12 febr. 2013

Crítica literaria: Peores maneras de morir, de Francisco González Ledesma


Cuando un personaje consigue granjearse la simpatía del lector por sus intervenciones en una serie de novelas, la aparición de un nuevo libro con ese mismo protagonista es recibido como si del rencuentro con un viejo amigo se tratase. Y eso sucede con personajes como el inspector Méndez, un policía desencantado con el presente que le ha tocado en suerte vivir, eternamente enfrentado a sus superiores por utilizar métodos nada ortodoxos, a un paso de la jubilación y con un profundo respeto a la ley, pero no a la que se imparte en los tribunales, no: para él solo cuenta la ley de las calles, un extraño código de honor –poco frecuente en la actualidad– que le hace ponerse del lado de los débiles y actuar con una contundencia implacable contra quienes se aprovechan de ellos.
Ricardo Méndez apareció por primera vez en Expediente Barcelona (1982) siendo un personaje auxiliar, pero muy pronto su creador –Francisco González Ledesma– se dio cuenta de que merecería ser el protagonista absoluto de una novela, y con Crónica sentimental en rojo (publicada en 1984 y que fue premiada con el premio Planeta) empezó la serie; ahora, casi treinta años después, llega a las librerías Peores maneras de morir, el nuevo caso de este policía que se mueve con pasmosa facilidad por los bajos fondos barceloneses, con un hígado castigado por los vinos más baratos ingeridos en locales insalubres, apasionado coleccionista de libros y enemistado sin remedio con las nuevas tecnologías.
En esta ocasión, la muerte de dos muchachas en un edificio medio abandonado del Raval pone en alerta al viejo sabueso, quien hace oídos sordos a la expresa prohibición del comisario –conoce muy bien a Méndez, sabe que no tendrá piedad con el asesino y hará cualquier cosa por vengar su muerte, incluso saltarse la ley– y, en su investigación, descubrirá una trama de prostitución a nivel internacional. Además, en su camino por descubrir la verdad se cruzarán dos mujeres: Eva Ostrova, una adolescente que escapa de sus captores con una insaciable sed de venganza; y Mónica Arrabal, una bella dama de buena posición, muy educada en sus maneras y caritativa con los pobres. Así, Méndezintentará desmontar la organización criminal al mismo tiempo que le asaltarán una serie de dudas morales (¿debería detener a Ostrova y traicionar así a una vieja amiga, o mejor mirar hacia otro lado y dejar que ella lleve a cabo sus planes?, ¿logrará mantener la compostura ante unas piernas como las deArrabal?).
Una vez más, Francisco González Ledesma no defrauda a sus seguidores, en su novela encontrarán una despiadada descripción de la realidad de la prostitución, grandes dosis de acción, heroínas de aspecto frágil capaces de asesinar de las maneras más sanguinarias, una bonita historia de amor y, por supuesto, dos protagonistas habituales en sus textos: el inspector Méndez, un antihéroe visceral, irónico y pesimista, sin temor a ser políticamente incorrecto pero siempre atento a las víctimas y a los desfavorecidos (¿hay algún otro policía que dedique su tiempo a pasear los perros de aquellos delincuentes a quienes él mismo ha encarcelado?); y Barcelona, la gran ciudad y su drástica transformación de los últimos años, ahora se ha deshumanizado, los viejos ideales se han olvidado, incluso la prostitución de barrio ha dejado su lugar a la trata de blancas internacional de la actualidad, y en las calles del Raval ese cambio es más que evidente, con contrastes entre los bares de menú de toda la vida y ese Hotel Barceló-Raval en el que el inspector no acaba de encontrarse cómodo, unos cambios que el escritor describe sin escatimar en la nostalgia que siente el protagonista por el pasado añorado.
El manuscrito original de Peores maneras de morir fue escrito en el año 2010, pero cuando solo faltaba la fase de corrección definitiva el autor sufrió un ictus que le impidió terminar el trabajo. Por esta razón la novela no ha sido publicada hasta ahora, cuando González Ledesma ha podido concluir el proceso con la inestimable ayuda de su hija Vicky. Sin embargo, en la actualidad su salud continúa siendo delicada, así que probablemente sea este el último caso del inspector Méndez. Espero equivocarme pero, de ser así, los lectores que hemos disfrutado con sus historias no podremos hacer otra cosa que lamentarnos y exclamar: ¡Coño, Méndez, te echaremos de menos!
Título: Peores maneras de morir
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: Planeta
Páginas: 384 páginas
Fecha de publicación: Enero 2013
ISBN: 9788408034919
Precio: 18,90 €
Culturalia, 12 de febrero de 2013