo que hace falta para ser un novelista de una cierta técnica lo aprendí yo entonces.

XL. ¿Qué es un buen escritor?

F.G.L. No se sabe. Lo que uno debe ser, más que buen escritor, es un escritor honrado. Para ello, lo último es pensar en el dinero. Que sea un acto de creación pura. Ése es un escritor. No el que escribe a tanto la pieza. Y te lo dice alguien que ha escrito, y mucho, a la pieza. Por eso sé de lo que hablo. Yo me consideraba un mercenario. Pero las novelas que escribía al margen, en las que sacaba lo que llevaba dentro, son las que me han hecho escritor.

XL. ¿A cuántos escritores honrados ha conocido en su vida?

F.G.L. Parto de la base de que todos los escritores lo son. Si no cómo vas a ponerte a escribir, siendo como es una de las profesiones más inciertas que hay. Cuesta mucho que te reconozcan. Siempre puede haber un iluso. Pero, para mí, el escritor es una persona inicialmente honrada.

XL. ¿Podría dar tres nombres a los que resulte indispensable leer (o releer)?

F.G.L. Sería injusto. Te diré que interesa leer a Tom Wolfe, aunque, por otro lado, también a Balzac, a Zola o a Victor Hugo. También a españoles como Pereda. Yo leo hasta los papeles del suelo.

XL. No pudo firmar con su nombre hasta la muerte de Franco.

F.G.L. Hasta el 77. Censura me dijo que no publicaría mientras el caudillo viviese. Y me dejó jodido porque intuía que no iba a morir nunca.

XL. Sin embargo, tengo entendido que guarda algún tipo de nostalgia por la Barcelona franquista. Explíquese.

F.G.L. No se lo puede llamar nostalgia. Lo definiría como solidaridad con el sufrimiento. Lo que tiene algo de comunión. Cosa que ya no encuentro en la Barcelona actual. Se ha perdido. En mi época, cualquier niño de la escalera podía ir a comer a casa de cualquier vecino. Ahora, no. El espíritu de ciudad que sufre unida se ha perdido.

XL. «La serie Cuéntame… está pasada por agua y le han añadido azúcar.» Lo ha dicho usted.

F.G.L. Así es. La serie es ficción y está bien. Pero el acoso de la Policía no aparece por ningún sitio. Ni las penas de muerte. Ni el miedo cerval. Ni los fusilamientos en el campo de la Bota o en Montjuïc. La muerte no aparece en esa serie.

XL. ¿Qué es la dignidad?

F.G.L. Hay una frase que me explicó cuando era niño un combatiente republicano: «Ser fiel a ti mismo». Eso es para mí la dignidad.

XL Semanal, 1025, semana del 17 al 23 de junio de 2007

11 de juny 2007

González Ledesma descubre una Barcelona secreta y mágica

En La ciudad sin tiempo, el escritor traza "un reportaje" sobre la historia de Barcelona, desde la edad media hasta nuestro días

Miguel Angel Trenas

MADRID. – Enrique Moriel, protagonista de Sombras viejas, primera novela de Francisco González Ledesma –premio internacional José Janés 1948–, prohibida por la censura franquista por "pornográfica" y que –por poco tiempo– permanece inédita en España, reaparece como autor de La ciudad sin tiempo (Destino), un apasionante viaje por la historia de Barcelona, desde la edad media hasta nuestros días: "El reportaje de una ciudad, porque todo, los lugares y los hechos, son reales", afirma González Ledesma.
El autor, premio Planeta en 1984, famoso por sus novelas policiacas, convino con el editor usar este seudónimo para no despistar al lector afín con un libro que traspasa el thriller sin renunciar a la intriga. La novela cuenta la historia secreta de Barcelona, la no oficial, la que no
se ve, las sucesivas ocupaciones y usos de las calles actuales, de los enclaves de siempre.
Un viaje llamado a convertirse en ruta turística de una Barcelona secreta y mágica. Habla también de sus habitantes, de los esclavos que aseguraba la Generalitat, de la complicidad entre ésta y la Iglesia para sacar beneficio de los prostíbulos, carasses, del último verdugo de la ciudad y del primer ajusticiado de la Modelo.
La novela tiene su antecedente en las crónicas de El vampiro del paseo de Gràcia, publicadas en La Vanguardia, y se anticipa en su origen a la moda de novelas históricas. El mismo vampiro que acompaña al lector en este recorrido, que acaba el relato contratado en un bufete de abogados. "La Barcelona del diseño –comenta el autor– mantiene su lado humano, esa alma trazada a través
de los siglos por las personas que han dejado su huella. Una ciudad contradictoria, muy mercantilizada, pero que no renuncia a ese gran espíritu revolucionario que le marcó durante siglos. Un lugar de acogida, los hijos de los inmigrantes se han convertido en catalanes, en permanente proceso de cambio, que conlleva la pérdida de muchas tradiciones, sobre todo de la vida de barrio".
El autor juega con ventaja y utiliza las herramientas del thriller para seducir al lector, juega con la magia, el misterio y el secreto: "Toda novela debe plantear un enigma, una pregunta que invite al lector a seguir leyendo". Su Barcelona es una ciudad llena de mitos, el mito de ciudad revolucionaria en la Guerra Civil y contra Felipe V, el mito del nacionalismo cultural y político y ahora el mito moderno del fútbol. De su mano, el lector descubrirá antiguos cementerios y casas de citas, emblemas masónicos en lugares cotidianos como el restaurante Set Portes, la Creu Coberta, donde ahorcaban a los condenados, las iglesias románicas, etcétera.Yentre ellos destaca el barrio gótico, "una maravilla medieval perfectamente conservada".
González Ledesma ha escrito como periodista, "a partir de una investigación de años, explicando las cosas para que se entiendan y siempre desde la verdad de las cosas y los hechos". Una historia cierta y creíble que también lleva al lector a la reflexión sobre la idea de la eternidad, sobre una creación inconclusa, cuya tarea ha dejado Dios en manos de los hombres: "Parece que entre Dios y el diablo no hubo vencedor y le ha tocado al ser humano crear una moral basada en la honradez, la amistad y otros valores".
El autor reivindica el pensamiento libre frente a la obediencia ciega: "Todos los que piensan en el mundo están ayudando a crear el mundo... El pensamiento humano –dice su protagonista– no ha acabado con el mal, pero al menos ha aprendido a identificarlo y a escupir sobre él. Y el mal viene de los que no creen más que en la obediencia". La ciudad sin tiempo atraviesa los géneros literarios: es fantástica y gótica, es detectivesca, pero es también una novela metafísica y de ideas.

La Vanguardia
, 11 de junio de 2007

9 de juny 2007

"En el pueblo se depositan las verdades"

ENTREVISTA: FERIA DEL LIBRO DE MADRID Francisco González Ledesma

Elisa Silió

Para no despistar a sus fans de novelas policiacas, el narrador barcelonés ha firmado como Enrique Moriel su primera incursión en la novela histórica.

Bajo el seudónimo de Silver Crane, el novelista Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) aprendió a escribir libritos de vaqueros. Sin ningún antifaz, con su detective Méndez se convirtió en un autor de culto policiaco, y de nuevo ha vuelto al anonimato como Enrique Moriel en La ciudad sin tiempo. Un éxito de ventas en Sant Jordi -60.000 ejemplares- que cuenta "episodios auténticos de la historia de Barcelona desde 1400, en los que el poder mal entendido y la dictadura quedan mal paradas, en beneficio del pueblo, que es el depositario de las verdades".


PREGUNTA. ¿Seudónimo para despistar o puro marketing?

RESPUESTA. Cuando el editor apostó por un seudónimo se la jugó. Era razonable. Si publicábamos el libro con mi nombre, la gente iba a pensar que era una novela negra. Enrique Muriel es el protagonista de Sombras viejas, que nunca se publicó salvo en Francia [Destino la editará en septiembre]. Era mi pasado lleno de ilusiones y pensé, pongamos ese nombre ahora que no tengo ilusiones pero tengo experiencias.

P. ¿Existe el diablo, como se plantea uno de los personajes?

R. Todos los que nos hemos educado en la cultura occidental nos planteamos la existencia de Dios y el diablo. Y creo que de alguna manera sí. En el libro me planteo si la creación ha terminado. ¿No la estamos alterando al crear una moral que no es la revelada por Dios? Me refiero a la valentía, la amistad, el amor, el deber, la prudencia
... que no te vienen enseñadas por la religión y que los humanos estamos creando. Se nos entregó un mundo sin terminar y estamos ayudando a la creación, intentando ser mejores. No lo conseguimos, pero algo hemos avanzado.

P. ¿Significa eso que las nuevas generaciones son mejores?

R. Cuando era niño, para vivir necesitabas una autodefensa que a veces era de mentira, de maldad. Ahora, los jóvenes, como lo tienen más fácil, son más espontáneos, más limpios de corazón. No tienen sentido del sufrimiento y en consecuencia se hacen menos preguntas.

P. Con una infancia tan sufrida, ¿hay obligación de transmitir conciencia social en los libros?

R. Barcelona lucha siempre por la libertad y tiene un problema de identidad porque tiene el corazón partido entre la cultura castellana y la catalana. Planteo los problemas como un niño de un barrio obrero para el que el hambre es más importante que la identidad. Mi familia, que pasaba hambre, estaba dispuesta a hacer una barricada para defender la libertad pero no la autonomía.

P. ¿Barcelona vive anclada en el pasado?

R. Ha luchado por los mitos de su identidad. La autonomía es un sueño por el que se ha derramado sangre. Ahora el mito más tonto es el cupo.

P. ¿Disfruta más rebobinando al pasado en sus libros?

R. Yo buscaba comida bajo las bombas y ese pasado es normal que aparezca. Y el futuro, aun habiendo sido periodista, no puedo preverlo.

P. En Sant Jordi han triunfado las novelas históricas como la suya. ¿Es una moda?

R. Esta novela tiene 30 años de antigüedad. Empecé a pensar en una persona que no muriera nunca, que conociese los secretos de la ciudad. Y para La Vanguardia, hace 20 años, escribí un folletón de aventuras, El vampiro del paseo de Gracia, que es el embrión de esta novela.

P. Un trabajo muy arduo.

R. No he parado de investigar y a un periodista le cuentan cosas off de the record. Si se leyese en los colegios como libro de Historia podría pasar.

P. ¿Por qué tanta modestia tratándose de ficción?

R. Por respeto a mi ciudad. Si he situado una historia en Barcelona de una persona que la había vivido desde el 1400 tenía que ser meticuloso. Fue una forma de aprender a escribir. Cuando tienes que escribir una o dos novelas a la semana que atrapen al lector o aprendes los trucos de la técnica literaria y de la presentación de los personajes o no publicas. Es la gran deuda que tengo con mi buen amigo Silver Crane.

La ciudad sin tiempo. Enrique Moriel. Destino. Barcelona, 2007. 470 páginas. 20 euros.


El País
, 9 de junio de 2007

4 de juny 2007

«Es más fácil tener prestigio en Francia porque la gente lee más»

FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA ESCRITOR

Tomás Val

El autor de novelas del Oeste y de género policiaco firma como Enrique Muriel su obra 'La ciudad sin tiempo'

Para citar todas sus obras habría que escribir más de quinientos títulos. Y sería raro encontrar un español menor de treinta años que nunca haya leído nada de Francisco González Ledesma. Aunque 'Crónica sentimental en Rojo', que fue Premio Planeta en 1984; o 'El expediente Barcelona'; o 'Historia de Dios en una esquina'¸o 'Cinco mujeres y media', novelas todas ellas protagonizadas por el policía Méndez, le resulten desconocidas, a buen seguro que el nombre de Silver Kane le devuelve a los años de la adolescencia, de los pistoleros, de las novelas del Oeste. González Ledesma, Silver Kane y también Enrique Muriel, autor éste último de 'La Ciudad sin tiempo', son la misma persona y diferentes escritores.

Jamás pensé que un día llegaría a conocer a Silver Kane. Y, aprovechando que está aquí, me gustaría preguntarle qué fue de Keith Luger, Lou Carrigan.

-Todos eran amigos. Admiraba mucho a Keith Luger, era funcionario en el Ayuntamiento de Valencia. Tenía un gran problema: era un gran escritor, pero era muy jugador y siempre estaba sin dinero y pidiendo anticipos. Era una persona encantadora y un día, en plena calle, cuando iba a comprar un libro, tuvo un derrame cerebral y se murió. Una muerte honrosa. Clark Carrados era funcionario de prisiones, una buena persona. Cuando yo era abogado y tuve que defender a algún preso político, me ayudó en muchas ocasiones. Un buen tío que murió de viejo. Todos se han ido muriendo de viejos.

-¿Se conocían todos?

-Sí, todos. En parte porque yo era el abogado de Bruguera y los contratos los hacía yo.

-No guarda buen recuerdo de Bruguera.

-No. Era una editorial explotadora y, claro, el abogado era el látigo de la editorial; el que hacía que los autores trabajaran mucho, cobraran poco y no protestaran. Eran amigos míos y yo sufría aquel régimen de explotación. Así que llegó un momento en el que no aguanté más. No diré que llegué a despreciarme, pero no quería morirme de viejo sintiéndome un miserable.

-Y se convirtió en periodista. ¿Es más honrosa la vida del periodista que la del abogado?

-La vida del abogado es honrosa, pero cuando eres instrumento de una persona o entidad que no es honrada, sufres mucho. En cambio, la vida de periodista es pobre, pero mucho más divertida y, a mi entender, más honrada porque, en aquellos años del franquismo, tenías la sensación de que trabajabas por la libertad.

-Nació en 1927, hijo de un mozo de almacén y una costurera. Y estudió Derecho y Periodismo. Es usted un milagro de posguerra.

-Un milagro de mucha gente. De la única cosa que me puedo enorgullecer es de haber tenido mucho tesón. Mi vida comenzó en condiciones muy difíciles, pero eso le pasó a mucha gente de mi generación. No puedo presumir más que la mayoría.

-¿Y esa afición a los heterónimos, de dónde le viene?

-No, no. Cuando en Bruguera me dijeron que me buscara un seudónimo para escribir novelas del oeste, lo lógico es que fuera un nombre americano. No iba a firmar como González novelas que transcurrían en Colorado. Silver Kane sonaba bien. Y lo de Enrique Muriel se debe a que ya tengo muchas novelas de género negro publicadas, el editor me dijo que la gente iba a pensar que 'La ciudad sin tiempo' también era negra. Y como la novela es completamente distinta a lo que he hecho hasta ahora, decidimos jugárnosla, poner un nombre desconocido a ver cómo reacciona la gente.

-¿Y González no está celoso del éxito que ha obtenido Muriel?

-No, porque pedí dos cosas: que a los dos meses se dijera quién era el autor y que el pseudónimo fuera Enrique Muriel, un personaje de mi primera novela que no se pudo publicar por la censura. Muriel, para mí, es un nombre muy querido.

-Esa primera novela ganó un importante premio convocado por Janés en el año 1948; en el jurado estaba Somerset Maugham y nunca fue publicada en España.

-Maugham vino a entregarme el premio a Barcelona.

-¿Por qué nunca se publicó?

-La censura consideró que estaba escrita por un rojo, y era verdad. Pero la tacharon también de pornográfica y, después, al leerla otra vez, comprobé que era lo más romántico del mundo y que la gente no iba a aceptarla por excesivamente romántica. No me atreví a entregársela a ningún editor hasta que, hace un año, fue publicada en Francia.

-En Francia, González Ledesma tiene un gran prestigio.

-Es más fácil, la gente lee más, está al corriente de lo que sale, las novedades duran más Allí es más fácil tener un nombre.

-En 'La ciudad sin tiempo' hace un recorrido por la historia de Barcelona. ¿Qué tiene esa ciudad que tantos novelistas la convierten en protagonista?

-Barcelona tiene una cultura bilingüe, una cultura muy rica. También es una ciudad portuaria, con un barrio mítico, el Barrio Chino, que fue el más famoso de Europa. Y tiene una increíble historia revolucionaria; la cuna de todas las revoluciones españolas está en Barcelona.

-Esa Barcelona la ha recorrido muchas veces Méndez, su famoso detective. Pero esa ciudad ya apenas si existe.

-Se está destruyendo. En la última novela, Méndez se pierde en sus calles. Se está perdiendo por el urbanismo nuevo: desaparece el aspecto nauseabundo que tenía, pero también el aspecto humano. La gente de toda la vida está desapareciendo.

-¿La ha transformado el nacionalismo?

-No. Existe una corriente nacionalista muy fuerte, pero no afecta a la vida de la ciudad. Barcelona tiene la suficiente historia, riqueza cultural y libertad de pensamiento para que nada la pueda dominar.

-¿Ha querido escribir un 'best-seller' con esta novela?

-No quise hacer un 'best-seller' sino escribir una novela original que se leyese sin respirar.

El Norte de Castilla, 4 de junio de 2007

1 de juny 2007

“Enrique Moriel es un nombre para mí casi sagrado”

Francisco González Ledesma publica su nueva novela

Enrique Moriel es el seudónimo elegido por Francisco González Ledesma para presentar ‘La ciudad sin tiempo’ (Destino, 2007), un nombre con historia, ya que era el protagonista de ‘Sombras viejas’, una obra con la que obtendría el Premio Internacional de Novela.

A.J. Oviedo

La carrera literaria de González Ledesma viene de antiguo. No en vano empezó a escribir novelas del Oeste al ritmo de una a la semana y con el seudónimo de Silver Kane para costearse la carrera de Derecho. Semejante ritmo literario le proporcionó oficio a un escritor que con 21 años ya había obtenido el Premio Internacional de Novela. El franquismo le impidió sin embargo ver publicadas algunas de ellas, pero no seguir escribiendo, hasta el punto de que ya en la Transición obtendría el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo y una enorme popularidad. Escritor de culto en Francia, tiene en la novela negra uno de sus géneros más notables y al comisario Ricardo Méndez como protagonista.

–¿No resulta extraño que un autor como usted se esconda a estas alturas bajo un seudónimo?

–No tiene nada de extraño, porque tengo cierto prestigio como autor de novela negra, lo que hace que la gente me tenga un poco encasillado. Si hubiese firmado esta novela con mi nombre, a priori, habrían pensado que se trata de una novela negra, cuando realmente es una obra fuera de registro de lo que uno
hace. Así que preferí jugármela para evitar los encasillamientos. El hecho de que el autor se llame Enrique Moriel fue cosa del editor, pero el nombre es profundamente mío. Y un nombre para mí casi sagrado.

–¿Un guiño a su propia historia literaria?

–Y a mi vida, porque supone unir los principios de esperanza en los que comenzaba como escritor con mis años actuales de vejez y experiencia.

–¿Cómo llegó a La ciudad sin tiempo?

–La concebí hace ya treinta años cuando escribía novelas de aventuras prohibidas por la censura. Se me ocurrió entonces plasmar la vida de un vampiro, que por tanto no moriría nunca y llegaría a conocer perfectamente todos los misterios de Barcelona, los personajes dudosos, los secretos de la ciudad que van desde los cafés hasta los prostíbulos, desde los políticos hasta los verdugos. Pensé entonces que nunca podría encontrar ningún personaje que me permitiese hablar con tanta libertad de Barcelona y explicar muchas de aquellas cosas que la gente no conoce. La he reescrito ya tres veces…

–¿Iba eliminando material que no le gustaba?

–Iba escribiendo otras cosas mientras buscaba información para la novela, porque tiene una gran parte de investigación, es decir, prácticamente todas las historias que se cuentan sobre Barcelona son absolutamente ciertas, si digo que un palacio era de una forma o que una puerta se sustituyó por una ventana es porque lo he investigado y realmente fue así. Y para ello me ha servido de mucho ser periodista, porque me ha permitido conocer durante todos estos años cosas que luego he podido utilizar para la novela. Pero me ha supuesto un gran reto porque no quería poner ni un solo dato falso, quería que todo fuese rigurosamente cierto.

–Tampoco ha descuidado su gusto por la novela negra, ya que hay en ésta un claro componente investigador…

–Por supuesto, todo lo que tiene la novela negra de análisis social y de investigación me ha salido en La ciudad sin tiempo, porque en el fondo es la trayectoria de toda mi vida.

–¿Qué espera Francisco González Ledesma del lector de hoy?

–Que le guste el libro y que su lectura le haga vivir intensamente, esto es fundamental. Y luego, he querido dar testimonio de la evolución de una ciudad.

–¿Barcelona se convierte entonces en otro personaje de su novela?

–Sin duda. Creo que todas las obras que he escrito sobre el comisario Méndez o las primeras novelas político-sociales han tenido a Barcelona como su personaje fundamental. La ciudad ha sido un poco como mi novia a la que nunca he traicionado y llevo siempre dentro.

Pérgola, 1 de junio de 2007

24 de maig 2007

Francisco González Ledesma

Joan Barril



Catalunya Ràdio / El Cafè de la República, 24 de maig de 2007

19 de maig 2007

«Barcelona es como si fuera mi amante»

FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA, ESCRITOR

Con el seudónimo de Enrique Moriel, el autor catalán acaba de publicar la novela 'La ciudad sin tiempo'

Iñaki Esteban

Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) sabe lo que es vender muchos libros, y cuando mejor lo ha hecho ha sido con seudónimo. Fue el mítico Silver Kane, el autor de novelas del Oeste que en los años cincuenta y sesenta se codeaba con Marcial Lafuente Estefanía en los quioscos y en las tiendas de chucherías. Con ese nombre vendió cientos de miles de ejemplares. Ahora, como Enrique Moriel, va por los 60.000 volúmenes con 'La ciudad sin tiempo'. Entre Kane y Moriel está el propio González Ledesma, premio Planeta en 1984, y autor de la serie policíaca del inspector Méndez.

-¿Cuánto tardaba en escribir una novela de Silver Kane?

-Como mucho, una semana.

-Y así ¿se aprende?

-Fue un aprendizaje de perro. Tienes que ser interesante desde la primera página, porque son novelas de evasión, y eso te enseña todos los trucos de la escritura.

-Pero uno no escribe lo que quiere.

-Claro, pero aquellas novelas de quiosco hicieron que mucha que gente que no leía, leyera. Empecé como guionista de cómics a los dieciséis años para mantener a mi familia, ya que mi padre era rojo y estaba en el paro. Luego me ofrecieron las novelas y lo acepté porque lo necesitaba y porque me gustaba escribir. Lo que tenía que durar tres años, duró treinta.

-¿Cuántas novelas en esos años?

-Unas quinientas. Fueron un instrumento para ganarme la vida, pero fueron también parte de mi vida. Silver Kane se convirtió en mi mejor amigo y no me avergüenzo de él en absoluto. Fui un escritor popular, de masas. Eran novelas para distraer, pero tenían cierta dignidad. En aquellos años la gente se evadía leyendo en casa.

-Y ahora Enrique Moriel. ¿Por qué?

-Me dijo el editor que yo era muy conocido como escritor de novelas policíacas, y que si ponía mi nombre seguro la gente que esperaría un libro de esa clase. Enrique Moriel es el protagonista de la novela que me censuraron en 1948. Uní mi juventud y mi vejez. Salí desnudo a la calle, como un autor desconocido con una novela desconocida.

-Pobres y ricos, oprimidos y opresores. ¿Es esto lo que cuenta 'La ciudad sin tiempo' a través de la historia de Barcelona?

-Sí, pero Barcelona no ha sido más clasista que otras ciudades ricas, industriales, complicadas, con mucha historia. Ha vivido de forma muy intensa el socialismo, el anarquismo, fue antimilitar cuando la guerra de Marruecos. La burguesía catalana ha tenido la peculiaridad de preocuparse mucho por la cultura. Barcelona ha sido la ciudad que dio posibilidades a Gaudí, a Pau Casals, a Picasso en sus comienzos. Un millonario llegó a pagar la fachada de la catedral. Mucha historia y mucha trastienda, y frente a la burguesía una clase obrera muy organizada.

Un problema sentimental

-En su novela se alterna el tiempo presente y la historia de la ciudad desde la Edad Media. ¿Por qué se ha ido tan lejos?

Barcelona estaba sometida, como toda España, al régimen feudal. Los siervos de la gleba no podían moverse sin permiso del señor, que además tenía derecho de pernada. Pero, si uno era ciudadano de Barcelona y estaba dentro de las murallas, gozaba de la condición de hombre libre. Esto tiene un gran mérito. Barcelona era una ciudad de ciudadanos libres. Me apasiona. Escribo de ella como si fuera mi amante.

-Las mujeres son las que peor paradas salen en 'La ciudad sin nombre'.

-Porque se han sacrificado más que los hombres. No recordamos que hace poco más de cien años, en la industria textil catalana las mujeres se incorporaban al telar a los pocos días de parir y en muchos casos eran esclavas sexuales de los capataces. En Cataluña se daban casos de mujeres que trabajaban en las minas con sus hijos.

-¿Qué diferencia existe entre escribir sobre la Edad Media y, por ejemplo, sobre la posguerra, que usted ha vivido de manera tan intensa?

-En la guerra oí cientos de tiros y vi montones de muertos en la calle. Crecí en un barrio pobre, en lo que hoy se llama El Raval. He visto a las mujeres que se prostituían por hambre. En cuanto a la parte histórica, siempre he estado leyendo sobre Barcelona. Este argumento lo pensé hace treinta años. He roto dos veces lo que había escrito.

-¿Cómo ve la Barcelona de hoy?

-La inmigración ha ido a los barrios obreros de antes. Yo ya no reconozco el mío. Antes conocías una chica guapa y su padre se llamaba Pepe; ahora se llama Mohamed. Es un problema sentimental.

-Cataluña está invitada como comunidad a la próxima feria del libro de Fráncfort. Todavía no se sabe si irán sólo los autores que escriben en catalán. ¿Qué le parece la polémica?

-Algunos de nosotros somos hijos de inmigrantes, nuestra lengua de los sentimientos es el español y en algunos ambientes no se nos considera catalanes. Siendo una ciudad de acogida, como decía Cervantes, Barcelona tiene problemas para aglutinar a todo el mundo, y las políticas de la Generalitat no ayudan nada a mejorar la situación.Si a mi me dicen que yo soy menos catalán que otros, me enfado, me siento insultado.Conozco las calles de Barcelona mejor que el alcalde.

El Correo
, 19 de mayo de 2007

13 de maig 2007

Silver Kane, González Ledesma y Moriel

Rafa Marí

Qué une a Enrique Moriel, que acaba de publicar en Destino su primera novela, La ciudad sin tiempo , al veterano escritor y periodista Francisco González Ledesma (Barcelona, 1926; ganador del premio Planeta 1984 por Crónica sentimental en rojo, y a Silver Kane , que publicó un montón de novelistas del Oeste en los años cincuenta sesenta?
La pregunta puede desconcertar a muchos. En principio parece que tengan poco que ver un autor novel y ambicioso, un autor veterano que ganó hace 23 años un popular galardón y un autor de relatos de aluvión. Pues sí que tienen que ver. A Moriel, González Ledesma y Kane les une un mismo cuerpo: los tres son la misma persona. Al poeta portugués Fernando Pessoa también le gustaba mucho el camuflaje de inventarse nuevos personajes y hacerles escribir con personalidad propia, a veces muy distintas (en apariencia) a la suya.
El verdadero nombre de esta trinidad virtual es Francisco González Ledesma. Los otros son heterónimos. El escritor presentó el viernes en la Casa del Libro La ciudad sin tiempo , que salió a la calle en marzo sin que nadie supiera quién era Moriel. Pese a ello, en un mes se han vendido ya 60.000 ejemplares. Y continúa el tirón, ya que Destino prepara una nueva edición.
Aprendizaje de perro El novelista rememoró en Valencia su “aprendizaje de perro” escribiendo para Bruguera “dos novelas a la semana”. A destajo y mal pagado. “Le tengo cariño a Silver Kane, gracias a él aprendí a escribir”, dice Ledesma. La editorial le ponía tres condiciones: “Uno: los relatos tenían que atrapar al lector desde la primera página, lo que me llevó a conocer bien los mecanismos de la narración; dos, no debían rebasar las 80 páginas, y tres, nada de encontronazos con la censura”.
El argumento de La ciudad sin tiempo , noble best-seller a la española (González Ledesma-Moriel son ambos unos buenos escritores), comienza cuando una joven abogada, Marta Vives , tiene que ayudar a esclarecer la misteriosa muerte de un prohombre de la alta sociedad barcelonesa. Uno de los personajes es un vampiro intemporal. La cosa promete.

Las Provincias
, 13 de junio de 2007