12 jul. 2004

Francisco González Ledesma vuelve a pasear por Barcelona

M. Eugenia Ibáñez

Francisco González Ledesma dice que Barcelona es, a la vez, su madre y su hija, porque siente la ciudad como el origen de sus pensamientos y la ve cambiar con excesiva rapidez "y no siempre en la dirección correcta". Los personajes de la última novela del escritor han vuelto a pasear por esas calles, a recordar el pasado con nostalgia, a poner en evidencia los pecados del poder y a recordar que el presente pudo haber sido mejor de lo que es. Tiempo de venganza , cinco años de lenta escritura, acaba de llegar a las librerías españolas y en breve se publicará en Francia e Italia.
González Ledesma (Barcelona, 1927), periodista jubilado, se ha olvidado en esta ocasión de Méndez, el policía descreído y cínico protagonista de varias de sus obras, entre ellas El pecado o algo parecido, con la que ganó en el 2003 el Premio Dashiell Hammett. Tiempo de venganza (Planeta) tiene como protagonistas a dos viejos abogados decididos a redimir un acto de cobardía cometido en su juventud, cuando no se atrevieron a vengar la muerte de la mujer que querían. Llegan a la conclusión de que su vida carece de sentido si no castigan al culpable.
En ese camino hacia la venganza surgen varias voces narradoras que dan cuerpo a la trama, personajes que aportan su particular verdad, como el homosexual víctima de la educación recibida, el perturbado onanista que ve pasar la vida desde un balcón del Eixample, el yuppie que trata a las mujeres como objeto de deseo y posesión y el viejo idealista reconvertido en sicario.
El autor reconoce que la novela tiene el poso del desengaño político --"teníamos derecho a esperar algo mejor y más limpio de aquellos primeros gobiernos socialistas" --, y la pervivencia de las estructuras franquistas. "La transición dejó muchas heridas abiertas --añade-- , las de los hijos que aún buscan las tumbas de sus padres muertos de un tiro en la nuca, y otras, la pervivencia del dinero y el poder nacido de la dictadura".

La Voz de Asturias
, 12 de julio de 2004