17 des. 2009

Plomo para los amigos

de Silver Kane/Francisco González Ledesma/Enrique Moriel

Tardes de calor y lectura juvenil, inolvidables tardes e inolvidables Silver Kane, Keith Luger, Marcial Lafuente Estefanía...

"El hombre pateaba, gemía, se retorcía con todas sus fuerzas para liberarse de las zarpas de lo que le arrastraban hacia la horca. Sus pies atados iban dejando como un trágico reguero en el polvo. A la luz de las antorchas, la escena resultaba fantástica y espectral como una pesadilla.
Los que le arrastraban eran seis hombres, los seis fuertes y bien armados. Algunos de ellos aún llevaban sobre sus camisas viejas escarapelas del Sur. No se habían preocupado de cubrirse los rostros, porque el único testigo que un día podría reconocerlos, el único que tal vez podría acusarles ante un tribunal, iba a morir bien pronto.
Había un fuerte y añoso árbol cerca de la casa. Un lazo fue pasado por él, y bajo el lazo hicieron detener un caballo.
- Montadlo sobre la silla.
El hombre se retorcía y pedía piedad, pero sus asesinos no le escuchan siquiera. Fue montado a viva fuerza sobre la silla y a viva fuerza se le pasó el lazo en torno al cuello. Luego, uno de los asesinos, un tipo joven y fuerte que tenía un lunar en la mejilla derecha, ordenó:
-¡Golpead al caballo!
Las ancas del animal fueron brutalmente azotadas por dos fustas. El caballo se encabritó, lanzó un relincho y emprendió el galope en dirección a la llanura.
Un último grito, un último estertor y la víctima quedó suspendida en el aire, colgando de la cuerda.
Todo aquello había transcurrido apenas en cinco minutos.
Desde que el hombre fue sorprendido por la noche y sacado de su cama por el grupo de asesinos hasta que éstos acabaron con él, habían transcurrido cinco minutos tan sólo.
Igual que fantasmas, los hombres montaron en sus caballos, apagaron una a una sus antorchas y volvieron a galope en dirección a la ciudad."

Lecturas, 17 de diciembre de 2009