9 des. 2007

Francisco González Ledesma: "Barcelona es mi madre y mi madrastra a la vez"

Presentó en Valencia 'Una novela de barrio', con la que ha ganado el Premio Internacional de Novela Negra RBA. Este catalán de 80 años es un gran seductor. Encandila con su serenidad. Ya nadie sonríe y habla como él.

Rafa Marí

Mi hermana, que vivió 25 años en París, leyó allí novelas suyas traducidas al francés.

En Francia he publicado casi más que en España. Las ciudades que más amo son Barcelona, Nueva York y París.

¿Qué sitios frecuenta en París?

Las calles sencillas. Montmartre y el Sacre-Coeur, sus escaleras.

¿Y en Nueva York?

Me apasiona todo. Allí puede verse lo mejor y peor que hay en el mundo.

Que ama Barcelona ya lo sabía.

Barcelona es mi madre y mi madrastra a la vez.

Ama su ciudad, pero es crítico.

Siempre he sido un periodista crítico y trato de ser un novelista crítico.

¿Es incómodo al poder político?

El anterior alcalde, Maragall, me vio como un personaje incómodo, sí.

Algunos valencianos creen que la especulación sólo habita en la Comunitat. ¿En Barcelona también hay?

¡Pffff! Muchísima. Yo me horrorizo de la especulación en la costa valenciana, pero en Barcelona es tremenda.

¿Qué opina del caos con los trenes de cercanías en Barcelona?

Eso ha sido una canallada.

Culpa del poder central.

Sobre todo, ya que la gestión depende de Renfe. Pero también ha habido graves descuidos de la Generalitat e incompetencia en los ingenieros.

¿Por qué?

Algunos no hicieron ni catas: un gran desprecio por la obra bien hecha.

¿Algún consejo para rebajar el anticatalanismo que hay en España?

Yo me siento catalán y español.

Por eso se lo pregunto.

El anticatalanismo se cura entendiendo que Cataluña tiene una cultura y personalidad propia. Media España ha sido bien acogida por Catalunya. Es fácil amar a Catalunya y su gente.

Ahora, alguna receta para rebajar el antiespañolismo en Cataluña.

Determinados personajes no están fomentando la concordia.

¿Se refiere a...?

Carod Rovira, por ejemplo. Personas tan extremistas no benefician en nada a Catalunya.

¿Le pareció bien que Carod Rovira se enfadase con un joven que le llamó José Luis, en vez de Josep Lluis?

No me pareció bien porque el joven lo hizo sin agresividad. Carod-Rovira hace antipática a Cataluña.

¿Qué opina de la decisión de llevar a la Feria de Fráncfort, con Cataluña como invitada de honor, sólo literatura escrita en catalán?

Fue una maniobra política con la cual se intentó mixtificar una realidad. Fráncfort invitó a la cultura literaria catalana, que es bilingüe...

Un inciso ¿el bilingüismo es para usted una remóra o una riqueza?

Una inmensa riqueza. Yo estoy muy contento de tener un acceso natural a dos culturas.

Le he interrumpido en su reflexión sobre la Feria de Fráncfort.

El resultado fue que no estuvimos allí los novelistas que más hemos escrito sobre Barcelona: Eduardo Mendoza, Marsé, yo. De vivir Vázquez Montalbán, tampoco habría estado.

Usted fue redactor-jefe de La Vanguardia. ¿Era muy duro?

No. Pegaba broncas, pero circunstanciales. Los periodistas que trabajaron conmigo, cuando me ven cruzan la calle para saludarme.

Señal de que no le guardan rencor.

Eso creo. Por cierto, me llama la atención cómo tomas notas. Veo las páginas de tu libreta algo caóticas.

Le aseguro que luego me entiendo.

No, sí yo también trabajaba así. Ponía mayúsculas, flechas, escribía en los rincones con letra muy pequeña... Pero yo me aclaraba.
Me aclaraba, sí.

Camilleri, P.D. James, Rendell, Donna Leon... ¿Qué escritores prefiere de la novela negra actual?

Todos. Permíteme que sea ambiguo. Sí te diré el que menos me interesa.

Vale, dígamelo.

Henning Mankell. Eso de un inspector levantándose a las cinco de la mañana y preparándose el desayuno está muy lejos de mi talante mediterráneo.

Ha cumplido 80 años y se muestra más sabio como narrador.

Tú dí que me has encontrado muy joven. Ese elogio me gusta más.

El Premio RBA de Novela Negra es nuevo y ya importante.

Y bien dotado.

¿Cuánto?

125.000 euros.

Reeditan sus novelas del Oeste, firmadas con seudónimo en los 50-60.

Silver Kane. Con ellas aprendí a novelar y dí de comer a mi familia.

¿Proponía lecturas políticas ocultas? Por ejemplo, un sheriff muy malo.

Entre líneas se decían muchas cosas: personajes que amaban la libertad, respeto por las mujeres, enaltecimiento de la justicia del pueblo...

Las Provincias, 9 de diciembre de 2007