7 abr. 2009

El inspector Méndez

Hace ya veinticinco años que el inspector Méndez se pasea por las calles de Barcelona, utilizando su instinto para resolver casos. Mientras tanto, ha ido acumulando problemas en el trabajo por su carácter poco diplomático y menos protocolario y, a lo largo de ocho novelas (o siete, si no contamos su breve aparición en Expediente Barcelona), se ha convertido en uno de los personajes fundamentales de la literatura negra en castellano, con la ciudad de Barcelona como centro y fondo. Su palmarés es impresionante, nada menos que un Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo, en 1984, un Premio Hammett por El pecado o algo parecido en 2002 y el Premio Internacional de Novela Negra RBA por Una historia de barrio, en 2007.
Para celebrar estos 25 años se publica una nueva historia de con Méndez como protagonista, No hay que morir dos veces, y la editorial Planeta ha pensado una curiosa forma de promoción, nada más y nada menos que una
entrevista al inspector Méndez por parte de su creador, Francisco González Ledesma, probablemente el autor que más ha hecho junto a Vázquez Montalbán por el género en España.

Ledesma: Me han dicho que es usted el antigourmet, que come en los peores sitios de Barcelona.
Méndez: Bueno, deje que me defienda. En primer lugar nunca se sabe cuáles son los peores sitios de Barcelona, y además la pobreza tiene su ley. Yo suelo comer en los sitios baratos de los barrios bajos, pero cada vez tengo menos lugares adonde ir, porque Sanidad los va cerrando. A veces he invitado a almorzar a periodistas como usted y se han mareado antes de salir por la puerta de la calle. Pero, eso sí, veo con esperanza que la gente de los barrios se muere de otras cosas.

González Ledesma es uno de tantos autores que tuvieron que dedicarse a las novelas de duro para poder escribir, sobreviviendo bajo el seudónimo de Silver Kane como escritor de novelas del oeste. Se ha dedicado al periodismo y a ejercer como abogado, ya que como escritor “serio” tenía problemas con la censura; su novela Sombras viejas fue prohibida por roja y pornógrafa y no fue hasta la transición que empezó a ver publicadas sus obras.

Lecturalia, 7 de abril de 2009