5 des. 2002

El regreso de un gran policiaco

Francisco González Ledesma novela el clima de incertidumbre moral de los 90

Rosa Maria Piñol


Francisco González Ledesma ha estado más de una década ausente de las librerías españolas, si exceptuamos la reedición de alguna de sus obras. Pero en ningún momento ha dejado de escribir. En este tiempo los editores franceses (y también los italianos) se han interesado más por él que los de aquí. Y ya es allí un autor popular: sus policiacas se venden bien y "La dama de Cachemira", editada por Gallimard, fue elegida hace cinco años mejor novela extranjera en Francia. Ahora Planeta rescata para nuestro país al escritor que en 1984 ganó el premio de dicho sello con su "Crónica sentimental en rojo", y publica un nuevo título negro del autor, "El pecado o algo parecido", protagonizado, como aquél, por su popular inspector Méndez.
La obra –publicada originalmente en Francia el año pasado con el título "Le péché ou quelque chose d'approchante"– presenta, bajo una compleja intriga policiaca, "una radiografía del clima de corrupción o incertidumbre moral que vive nuestro país", explica el escritor, que sitúa su historia en la segunda mitad de los años noventa. El detective Méndez deberá ocultar la muerte de un hombre, ocurrida en un prostíbulo frecuentado por personajes muy poderosos. Éste y otros asesinatos le permitirán poner al descubierto una trama a la que no son ajenos banqueros, periodistas y altos cargos gubernamentales.
"La novela intenta ser un reflejo de cierta hipocresía española, de la carrera inmoral de muchas personas que hoy son ricas e influyentes en el país, pero cuyas carreras comerciales o políticas se han sustentado en el cinismo", explica el autor. El parecido de los hechos que describe con casos reales "no es casual: hay muchas cosas que pueden parecer exageradas en la novela pero que han sucedido en la realidad".
Méndez, un policía viejo que no acaba de retirarse "porque si lo hiciera se moriría de asco en una pensión", y al que sus superiores apartan del servicio porque "saben que los delincuentes se le escapan o no quiere detenerlos", se ha vuelto aquí "más cínico, en sintonía con la gente que trata, banqueros y otros poderosos inmorales". Es un perdedor "que dentro de la policía nunca ha ascendido, aunque tampoco lo pretendía; es un hombre que cree más en la ley de la calle que en la escrita, porque ésta le parece fuente de injusticias". Más consciente de su vejez, Méndez "habla con nostalgia de las mujeres, a las cuales ya no tiene acceso, y que considera depositarias de la historia".
El inspector –y, con él, su creador – siente también nostalgia de los barrios transformados o desaparecidos de Barcelona, la otra gran protagonista de la novela, aunque ésta transcurra en parte en Madrid. "Méndez no reconoce el nuevo Raval, y cree que, aunque urbanísticamente ha ganado, está deshumanizado: antes era lugar de encuentro de obreros, de pequeña burguesía que iba a los espectáculos del Paral·lel, y hoy dominan en él la desorientación,
la delincuencia y la droga."
Ledesma, durante muchos años periodista en este diario y actual presidente del Consell de la Informació de Catalunya, refleja siempre en sus novelas policiacas la realidad social. "La gente que dentro de cincuenta años quiera conocer la historia no oficial de España, la historia oculta, podrá encontrarla en las novelas policiacas de Vázquez Montalbán o en las mías."

Un "exilio" literario

EN FRANCIA Autor mimado por Gallimard

Toda la obra de González Ledesma está editada en Francia: sus novelas sociales ("Los Napoleones", "Los símbolos") en L'Atalante, y la narrativa negra en Gallimard, que tiene la exclusiva de sus libros y los reedita en la serie Folio. Los seis títulos aparecidos allí han salido con tiradas de entre 9.000 y 15.000 ejemplares y han sido éxitos de ventas.

EN ESPAÑA Primer título en quince años

González Ledesma no publicaba una nueva obra en España desde hace quince años y, además, las anteriores eran difíciles de hallar, en parte por el cierre de Júcar, una de sus editoriales. Los últimos títulos aparecidos aquí eran "Los símbolos" (Plaza, 1987) y la reedición de "Las calles de nuestros padres" (Júcar).

EL GÉNERO

Ledesma constata que la novela negra está hoy en España "en una etapa de desorientación". "Ya no hay colecciones específicas y los libros ‘negros’ se incluyen en series literarias normales. Eso los dignifica, sí, pero también pierden identidad y la novela negra como género desaparece, cuando más vigencia debería tener."

La Vanguardia, 5 de diciembre de 2002