22 nov. 2007

Una novela de barrio de Francisco González Ledesma

José Luis Muñoz

Conocí a Francisco González Ledesma, el jefe de la banda como familiar y cariñosamente se le conoce, hace la friolera de veinte años y he tenido el honor de compartir con él dos antologías de relatos policíacos - Negro como la noche (Júcar), Crímenes contados (Menoscuarto) - y una novela escrita a 24 manos, Negra y criminal. Siempre me pareció un escritor fantástico, un fuera de serie, un stajanovista de la escritura desde sus inicios como Silver Kane, pero aún mejor persona. Aquello de que si te gusta una novela no quieras conocer a su autor lo desmonta Paco con una sonrisa risueña y ese carácter afable que da la edad, los avatares de una dura vida de posguerra y haber paseado por las calles de una ciudad que ama y se convierte en protagonista de todas sus novelas: Barcelona.
Cuando le conocí había en él un cierto desencanto perfectamente comprensible. Había ganado el premio Planeta, ese premio que uno cree que es el trampolín para el estrellato, pero en el que no pocos se estrellan, y no terminaba de ser reconocido en los círculos literarios que entonces hacían ascos a la novela negra con su habitual ceguera y papanatismo. Cuando me acercaba a él, para felicitarlo por su nuevo libro, siempre me cogía del hombro y me decía : "Sí, sí. Pero no vendo nada, oye".
El éxito absoluto le llega a esta admirado y querido autor cuando cumple ochenta años. Nunca es tarde, aunque él no opine lo mismo. "Ya me podía haber caído todo esto hace veinte años. Ahora ya no sé ni cómo ni cuándo gastarme el dinero, caramba". A los muchos premios recibidos, entre ellos el Pepe Carvalho, al reconocimiento por parte de Francia a toda su labor
literaria, se añade ese éxito absoluto de ventas que es La ciudad sin tiempo, publicado con el seudónimo de Enrique Moriel, y ahora Una novela de barrio, premio RBA de Novela Policíaca y que creo que es una de sus más conseguidas recreaciones de Méndez - nunca me creí que José Luis López Vázquez pudiera ser Méndez, por cierto - y su entorno.
Contra lo que se pudiera pensar, Francisco González Ledesma, en esta segundo juventud que le está tocando vivir, se nos muestra como un autor pletórico, en plena forma y con muchas ganas de contarnos cosas. Hay en Una novela de barrio todos los ingredientes del trhiller policíaco y hay mucho más, buena literatura, alma de autor en cada una de sus páginas. Es un libro que, como toda novela de acción que se precie, tiene un ritmo vertiginoso, se coge y no se deja, es poliédrica en descripción de ambientes, está maravillosamente dialogada y es extraordinariamente dura. Larga y fructífera vida, querido Paco.

La Soledad del Corredor de Fondo
, 22 de noviembre de 2007