23 març 2009

Francisco González Ledesma : "La novela negra es la que explica toda la verdad de lo que ocurre en nuestras calles"

Antonio Rodriguez

LUGAR DE NACIMIENTO BARCELONA (1927).

TRAYECTORIA ABOGADO Y PERIODISTA. AUTOR DE MAS DE 400 TITULOS DE NOVELAS POLICIACAS Y DEL OESTE. PREMIO PLANETA EN 1984 CON CRONICA SENTIMENTAL EN ROJO. HA OBTENIDO NUMEROSOS RECONOCIMIENTOS.

Francisco González Ledesma ha participado en el ciclo Conversaciones en la Central, celebrado en la Biblioteca Central de Córdoba. Realizó un coloquio con el también escritor Eugenio Fuentes.

--Comenzó a escribir a los 15 años. ¿Qué le impulsó a afrontar esa tarea?
--El hambre. Realmente yo pertenecía a una familia muy triste, de los que perdieron la guerra. Ganábamos muy poco. Un tío mío que era periodista represaliado y se ganaba la vida escribiendo cómics me dijo que me ayudaba. Firmaba él y yo hacía de negro. Creé luego un personaje muy famoso que se llamaba Inspector Dan y más tarde, el Doctor Niebla.
--Escribió usted varios cientos de ´bolsilibros´. ¿Cómo fue aquella experiencia y de qué manera le influyó para convertirse en un novelista serio?
--Yo siempre fui un novelista serio, desde los primeros libros. Había escrito una novela titulada Sombras viejas, que se ha publicado ahora. Me dieron por ella el Premio Internacional de Novela cuando tenía 21 años. Pero la censuraron. Me dijeron que era rojo y pornógrafo. Lo primero era verdad, pero lo segundo no. Me la prohibieron. Me quedé desanimado porque en casa seguía habiendo pobreza. El dueño de Bruguera me animó a escribir novelas de aventuras. Me hizo un contrato de dos años. Ahí fue cuando me inventé el pseudónimo de Silver Kane y duró 22 años. Me renovaba los contratos y eso me permitió, por un lado, salir de la pobreza y aprender a escribir. Porque escribir es un oficio muy duro, muy cruel y muy largo. No se aprende nunca.
--¿Iba alternando un tipo de novela y otra?
--Yo alternaba lo que era escribir para Bruguera con escribir para mí. Escribía para mí por las noches. Entonces a partir de las 2 de la madrugada hacía las novelas que yo pensaba que no se publicarían nunca. Pero pensaba que lo único importante en mi vida era escribir esas novelas. Yo pensaba: ¿Para qué has nacido si no haces eso? Escribí en esa línea Los Napoleones, una historia de la burguesía catalana, que en aquella época decía ser liberal, pero en realidad era franquista. Después escribí el Expediente Barcelona, que también trataba sobre la burguesía. Pero la mejor novela que yo he escrito en mi vida se titula Soldados y no tiene nada que ver con la guerra. Después escribí una pensando en el inspector Méndez y gané el Premio Planeta.
--¿Cómo ganó el Planeta en 1984?
--Ha sido el único Planeta de la historia al cual no invitaron al autor a la cena. No pensaban que lo fuese a ganar yo. Me enteré de que lo ganaba porque soy periodista. Yo estaba en el periódico como un día cualquiera y me llamaban para decirme que lo ganaba y yo les decía que ni siquiera me habían invitado. Uno del periódico me aseguró que yo ganaba, que el viejo Lara le dijo simplemente, "¡Mírate el ombligo!" y él, que sabía que yo me había presentado, me dijo que era yo seguro. Entonces, mi mujer fue a comprar varias invitaciones y nos fuimos con los hijos, aunque cada uno caímos en una mesa diferente. En la editorial me dijeron que podía ganar o ser finalista, porque la novela estaba muy bien puntuada, pero también me dijeron que podía no ganar. Y como ni siquiera me invitaron, yo pensé que la habían descartado.
--¿Por qué la novela policíaca?
--Hay que distinguir entre novela policíaca y novela negra. La novela negra es la que explica toda la verdad de lo que ocurre en nuestras calles. En la novela negra se puede trabajar con más libertad y puedo comentar lo que veo. Si hay algo en la ciudad que no funciona. Pero tienes que vivir en democracia, porque en la época de Franco no podía haber novela negra porque nunca pasaba nada.
--¿Por qué hay tan buenos representantes de novela negra en España?
--Hay muy buenos. Aparte de Vázquez Montalbán están Andréu Martín, yo mismo, Juan Madrid y una generación nueva, como Eugenio Fuentes, que ha escrito Las manos del pianista, una novela espléndida. Hay gente nueva de mucha valía. Hay una gran generación de novelistas.
--¿A qué aspira un escritor como usted en estos momentos?
--Ya no aspiro a nada. Aspiro a seguir escribiendo, a ver las cosas que pasan en la calle, a estar bien conmigo mismo.
--¿Qué espera de la vida?
--Soy un hombre de 82 años. Tengo buena salud. El trabajo me da vida. Sólo puedo esperar seguir escribiendo hasta el final.
--¿Está preparando algo ahora?
--El día de San Jordi presento una novela de Méndez titulada No hay que morir dos veces

Diario de Córdoba, 23 de marzo de 2009