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RBA, 5 de marzo de 2008
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5 de març 2008
25 d’oct. 2007
Ledesma plantea la tentación de la venganza en "Una novela de barrio"
EFE
"¿La justicia es justa o a veces no queda más camino que la venganza?" Esta es la inquietante incógnita que Francisco González Ledesma ha querido plantear en "Una novela de barrio", reciente ganadora del I Premio Internacional de Novela Negra RBA.
"Es una novela que afronta con cierta crudeza el problema de la justicia", ha explicado hoy a Efe González Ledesma (Barcelona, 1927), escritor, periodista y abogado, al que un día empezó a obsesionar una pregunta: "¿qué pasaría si mataran a mi hijo?"
El escritor buscó respuesta en un personaje, David Miralles, padre de un niño de tres años al que dos ladrones mataron durante el atraco a un banco.
Al cabo del tiempo, uno de los atracadores -Omedes- muere de un disparo; el otro -Leónidas Pérez- da por sentado que el asesino es Miralles, que ahora trabaja como guardaespaldas, y tratará de acabar con él antes de que el padre del niño consume una supuesta venganza.
La decisión de Leónidas Pérez genera una serie de muertes y el caso cae en manos del inspector Méndez, quien en su séptima aparición en una novela de González Ledesma está ya medio jubilado, lo que no le impedirá tener una intervención trascendental en la historia.
Méndez es un policía que cree que la única justicia verdadera es "la de la calle", una conclusión que, según admite González Ledesma, conduce a la desesperación, porque "significaría que la justicia oficial es ineficaz, por lo que, en cierta medida, el Estado de Derecho desaparece".
Pero el escritor no puede evitar preguntarse "hasta qué punto puede un ciudadano normal sentir la tentación de cometer un delito como el de la venganza". Y responde: "Es posible que yo pensara en cometer un delito si mataran a mi hijo".
Para escribir su novela González Ledesma contó con su experiencia de veinte años como abogado y trasladó algunas de las dudas que se plantearon en el ejercicio de esta profesión.
"He sido abogado defensor durante mucho tiempo y he sacado a la calle a mucha gente que quizá no lo merecía", asegura el escritor barcelonés.
Esos "problemas de conciencia" que le llevaron a González Ledesma a abandonar la abogacía son los mismos que asaltan en la novela a Escolano, un abogado que heredó el despacho de su padre, cuya intervención libró de la cárcel a Leónidas Pérez, autor material de los disparos que mataron al hijo de Miralles.
David Miralles reconstruye la vida de su hijo, se comporta como si siguiera existiendo e incluso le hace una reserva en un colegio de pago. Es una de esas víctimas de un delito de las que, según González Ledesma, "nadie se ocupa nunca".
La acción de la novela transcurre en esos barrios populares de Barcelona que "están desapareciendo" y que provocan nostalgia en González Ledesma y en su personaje más conocido. "Había una forma de vivir que ya no existe y que Méndez y yo echamos de menos", afirma el escritor.
"Barcelona está cambiando a peor, en el sentido sentimental, y a mejor en el sentido social y arquitectónico", asegura el autor, quien rememora su infancia en el Poble Sec, donde "todas las madres cuidaban de todos los niños" del barrio.
Ganador del Premio Planeta de 1984 por "Crónica sentimental en rojo", González Ledesma ha recibido a lo largo de su carrera otros galardones como el Premio Hammett, en 2002 por "El pecado o algo parecido", y en dos ocasiones ha sido premiado por la crítica francesa.
En septiembre pasado obtuvo el Premio Internacional de Novela Negra que convoca RBA, el mejor dotado del mundo en su género, con 125.000 euros, pero considera que, a sus ochenta años, los reconocimientos le llegan ya "muy tarde".
AOL, 25 de octubre de 2007
15 d’oct. 2007
12 de set. 2007
González Ledesma ganador del "I Premio Internacional de Novela Negra RBA"
Reunido en el Hotel Juan Carlos I en Barcelona el jurado del I Premio Internacional de Novela Negra RBA integrado por Lorenzo Silva, Soledad Puértolas, Suso de Toro, Antonio Lozano y Anik Lapointe, acuerdó conceder el I Premio Internacional de Novela Negra RBA, con una dotación de 125.000 euros, a la obra "Una novela de Barrio", presentada bajo el pseudónimo Paco Miralles y que correspondía al escritor Francisco González Ledesma. El acto tuvo lugar en los jardines del Hotel Juan Carlos I en Barcelona, donde asistieron políticos como Pascual Maragall, Xavier Trias, Josep Bargallo, etc. Escritores como Alfredo Bryce Echenique, Carmen Riera, Xavier Bru de Sala, Antonio Martin, Jonathan Little, Ismael Prados y un largo etc. así como personajes sociales como Rosa Clara, Peter Aedo, Roser Marce, Dolly Fontana, Balala Puig, Oriol Regas, Francina Diaz, Leopoldo Pomes, Carmen Matamala, etc.
"Una novela de barrio" es, en síntesis, una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un niño de corta edad. La novela empieza cuando, en la actualidad, y con Barcelona como escenario, uno de los atracadores muere asesinado. El que queda vivo, sabiéndose el siguiente, tratará de adelantarse y matar a quien, sin duda, debe ser el vengador: David Miralles, el padre del niño muerto durante el atraco al banco. La intervención de un singular policía, Méndez, medio jubilado y bastante poco ortodoxo, será decisiva para resolver el caso.
Al igual que Méndez, el alma de toda una serie de novelas que el público y la crítica ya conocen bien, Barcelona es aquí un personaje: una ciudad alejada de la postal turística y cultural, habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios, destruida por la especulación del suelo e invadida por inmigrantes, una ciudad en vías de perder sus señas de identidad. Es allí donde Méndez adquiere los rasgos del héroe a su pesar, del filósofo que sabe que no tiene futuro, y que su mundo, el único mundo que él conoce, está condenado, quizá por fortuna, a desaparecer.
Su autor, Francisco González Ledesma, nace en Barcelona, en 1927. Empieza a escribir a los doce años, y a los quince a vivir de la escritura de cómics y novelas del Oeste. Acaba los estudios de Derecho en 1950, entra como pasante en un conocido despacho barcelonés, sigue escribiendo y comienza a estudiar periodismo. A los 21 años gana el Premio Internacional de Novela otorgado por un jurado entre el que se cuentan Somerset Maugham y Walter Starkie, aunque la novela no se publica en España porque la censura franquista tacha al autor de ‘pornógrafo’ y ‘rojo’. Su segunda novela, Los Napoleones no se publica hasta 1977, acabada la dictadura.
Cuando entra en vigor la nueva Ley de Prensa, González Ledesma abandona definitivamente el Derecho para dedicarse al Periodismo. Se inicia en El correo catalán, y acabará siendo redactor jefe de La Vanguardia. En 1983 resulta finalista del Premio Blasco Ibáñez con Expediente Barcelona, la primera de sus novelas en las que aparece el Inspector Méndez. En 1984 obtiene el Premio Planeta con Crónica sentimental en rojo.
Su novela Expediente Barcelona fue traducida y publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard, y le supuso un prestigio y un éxito editorial en Francia muy superior al que goza en España. En dos ocasiones ha obtenido el premio Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Bajo pseudónimo (Enrique Moriel) ha escrito recientemente La ciudad sin tiempo.
"Una novela de barrio" es, en síntesis, una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un niño de corta edad. La novela empieza cuando, en la actualidad, y con Barcelona como escenario, uno de los atracadores muere asesinado. El que queda vivo, sabiéndose el siguiente, tratará de adelantarse y matar a quien, sin duda, debe ser el vengador: David Miralles, el padre del niño muerto durante el atraco al banco. La intervención de un singular policía, Méndez, medio jubilado y bastante poco ortodoxo, será decisiva para resolver el caso.
Al igual que Méndez, el alma de toda una serie de novelas que el público y la crítica ya conocen bien, Barcelona es aquí un personaje: una ciudad alejada de la postal turística y cultural, habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios, destruida por la especulación del suelo e invadida por inmigrantes, una ciudad en vías de perder sus señas de identidad. Es allí donde Méndez adquiere los rasgos del héroe a su pesar, del filósofo que sabe que no tiene futuro, y que su mundo, el único mundo que él conoce, está condenado, quizá por fortuna, a desaparecer.
Su autor, Francisco González Ledesma, nace en Barcelona, en 1927. Empieza a escribir a los doce años, y a los quince a vivir de la escritura de cómics y novelas del Oeste. Acaba los estudios de Derecho en 1950, entra como pasante en un conocido despacho barcelonés, sigue escribiendo y comienza a estudiar periodismo. A los 21 años gana el Premio Internacional de Novela otorgado por un jurado entre el que se cuentan Somerset Maugham y Walter Starkie, aunque la novela no se publica en España porque la censura franquista tacha al autor de ‘pornógrafo’ y ‘rojo’. Su segunda novela, Los Napoleones no se publica hasta 1977, acabada la dictadura.
Cuando entra en vigor la nueva Ley de Prensa, González Ledesma abandona definitivamente el Derecho para dedicarse al Periodismo. Se inicia en El correo catalán, y acabará siendo redactor jefe de La Vanguardia. En 1983 resulta finalista del Premio Blasco Ibáñez con Expediente Barcelona, la primera de sus novelas en las que aparece el Inspector Méndez. En 1984 obtiene el Premio Planeta con Crónica sentimental en rojo.
Su novela Expediente Barcelona fue traducida y publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard, y le supuso un prestigio y un éxito editorial en Francia muy superior al que goza en España. En dos ocasiones ha obtenido el premio Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Bajo pseudónimo (Enrique Moriel) ha escrito recientemente La ciudad sin tiempo.
Informativos.net, 12 de septiembre de 2007
11 de set. 2007
Francisco González Ledesma, escriptor, guanyador premi RBA de novel·la negra
Jordi Duran
COM Ràdio, Un altre món, 11 de setembre de 2007
http://www.comradio.com/flash/reproductor/reproductor.asp?kin_audio=36531
COM Ràdio, Un altre món, 11 de setembre de 2007
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Premio Internacional de Novela Negra RBA
De novela negra
Anton M. Espadaler
La noche del pasado jueves se celebró en los jardines del hotel Juan Carlos I la fiesta en la que se otorgó el I Premio Internacional de novela negra RBA, que debe ser el mejor dotado del mundo en su género, 125.000 euros, y que recayó, como todos ustedes ya saben, en la obra titulada Una novela de barrio, de Francisco González Ledesma. Estos jardines, situados en una parte en que la zona de la Diagonal se convierte en tierra de nadie, evocan con sus palmeras de postal todo el tópico del parloteo caribeño. Y en ese decorado, el autor recordó, en una rueda de prensa presidida por su palabra cordial y trufada de ironía, los materiales con los que había construido la obra premiada, y a uno lo bajaron del cocotero en un santiamén: el Poble Sec, cuya antigua personalidad va desapareciendo, los recuerdos ...
La Vanguardia, 11 de septiembre de 2007
La noche del pasado jueves se celebró en los jardines del hotel Juan Carlos I la fiesta en la que se otorgó el I Premio Internacional de novela negra RBA, que debe ser el mejor dotado del mundo en su género, 125.000 euros, y que recayó, como todos ustedes ya saben, en la obra titulada Una novela de barrio, de Francisco González Ledesma. Estos jardines, situados en una parte en que la zona de la Diagonal se convierte en tierra de nadie, evocan con sus palmeras de postal todo el tópico del parloteo caribeño. Y en ese decorado, el autor recordó, en una rueda de prensa presidida por su palabra cordial y trufada de ironía, los materiales con los que había construido la obra premiada, y a uno lo bajaron del cocotero en un santiamén: el Poble Sec, cuya antigua personalidad va desapareciendo, los recuerdos ...
La Vanguardia, 11 de septiembre de 2007
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9 de set. 2007
Barcelona es una novela negra
Rafa Esteve-Casanova
Todas las grandes ciudades tienen o han tenido alguien que escriba de sus miserias, también de sus grandezas y, por encima de todo, de sus realidades. Barcelona no podía ser una excepción y a lo largo de los años han sido muchos los escritores que, a lo largo de las páginas de sus libros, nos han mostrado su especial visión de la ciudad en la que viven el día a día cotidiano. En los últimos años Juan Marsé, que empezó con aquel “Pijoaparte” que en “Últimas tardes con Teresa” bajaba desde los suburbios de la ciudad para seducir a una jovencita burguesa y revolucionaria, el llorado Vázquez Montalbán y su detective de gallego apellido que quemaba libros para alimentar la chimenea de su vivienda en las faldas del Tibidabo, Eduardo Mendoza que nos mostró en “La ciudad de los prodigios” como comenzó la expansión de esta ciudad y el auge tramposo de su burguesía han ido dando vida a una ciudad a la que muchos, como yo, fuimos amando antes de fijar en ella la residencia definitiva. Todo ello sin olvidar a Ignacio Agustí que en su saga de la familia Rius nos mostró aquella sociedad que acudía a los palcos del Gran Teatro del Liceo no a escuchar a Wagner o Mozart sino a presumir de joyas, queridas y excelente posición social.
Pero con la desaparición de una legislación que encorsetaba a los escritores una nueva voz se une a los escritores barceloneses que a través de su obra van mostrándonos su especial amor y apego a su ciudad. Francisco González Ledesma y su inspector Ricardo Méndez nos han hecho recorrer las estrechas calles del viejo Barrio Chino de Barcelona, hoy conocidas como El Raval, y la pluma de este abogado devenido en escritor y periodista nos ha llevado a conocer a esos personajes entrañables cuya vida suele transcurrir entre las callejas de los suburbios. González Ledesma, nacido en el Poble Sec como Serrat y con quien, de tanto en tanto, habla de los tiempos desaparecidos, ahora, naturalmente, ya no habita en esa parte de la ciudad, sus premios y su trabajo como novelista le han permitido pagar la hipoteca que le ha llevado a vivir en la parte más residencial de Barcelona pero, en más de una ocasión, sigue callejeando por los lugares en los que creció y en los que sus personajes toman vida. Su personaje predilecto, el inspector Méndez, cuando ahora llega a la plaza donde está situado El Molino es muy difícil que escuche hablar en catalán, allá se encuentra con unos “pakis”, algún que otro “moro”, unos jóvenes de color y alguna que otra chica latina de culo prieto que van a bailar a algún local cercano donde la mezcolanza de razas es la seña de identidad.
Y, los afortunados lectores de González Ledesma, vamos a poder seguir disfrutando con las aventuras de Méndez, ese inspector de policía anómalo que ve cómo el despliegue de los “mossos d’esquadra” le ha ido quitando protagonismo al tiempo que las putas de su juventud mendigan por las esquinas de los nuevos espacios creados en el ahora llamado Raval. Méndez vuelve a cabalgar con la concesión a su padre y autor, Francisco González Ledesma, del I Premio Internacional de Novela Negra RBA dotado con la suculenta cantidad de 125.000 euros por la obra “Una novela de barrio”.
El pasado día 6 de Septiembre y en el incomparable marco de los jardines del Hotel Juan Carlos I de Barcelona el jurado formado por Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe decidió que, entre las 180 obras presentadas, la mejor era la novela de González Ledesma haciendo con ello justicia a un escritor que comenzó hace muchos años escribiendo semanalmente una novela de las llamadas “del oeste” con el seudónimo de Silver Kane ya que la censura franquista no permitía la publicación de sus otras obras. En los libros del escritor aparece siempre Barcelona, una ciudad que, a su decir, es “madre y madrastra”, con aquellos pequeños cines de barrio, con las vecinas de escalera que tenían que prostituirse para llegar a fin de mes, o con los niños que, como los de Marsé, tienen como diversión, todavía no había televisión, el contarse “aventis”.
A la alegría de ver que se premiaba a un buen hombre y mejor escritor se unió la de poder estar presente en un evento de esta categoría y en un ambiente excepcional en el que un magnifico grupo musical iba desgranando piezas del mejor jazz mientras los asistentes, muchos y escogidos, daban cuenta de una excelente cena mientras comentaban la oportunidad que había tenido el jurado al poder premiar la obra de un escritor barcelonés en esta primera edición del premio.
Las nuevas generaciones de lectores en España no han sido, hasta la fecha, unos grandes lectores de novela negra tal vez por falta de referencias o por considerarla un genero menor pero cada día son más los nuevos lectores que se apuntan a buscar entre los anaqueles de las librerías este tipo de obras que, al tiempo que hacen pasar un buen rato, suelen dar a conocer una parte de la ciudad en la que transcurren que por ser la más sórdida solemos desconocer. Un consejo, con el permiso de mi amigo Herme Cerezo y del resto de críticos literarios de este medio, es que se hagan cuanto antes con cualquiera de los libros de Francisco González Ledesma, mi viejo amigo Silver Kane, estoy seguro que ya nunca jamás le abandonarán.
Todas las grandes ciudades tienen o han tenido alguien que escriba de sus miserias, también de sus grandezas y, por encima de todo, de sus realidades. Barcelona no podía ser una excepción y a lo largo de los años han sido muchos los escritores que, a lo largo de las páginas de sus libros, nos han mostrado su especial visión de la ciudad en la que viven el día a día cotidiano. En los últimos años Juan Marsé, que empezó con aquel “Pijoaparte” que en “Últimas tardes con Teresa” bajaba desde los suburbios de la ciudad para seducir a una jovencita burguesa y revolucionaria, el llorado Vázquez Montalbán y su detective de gallego apellido que quemaba libros para alimentar la chimenea de su vivienda en las faldas del Tibidabo, Eduardo Mendoza que nos mostró en “La ciudad de los prodigios” como comenzó la expansión de esta ciudad y el auge tramposo de su burguesía han ido dando vida a una ciudad a la que muchos, como yo, fuimos amando antes de fijar en ella la residencia definitiva. Todo ello sin olvidar a Ignacio Agustí que en su saga de la familia Rius nos mostró aquella sociedad que acudía a los palcos del Gran Teatro del Liceo no a escuchar a Wagner o Mozart sino a presumir de joyas, queridas y excelente posición social.
Pero con la desaparición de una legislación que encorsetaba a los escritores una nueva voz se une a los escritores barceloneses que a través de su obra van mostrándonos su especial amor y apego a su ciudad. Francisco González Ledesma y su inspector Ricardo Méndez nos han hecho recorrer las estrechas calles del viejo Barrio Chino de Barcelona, hoy conocidas como El Raval, y la pluma de este abogado devenido en escritor y periodista nos ha llevado a conocer a esos personajes entrañables cuya vida suele transcurrir entre las callejas de los suburbios. González Ledesma, nacido en el Poble Sec como Serrat y con quien, de tanto en tanto, habla de los tiempos desaparecidos, ahora, naturalmente, ya no habita en esa parte de la ciudad, sus premios y su trabajo como novelista le han permitido pagar la hipoteca que le ha llevado a vivir en la parte más residencial de Barcelona pero, en más de una ocasión, sigue callejeando por los lugares en los que creció y en los que sus personajes toman vida. Su personaje predilecto, el inspector Méndez, cuando ahora llega a la plaza donde está situado El Molino es muy difícil que escuche hablar en catalán, allá se encuentra con unos “pakis”, algún que otro “moro”, unos jóvenes de color y alguna que otra chica latina de culo prieto que van a bailar a algún local cercano donde la mezcolanza de razas es la seña de identidad.
Y, los afortunados lectores de González Ledesma, vamos a poder seguir disfrutando con las aventuras de Méndez, ese inspector de policía anómalo que ve cómo el despliegue de los “mossos d’esquadra” le ha ido quitando protagonismo al tiempo que las putas de su juventud mendigan por las esquinas de los nuevos espacios creados en el ahora llamado Raval. Méndez vuelve a cabalgar con la concesión a su padre y autor, Francisco González Ledesma, del I Premio Internacional de Novela Negra RBA dotado con la suculenta cantidad de 125.000 euros por la obra “Una novela de barrio”.
El pasado día 6 de Septiembre y en el incomparable marco de los jardines del Hotel Juan Carlos I de Barcelona el jurado formado por Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe decidió que, entre las 180 obras presentadas, la mejor era la novela de González Ledesma haciendo con ello justicia a un escritor que comenzó hace muchos años escribiendo semanalmente una novela de las llamadas “del oeste” con el seudónimo de Silver Kane ya que la censura franquista no permitía la publicación de sus otras obras. En los libros del escritor aparece siempre Barcelona, una ciudad que, a su decir, es “madre y madrastra”, con aquellos pequeños cines de barrio, con las vecinas de escalera que tenían que prostituirse para llegar a fin de mes, o con los niños que, como los de Marsé, tienen como diversión, todavía no había televisión, el contarse “aventis”.
A la alegría de ver que se premiaba a un buen hombre y mejor escritor se unió la de poder estar presente en un evento de esta categoría y en un ambiente excepcional en el que un magnifico grupo musical iba desgranando piezas del mejor jazz mientras los asistentes, muchos y escogidos, daban cuenta de una excelente cena mientras comentaban la oportunidad que había tenido el jurado al poder premiar la obra de un escritor barcelonés en esta primera edición del premio.
Las nuevas generaciones de lectores en España no han sido, hasta la fecha, unos grandes lectores de novela negra tal vez por falta de referencias o por considerarla un genero menor pero cada día son más los nuevos lectores que se apuntan a buscar entre los anaqueles de las librerías este tipo de obras que, al tiempo que hacen pasar un buen rato, suelen dar a conocer una parte de la ciudad en la que transcurren que por ser la más sórdida solemos desconocer. Un consejo, con el permiso de mi amigo Herme Cerezo y del resto de críticos literarios de este medio, es que se hagan cuanto antes con cualquiera de los libros de Francisco González Ledesma, mi viejo amigo Silver Kane, estoy seguro que ya nunca jamás le abandonarán.
Pisando charcos, 9 de septiembre de 2007
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Pisando charcos,
Premio Internacional de Novela Negra RBA,
Rafa Esteve-Casanova
González Ledesma retorna al lugar del éxito con el premio RBA
Sergi Doria
Francisco González Ledesma, abogado, periodista y el autor español de novela negra más prolífico, después de Manuel Vázquez Montalbán, ha resultado ganador del I Premio Internacional de Novela Negra que la editorial RBA dota con 125.000 euros. El invento se llama «Una novela de barrio», protagonizada por otro veterano antihéroe: el irónico comisario Méndez. «Expediente Barcelona» (1983) fue la primera novela en que Méndez hizo de la ciudad un caso. Siguieron «Las calles de nuestros padres», la planetaria «Crónica sentimental en rojo», «La Dama de Cachemira», «Historia de Dios en una esquina», «El pecado o algo parecido» y esta «novela de barrio» sobre dos atracadores que mataron un niño. Méndez abandona su jubilación y su piso atestado de libros para resolver esta historia de verdugos y víctimas.
Confiesa González Ledesma que la novela no nació en la serie negra: «Trataba del amor paternal: un niño muerto y un padre que imagina cómo hubiera sido esa vida frustrada, pero reorienté la trama a lo policiaco: el niño moría en un atraco y su padre intentará vengarse».
El jurado -Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe- premió por unanimidad «Una historia de barrio», entre los 180 manuscritos presentados. Para Puértolas, González Ledesma condensa los ingredientes de la mejor novela negra: «El ambiente es protagonista con una intensidad poética que entronca con Chandler o Hammet».
El barrio es el Poble Sec. Allí nació y empezó a escribir con 12 años Gonzalez Ledesma, un oficio aprendido en 500 novelas del Oeste firmadas como Silver Kane y el trabajo a destajo de Bruguera. En esos años de posguerra cultivó la ironía y «cierto aliento ético de la vida para no morirme de asco». En la Transición descubrió con Vázquez Montalbán que «Barcelona era una gran novela negra». En una oscura comisaria asomaba Méndez, un policía que abomina de la ley y cuida a las putas del Barrio Chino. «Méndez es la mezcla de cuatro policías que conocí en la realidad». Gracias al comisario, González Ledesma ganó el Planeta, dos premios franceses de «polar» en Francia y este de RBA. Otro caso resuelto en el Expediente Barcelona del escritor octogenario.
ABC, 9 de septiembre de 2007
Francisco González Ledesma, abogado, periodista y el autor español de novela negra más prolífico, después de Manuel Vázquez Montalbán, ha resultado ganador del I Premio Internacional de Novela Negra que la editorial RBA dota con 125.000 euros. El invento se llama «Una novela de barrio», protagonizada por otro veterano antihéroe: el irónico comisario Méndez. «Expediente Barcelona» (1983) fue la primera novela en que Méndez hizo de la ciudad un caso. Siguieron «Las calles de nuestros padres», la planetaria «Crónica sentimental en rojo», «La Dama de Cachemira», «Historia de Dios en una esquina», «El pecado o algo parecido» y esta «novela de barrio» sobre dos atracadores que mataron un niño. Méndez abandona su jubilación y su piso atestado de libros para resolver esta historia de verdugos y víctimas.
Confiesa González Ledesma que la novela no nació en la serie negra: «Trataba del amor paternal: un niño muerto y un padre que imagina cómo hubiera sido esa vida frustrada, pero reorienté la trama a lo policiaco: el niño moría en un atraco y su padre intentará vengarse».
El jurado -Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe- premió por unanimidad «Una historia de barrio», entre los 180 manuscritos presentados. Para Puértolas, González Ledesma condensa los ingredientes de la mejor novela negra: «El ambiente es protagonista con una intensidad poética que entronca con Chandler o Hammet».
El barrio es el Poble Sec. Allí nació y empezó a escribir con 12 años Gonzalez Ledesma, un oficio aprendido en 500 novelas del Oeste firmadas como Silver Kane y el trabajo a destajo de Bruguera. En esos años de posguerra cultivó la ironía y «cierto aliento ético de la vida para no morirme de asco». En la Transición descubrió con Vázquez Montalbán que «Barcelona era una gran novela negra». En una oscura comisaria asomaba Méndez, un policía que abomina de la ley y cuida a las putas del Barrio Chino. «Méndez es la mezcla de cuatro policías que conocí en la realidad». Gracias al comisario, González Ledesma ganó el Planeta, dos premios franceses de «polar» en Francia y este de RBA. Otro caso resuelto en el Expediente Barcelona del escritor octogenario.
ABC, 9 de septiembre de 2007
A punta de pistola
El gremi llibresc en pes es retroba en plena "rentrée" a la festa del nou premi de novel·la negra de RBA.
Eva Piquer
Què hauria de fer una cronista cultural comme il faut en el primer sarau llibresc del nou curs? Sospito que tocaria acorralar Jonathan Littell, el premi Goncourt que viu a Barcelona però no es deixa entrevistar ni que el matin, amb l'objectiu de sotmetre'l a un tercer grau. O aprofitar l'elevadíssima concentració d'autors, editors i altres espècimens paraliteraris per arrencar-los notícies fresques.
Una altra opció seria aparcar l'uniforme de feina, és a dir la llibreta i el boli, i tirar-se a la teca i el mam. "Ha corregut la veu que hi ha bon menjar", em diu l'escriptor Jordi Puntí en un intent de justificar l'èxit d'assistència a l'entrega del primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA. La cita és a l'aire lliure, en els jardins amb piscina de l'Hotel Joan Carles I. Un escenari tan encertat que una mica més i em torno monàrquica.
"És ell, no és el Queco!", exclama l'Eduard Voltas, secretari de Cultura de la Generalitat, així que entra en escena en Pasqual Maragall. El director general de RBA, Joaquim Palau, ja pot respirar tranquil: ha aconseguit arrossegar mitja ciutat (i part de l'estranger: la presència gironina és notable) fins allà on la Diagonal perd el seu nom. "A uns quants no els he convençut a punta de pistola, però gairebé", reconeix l'editor. El capo del Llull, Josep Bargalló, hi fica cullerada: "En un premi de novel·la negra, l'expressió a punta de pistola és prou adequada". L'exconseller en cap també vaticina que, passada la mitjanit, aquí no caldran banyadors i ens podrem llançar tots despullats a la piscina.
El guanyador de la vetllada (125.000 euros, poca broma) és Francisco González Ledesma, amb una nova novel·la del seu Ricardo Méndez, un comissari que ja li ha proporcionat cinc premis literaris. "Si mai en Méndez em demana un préstec, no tindré més remei que donar-l'hi", fa en Ledesma.
"Aquest home és un treballador nat -m'explica el periodista Joan Tàpia-. Recordo quan arribava a La Vanguardia, blasfemant contra el règim, a principis dels setanta. Venia de treballar a Bruguera, i als matins encara feia d'advocat".
En Cercas s'ha aprimat. Fa poc, ell i en Pàmies semblaven bessons univitel·lins. Avui me'ls miro mentre parlen i em veig amb cor d'identificar qui és qui. Tema de conversa: la canalla. "Pots escriure que ens agraden els nens: és un bon titular", diu en Sergi. O el Javier.
En Ferran Mascarell fa hores que volta. Me l'he trobat a un quart de nou del matí a Catalunya Ràdio, on s'estrenava com a tertulià, i potser serà dels últims a abandonar la terrassa chill out de l'hotel, on serveixen whiskys japonesos amb les riallades de la Lolita Bosch com a banda sonora.
Ara seria el moment d'atacar Jonathan Littell, sol com un mussol a la barra. Llàstima que sóc tímida i abstèmia, dues raons per les quals mai guanyaré un Pulitzer. "Tens una crònica regalada, amb aquesta festassa a Miami Beach!", m'etziba un col·lega quan jo ja em retiro.
epiquer@avui.cat
Avui, 9 de setembre de 2007
Eva Piquer
Què hauria de fer una cronista cultural comme il faut en el primer sarau llibresc del nou curs? Sospito que tocaria acorralar Jonathan Littell, el premi Goncourt que viu a Barcelona però no es deixa entrevistar ni que el matin, amb l'objectiu de sotmetre'l a un tercer grau. O aprofitar l'elevadíssima concentració d'autors, editors i altres espècimens paraliteraris per arrencar-los notícies fresques.
Una altra opció seria aparcar l'uniforme de feina, és a dir la llibreta i el boli, i tirar-se a la teca i el mam. "Ha corregut la veu que hi ha bon menjar", em diu l'escriptor Jordi Puntí en un intent de justificar l'èxit d'assistència a l'entrega del primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA. La cita és a l'aire lliure, en els jardins amb piscina de l'Hotel Joan Carles I. Un escenari tan encertat que una mica més i em torno monàrquica.
"És ell, no és el Queco!", exclama l'Eduard Voltas, secretari de Cultura de la Generalitat, així que entra en escena en Pasqual Maragall. El director general de RBA, Joaquim Palau, ja pot respirar tranquil: ha aconseguit arrossegar mitja ciutat (i part de l'estranger: la presència gironina és notable) fins allà on la Diagonal perd el seu nom. "A uns quants no els he convençut a punta de pistola, però gairebé", reconeix l'editor. El capo del Llull, Josep Bargalló, hi fica cullerada: "En un premi de novel·la negra, l'expressió a punta de pistola és prou adequada". L'exconseller en cap també vaticina que, passada la mitjanit, aquí no caldran banyadors i ens podrem llançar tots despullats a la piscina.
El guanyador de la vetllada (125.000 euros, poca broma) és Francisco González Ledesma, amb una nova novel·la del seu Ricardo Méndez, un comissari que ja li ha proporcionat cinc premis literaris. "Si mai en Méndez em demana un préstec, no tindré més remei que donar-l'hi", fa en Ledesma.
"Aquest home és un treballador nat -m'explica el periodista Joan Tàpia-. Recordo quan arribava a La Vanguardia, blasfemant contra el règim, a principis dels setanta. Venia de treballar a Bruguera, i als matins encara feia d'advocat".
En Cercas s'ha aprimat. Fa poc, ell i en Pàmies semblaven bessons univitel·lins. Avui me'ls miro mentre parlen i em veig amb cor d'identificar qui és qui. Tema de conversa: la canalla. "Pots escriure que ens agraden els nens: és un bon titular", diu en Sergi. O el Javier.
En Ferran Mascarell fa hores que volta. Me l'he trobat a un quart de nou del matí a Catalunya Ràdio, on s'estrenava com a tertulià, i potser serà dels últims a abandonar la terrassa chill out de l'hotel, on serveixen whiskys japonesos amb les riallades de la Lolita Bosch com a banda sonora.
Ara seria el moment d'atacar Jonathan Littell, sol com un mussol a la barra. Llàstima que sóc tímida i abstèmia, dues raons per les quals mai guanyaré un Pulitzer. "Tens una crònica regalada, amb aquesta festassa a Miami Beach!", m'etziba un col·lega quan jo ja em retiro.
epiquer@avui.cat
Avui, 9 de setembre de 2007
8 de set. 2007
“El inspector Méndez ya no reconoce una Barcelona que pierde identidad”
ENTREVISTA a Francisco González Ledesma, ganador del premio RBA
Rosa Maria Piñol
El inspector Méndez, ahora un +sexagenario prejubilable, le ha reportado nada menos que cinco galardones literarios a su autor, Francisco González Ledesma. El último de ellos, el flamante primer premio Internacional de Novela Negra RBA, que le fue otorgado al veterano escritor barcelonés el jueves por la noche en el marco de una fiesta organizada por la editorial convocante en el hotel Juan Carlos I. Esta vez, la aventura de Méndez, titulada Una novela de barrio, se centra en una venganza y se enmarca en una Barcelona, la de principios de los años 70, hoy notablemente transformada. González Ledesma, 80 jóvenes años, vive una etapa dorada en el panorama literario español –su último éxito ha sido La ciudad sin tiempo, firmada como Enrique Moriel– y los editores le piden nuevos libros. Atrás quedan los años en que sólo editaban sus obras en Francia.
–¿Cuándo escribió Una novela de barrio?
–Empecé esta novela hace unos diez años. Pero tardé un poco en acabarla porque no sabía cómo desarrollar la idea central.
–¿Es la historia de una venganza?
–Sí, aunque nació como un relato de amor paternal. Trata de un hombre a quien dos atracadores de un banco le matan a su hijo de tres años, que era uno de los rehenes. El padre trata entonces de reconstruir la vida del hijo, viviendo él algunos de sus episodios: visita la escuela que hubiera elegido para él, habla con sus hipotéticas compañeras de clase, acude a las discotecas que el hijo adolescente hubiera frecuentado...
–Y el relato derivó en novela negra.
–Sí. Pensé que este planteamiento inicial podía dar lugar a una historia negra de cierta intensidad: cuando, más tarde, los dos atracadores salen de la cárcel, uno de ellos quiere continuar su carrera delictiva, y al otro lo asesinan. Entonces la gente sospecha que ha sido una venganza de Miralles, el padre del niño, que por otra parte trabaja como guardaespaldas y, por ello, posee un arma.
–¿Hay mucha acción?
–La historia es muy dinámica, con mucha intriga, acción y dramatismo.
–Al recibir el premio declaró que Barcelona es como su "madre o madrastra", que le "da vida" para escribir historias. Aquí rescata imágenes de su barrio, el Poble Sec.
–Retrato la vida de barrio en unos años en que todavía había pobreza. Yo he conocido a gente que tuvo que prostituirse a causa del hambre, y eso lo he reflejado en uno de los personajes femeninos relacionados con el protagonista. Pero también doy vida a antiguos negocios de barrio, bares de jubilados...
–¿Su evocación es nostálgica?
–Sí, claro. Es una novela sentimental urbana. Yo amo los barrios de Barcelona y, en ese sentido, la obra es una novela reportaje. Intento retratar la evolución que han sufrido esas barriadas en las últimas cuatro décadas. Describo el viejo Poble Sec, y cómo muchos tuvieron que irse de allí porque iban a derribar sus casas. A mí los cambios en la ciudad me han influido: Barcelona ha ido perdiendo su identidad, no sé si para bien o para mal. Y el inspector Méndez tampoco acaba de reconocer el nuevo paisaje urbano.
–¿Recrea hechos históricos de los años 70 como telón de fondo?
–No hechos concretos, sino más bien el clima general de la ciudad, la vida en los barrios, la inmigración, las jubilaciones anticipadas...
–Las historias del inspector Méndez le han dado suerte con los premios.
–Pues sí. Me han dado ya cinco premios: el Planeta, dos Prix Mystère franceses (que la crítica otorga a la mejor novela policiaca extranjera), el segundo de ellos por Cinco mujeres y media. También obtuve el Hammett y, ahora, el primer premio RBA.
–Un nuevo galardón, internacional, que ha recaído en un veterano como usted, un valor seguro. ¿Eso quiere decir que no había escritores más jóvenes que le pudieran hacer sombra?
–Eso no puedo responderlo. Sólo sé que RBA vio que la novela negra de tipo social tiene una importancia literaria y comercial, y quiso hacer un gran lanzamiento, a nivel internacional. Han concursado muchos autores norteamericanos y me han dicho que había nombres consagrados. Pero, en fin, parece que mi novela les gustó mucho.
–¿Piensa continuar con Méndez?
–Sí, porque me permite recrear experiencias que he vivido como abogado criminalista y como periodista. De momento, el mes que viene Destino publica mi libro Sombras viejas, cuyo protagonista es Enrique Moriel, el seudónimo que utilicé para firmar La ciudad sin tiempo.
–Al fin puede ver publicada aquí su primera novela.
–Sí. Fue la que ganó el premio Internacional de Novela de 1948, cuyo jurado presidía Somerset Maugham. Pero la censura la prohibió. Sólo se había publicado en Francia.
Rosa Maria Piñol
El inspector Méndez, ahora un +sexagenario prejubilable, le ha reportado nada menos que cinco galardones literarios a su autor, Francisco González Ledesma. El último de ellos, el flamante primer premio Internacional de Novela Negra RBA, que le fue otorgado al veterano escritor barcelonés el jueves por la noche en el marco de una fiesta organizada por la editorial convocante en el hotel Juan Carlos I. Esta vez, la aventura de Méndez, titulada Una novela de barrio, se centra en una venganza y se enmarca en una Barcelona, la de principios de los años 70, hoy notablemente transformada. González Ledesma, 80 jóvenes años, vive una etapa dorada en el panorama literario español –su último éxito ha sido La ciudad sin tiempo, firmada como Enrique Moriel– y los editores le piden nuevos libros. Atrás quedan los años en que sólo editaban sus obras en Francia.
–¿Cuándo escribió Una novela de barrio?
–Empecé esta novela hace unos diez años. Pero tardé un poco en acabarla porque no sabía cómo desarrollar la idea central.
–¿Es la historia de una venganza?
–Sí, aunque nació como un relato de amor paternal. Trata de un hombre a quien dos atracadores de un banco le matan a su hijo de tres años, que era uno de los rehenes. El padre trata entonces de reconstruir la vida del hijo, viviendo él algunos de sus episodios: visita la escuela que hubiera elegido para él, habla con sus hipotéticas compañeras de clase, acude a las discotecas que el hijo adolescente hubiera frecuentado...
–Y el relato derivó en novela negra.
–Sí. Pensé que este planteamiento inicial podía dar lugar a una historia negra de cierta intensidad: cuando, más tarde, los dos atracadores salen de la cárcel, uno de ellos quiere continuar su carrera delictiva, y al otro lo asesinan. Entonces la gente sospecha que ha sido una venganza de Miralles, el padre del niño, que por otra parte trabaja como guardaespaldas y, por ello, posee un arma.
–¿Hay mucha acción?
–La historia es muy dinámica, con mucha intriga, acción y dramatismo.
–Al recibir el premio declaró que Barcelona es como su "madre o madrastra", que le "da vida" para escribir historias. Aquí rescata imágenes de su barrio, el Poble Sec.
–Retrato la vida de barrio en unos años en que todavía había pobreza. Yo he conocido a gente que tuvo que prostituirse a causa del hambre, y eso lo he reflejado en uno de los personajes femeninos relacionados con el protagonista. Pero también doy vida a antiguos negocios de barrio, bares de jubilados...
–¿Su evocación es nostálgica?
–Sí, claro. Es una novela sentimental urbana. Yo amo los barrios de Barcelona y, en ese sentido, la obra es una novela reportaje. Intento retratar la evolución que han sufrido esas barriadas en las últimas cuatro décadas. Describo el viejo Poble Sec, y cómo muchos tuvieron que irse de allí porque iban a derribar sus casas. A mí los cambios en la ciudad me han influido: Barcelona ha ido perdiendo su identidad, no sé si para bien o para mal. Y el inspector Méndez tampoco acaba de reconocer el nuevo paisaje urbano.
–¿Recrea hechos históricos de los años 70 como telón de fondo?
–No hechos concretos, sino más bien el clima general de la ciudad, la vida en los barrios, la inmigración, las jubilaciones anticipadas...
–Las historias del inspector Méndez le han dado suerte con los premios.
–Pues sí. Me han dado ya cinco premios: el Planeta, dos Prix Mystère franceses (que la crítica otorga a la mejor novela policiaca extranjera), el segundo de ellos por Cinco mujeres y media. También obtuve el Hammett y, ahora, el primer premio RBA.
–Un nuevo galardón, internacional, que ha recaído en un veterano como usted, un valor seguro. ¿Eso quiere decir que no había escritores más jóvenes que le pudieran hacer sombra?
–Eso no puedo responderlo. Sólo sé que RBA vio que la novela negra de tipo social tiene una importancia literaria y comercial, y quiso hacer un gran lanzamiento, a nivel internacional. Han concursado muchos autores norteamericanos y me han dicho que había nombres consagrados. Pero, en fin, parece que mi novela les gustó mucho.
–¿Piensa continuar con Méndez?
–Sí, porque me permite recrear experiencias que he vivido como abogado criminalista y como periodista. De momento, el mes que viene Destino publica mi libro Sombras viejas, cuyo protagonista es Enrique Moriel, el seudónimo que utilicé para firmar La ciudad sin tiempo.
–Al fin puede ver publicada aquí su primera novela.
–Sí. Fue la que ganó el premio Internacional de Novela de 1948, cuyo jurado presidía Somerset Maugham. Pero la censura la prohibió. Sólo se había publicado en Francia.
La Vanguardia, 8 de septiembre de 2007
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Rosa Maria Piñol
7 de set. 2007
El Inspector Méndez regresa a las calles con un galardón
González Ledesma se lleva el I Premio Internacional de Novela Negra RBA con 'Una novela de barrio', séptimo caso del sabueso
Matías Néspolo
BARCELONA.- En 1983, con Expediente Barcelona, ya estaba a punto de retirarse. Sin embargo, 14 años después sigue en plena forma.El Inspector Méndez ya se ha jubilado, pero sigue recorriendo las calles de Raval barcelonés y continúa resolviendo casos con sus métodos poco ortodoxos.
De sus últimas pesquisas resulta Una novela de barrio que se traduce en un nuevo premio para su creador, Francisco González Ledesma. Y ya van cuatro. Paco, como llaman los amigos al veterano maestro del género negro, ha ganado con Méndez el Premio Planeta en 1984 por Crónica sentimental en rojo y el premio de la crítica francesa en dos oportunidades. Galardones a los que ahora se suma el I Premio Internacional de Novela Negra RBA. «El día que Méndez quiera cobrarme, no le voy a poder pagar», bromeaba ayer González Ledesma, momentos antes de la ceremonia de entrega.
Y con respecto a la veteranía de su héroe reconoció que «Méndez está en articulo mortis», pero como «tiene la enfermedad de nosotros los periodistas, aunque se haga viejo, sigue en activo», afirmó el doble del escritor Enrique Moriel, seudónimo con el que González Ledesma arrasó el pasado Sant Jordi con la novela histórica La ciudad sin tiempo.
La premiada Una novela de barrio, séptima entrega de su descreído sabueso, narra la historia de una venganza. El conocido maleante Omedes muere asesinado. Su colega de viejas andanzas -un atraco a un banco en los años setenta, del que un niño de corta edad resultó muerto-, que se hace llamar Erasmus, teme la represalia del padre de aquella víctima: David Miralles. Erasmus se anticipa al golpe y Méndez entra en escena para detener la espiral de violencia que se desata. Su investigación revelará, en un sorprendente giro final, que las cosas no son tan simples como parecen. Pero «que nadie se llame a engaño. Hay un niño muerto y un padre que quiere venganza, pero esto no significa que él finalmente se vengue», aclaró González Ledesma como un aviso de navegantes para sus lectores, «porque detrás de todo hay otra historia de amor y lealtad».
De hecho, el otrora prolífico autor de novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane comenzó esta obra no como un policial, «sino como una historia de amor paternal en la que el padre intenta reconstruir hipotéticamente la vida de su hijo desaparecido».
Como en sus memorias Historias de mis calles, la verdadera protagonista de esta novela es la Barcelona proletaria, marginal y represaliada que González Ledesma rescata de la transformación urbana.
Como Méndez, el escritor ya no reconoce el barrio Chino de su infancia, el que compartía junto Manuel Vázquez Montalbán.
«La patria es la pared contra la cual de niños hemos meado», recuerda que le dijo un día el creador de Pepe Carvalho, y González Ledesma aún hoy lo cree. De allí la nostalgia. «La geografía humana y el paisaje urbano están cambiando. Está naciendo otra Barcelona, no sé si más o menos digna, pero completamente nueva», afirmó el escritor.
González Ledesma repasa en Una novela de barrio los bajos fondos y el crimen de esa nueva Barcelona «con una mirada en la que predomina la piedad y eso hace la hace tierna», señaló Soledad Puértolas, miembro del jurado, junto a Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que le concedió el premio por unanimidad.
El autor de Sombras viejas recibe en consecuencia el monto de 125.000 euros. Se trata del premio de novela negra mejor dotado del mundo. Toda una apuesta por el género del grupo RBA.
Matías Néspolo
BARCELONA.- En 1983, con Expediente Barcelona, ya estaba a punto de retirarse. Sin embargo, 14 años después sigue en plena forma.El Inspector Méndez ya se ha jubilado, pero sigue recorriendo las calles de Raval barcelonés y continúa resolviendo casos con sus métodos poco ortodoxos.
De sus últimas pesquisas resulta Una novela de barrio que se traduce en un nuevo premio para su creador, Francisco González Ledesma. Y ya van cuatro. Paco, como llaman los amigos al veterano maestro del género negro, ha ganado con Méndez el Premio Planeta en 1984 por Crónica sentimental en rojo y el premio de la crítica francesa en dos oportunidades. Galardones a los que ahora se suma el I Premio Internacional de Novela Negra RBA. «El día que Méndez quiera cobrarme, no le voy a poder pagar», bromeaba ayer González Ledesma, momentos antes de la ceremonia de entrega.
Y con respecto a la veteranía de su héroe reconoció que «Méndez está en articulo mortis», pero como «tiene la enfermedad de nosotros los periodistas, aunque se haga viejo, sigue en activo», afirmó el doble del escritor Enrique Moriel, seudónimo con el que González Ledesma arrasó el pasado Sant Jordi con la novela histórica La ciudad sin tiempo.
La premiada Una novela de barrio, séptima entrega de su descreído sabueso, narra la historia de una venganza. El conocido maleante Omedes muere asesinado. Su colega de viejas andanzas -un atraco a un banco en los años setenta, del que un niño de corta edad resultó muerto-, que se hace llamar Erasmus, teme la represalia del padre de aquella víctima: David Miralles. Erasmus se anticipa al golpe y Méndez entra en escena para detener la espiral de violencia que se desata. Su investigación revelará, en un sorprendente giro final, que las cosas no son tan simples como parecen. Pero «que nadie se llame a engaño. Hay un niño muerto y un padre que quiere venganza, pero esto no significa que él finalmente se vengue», aclaró González Ledesma como un aviso de navegantes para sus lectores, «porque detrás de todo hay otra historia de amor y lealtad».
De hecho, el otrora prolífico autor de novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane comenzó esta obra no como un policial, «sino como una historia de amor paternal en la que el padre intenta reconstruir hipotéticamente la vida de su hijo desaparecido».
Como en sus memorias Historias de mis calles, la verdadera protagonista de esta novela es la Barcelona proletaria, marginal y represaliada que González Ledesma rescata de la transformación urbana.
Como Méndez, el escritor ya no reconoce el barrio Chino de su infancia, el que compartía junto Manuel Vázquez Montalbán.
«La patria es la pared contra la cual de niños hemos meado», recuerda que le dijo un día el creador de Pepe Carvalho, y González Ledesma aún hoy lo cree. De allí la nostalgia. «La geografía humana y el paisaje urbano están cambiando. Está naciendo otra Barcelona, no sé si más o menos digna, pero completamente nueva», afirmó el escritor.
González Ledesma repasa en Una novela de barrio los bajos fondos y el crimen de esa nueva Barcelona «con una mirada en la que predomina la piedad y eso hace la hace tierna», señaló Soledad Puértolas, miembro del jurado, junto a Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que le concedió el premio por unanimidad.
El autor de Sombras viejas recibe en consecuencia el monto de 125.000 euros. Se trata del premio de novela negra mejor dotado del mundo. Toda una apuesta por el género del grupo RBA.
El Mundo, 7 de septiembre de 2007
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Premio Internacional de Novela Negra RBA
Francisco González Ledesma guanya el premi de novel·la negra RBA
Recupera el policia Méndez a «Una novela de barrio», la història d'una venjança
Xavi Aguilar
Francisco González Ledesma és el primer guanyador del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, que es va lliurar ahir a la nit en una gala en un conegut hotel de Barcelona. Entre gairebé 200 obres presentades, el jurat va premiar Una novela de barrio, la «història d'una venjança» que permet al veterà escriptor barceloní recuperar l'inspector de policia Ricardo Méndez, amb el qual ja havia guanyat altres premis. «Si mai em demana diners, no li podré dir que no», va fer broma l'autor.
Amb aquest guardó, dotat amb 125.000 euros, el policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Planeta amb Crónica sentimental en rojo (1984) i el Premi Mystère francès amb La dama de Cachemira (1989) i Cinco mujeres y media (2007).
Una novela de barrio, que l'autor va presentar amb el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Als anys 70, dos lladres atraquen un banc i en la fugida maten un ostatge, un nen de pocs anys. En la Barcelona de l'actualitat, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, que intueix que serà el següent, intenta evitar-ho i matar aquell que creu que és el venjador, el pare del menor.
Soledad Puértolas, en representació del jurat que també integraven Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe, va destacar ahir que l'obra guanyadora «té un to àgil que t'atrapa, però alhora moments en què el temps s'atura i hi ha una gran intensitat poètica». L'escriptora va lloar la capacitat de González Ledesma de captar els ambients de la Barcelona de barri, un aspecte sobre el qual l'autor també va insistir: «Aquesta és una novel·la de policies, però també de barri. D'aquí el títol. Jo vaig créixer al Poble Sec, un barri de gent humil, republicana i represaliada que d'alguna manera m'ha marcat i es reflecteix a la meva obra.»
González Ledesma va avançar que la novel·la «és molt més que la història d'una venjança», ja que a banda de la trama criminal, també mostra la reconstrucció del que hauria esta la vida del nen desaparegut a l'atracament (aquesta, de fet, va ser la idea original que va donar lloc al llibre) i recrea la prostitució i les cases de cites d'un temps enrere.
Una novela de barrio, que es publicarà a mitjan novembre, manté l'humor àcid, la ironia i el ritme viu, amb frases curtes, habitual dels llibres de gènere de González Ledesma.
Pel que fa a la salut del personatge principal, l'escriptor va admetre que Méndez (una combinació de quatre policies reals que González Ledesma va conèixer) ja tenia ganes de deixar la professió fa més de vint anys, però tot i amb això va assegurar que obligarà l'inspector, amb qui comparteix la falta de fe en la justícia dels tribunals, a treballar en alguns casos més.
El Punt, 7 de setembre de 2007
Xavi Aguilar
Francisco González Ledesma és el primer guanyador del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, que es va lliurar ahir a la nit en una gala en un conegut hotel de Barcelona. Entre gairebé 200 obres presentades, el jurat va premiar Una novela de barrio, la «història d'una venjança» que permet al veterà escriptor barceloní recuperar l'inspector de policia Ricardo Méndez, amb el qual ja havia guanyat altres premis. «Si mai em demana diners, no li podré dir que no», va fer broma l'autor.
Amb aquest guardó, dotat amb 125.000 euros, el policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Planeta amb Crónica sentimental en rojo (1984) i el Premi Mystère francès amb La dama de Cachemira (1989) i Cinco mujeres y media (2007).
Una novela de barrio, que l'autor va presentar amb el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Als anys 70, dos lladres atraquen un banc i en la fugida maten un ostatge, un nen de pocs anys. En la Barcelona de l'actualitat, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, que intueix que serà el següent, intenta evitar-ho i matar aquell que creu que és el venjador, el pare del menor.
Soledad Puértolas, en representació del jurat que també integraven Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe, va destacar ahir que l'obra guanyadora «té un to àgil que t'atrapa, però alhora moments en què el temps s'atura i hi ha una gran intensitat poètica». L'escriptora va lloar la capacitat de González Ledesma de captar els ambients de la Barcelona de barri, un aspecte sobre el qual l'autor també va insistir: «Aquesta és una novel·la de policies, però també de barri. D'aquí el títol. Jo vaig créixer al Poble Sec, un barri de gent humil, republicana i represaliada que d'alguna manera m'ha marcat i es reflecteix a la meva obra.»
González Ledesma va avançar que la novel·la «és molt més que la història d'una venjança», ja que a banda de la trama criminal, també mostra la reconstrucció del que hauria esta la vida del nen desaparegut a l'atracament (aquesta, de fet, va ser la idea original que va donar lloc al llibre) i recrea la prostitució i les cases de cites d'un temps enrere.
Una novela de barrio, que es publicarà a mitjan novembre, manté l'humor àcid, la ironia i el ritme viu, amb frases curtes, habitual dels llibres de gènere de González Ledesma.
Pel que fa a la salut del personatge principal, l'escriptor va admetre que Méndez (una combinació de quatre policies reals que González Ledesma va conèixer) ja tenia ganes de deixar la professió fa més de vint anys, però tot i amb això va assegurar que obligarà l'inspector, amb qui comparteix la falta de fe en la justícia dels tribunals, a treballar en alguns casos més.
El Punt, 7 de setembre de 2007
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Nou premi per a González Ledesma
Telenoticies
Francisco González Ledesma és el guanyador del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, el més ben dotat d'aquest gènere. L'obra es titula "Una novela de barrio" i és una nova aventura del seu famós inspector Méndez, amb...
TV3, 7 de setembre de 2007
http://www.tv3.cat/3alacarta/video.htm?ID=12239&CAT_ID=tvcat
González Ledesma gana el Premio de Novela Negra RBA
El autor barcelonés recupera al policía Méndez en 'Una novela de barrio"
125.000 euros convierten el nuevo galardón en el mejor dotado de su género
Elena Hevia
El año que corre, el mismo en el que ha cumplido los 80, ha sido particularmente generoso con Francisco González Ledesma. Sin acabar de reponerse del éxito de ventas de La ciudad sin tiempo, embozado allí bajo el seudónimo de Enrique Moriel, ayer recibió el recién inaugurado Premio Internacional de Novela Negra RBA, que conlleva 125.000 euros y el récord editorial de ser el premio mejor dotado en su género.Y lo hizo con sus armas habituales, una novela policiaca ambientada en Barcelona y con su policía de siempre, Méndez, que ha rebasado ampliamente la edad de la jubilación pero sigue en la brecha. Una novela de barrio es la historia de una venganza, la que se desata tras la muerte accidental de un niño en los años 70 en una espiral de violencia que llevará la acción hasta nuestros días. "Esta obra explora el amor familiar. De cómo un padre que ha perdido a su hijo intenta reconstruir la vida que este habría podido vivir".
Ayer el escritor barcelonés bromeaba con la circunstancia que le obligaría a no poder negarle dinero a Méndez, caso de que se lo pidiera, ya que este le ha hecho ganar cuatro premios, entre ellos el Planeta con Crónica sentimental en rojo en 1984. "Ahora Méndez ha cambiado su incómoda vivienda del Barrio Chino, en el trastero de un bar de mala muerte, por un pequeño pisito frente a las Drassanes, donde los libros amenazan por salir por la ventana".
MINGITORIO SENTIMENTAL
El recuerdo de su desaparecido amigo, Manuel Vázquez Montalbán, otro gran cronista de los barrios barceloneses, le lleva a evocar aquella frase que tanto le gustaba a aquel: "La patria es la pared contra la que meamos de niños". La de González Ledesma está en Poble Sec, el barrio en el que nació y un lugar por el que le gusta pasear cuando está deprimido. "Mis novelas se han nutrido de las pequeñas y tristes historias de barrio, de los obreros que luchaban por sacar adelante a sus familias y de las mujeres honradas que por las tardes se veían obligadas a prostituirse".
El autor constata las transformaciones en el paisaje con un dejo nostálgico: "Con Serrat, además de la amistad, compartimos barrio, y solemos hablar de los cambios de nuestra ciudad. Todo me lo han cambiado, el Barrio Chino ya no se llama así, las calles que conocía ya no están, en la comisaría ya no hay policías sino mossos d'esquadra y mis obreros y meuques han cedido el paso a los emigrantes".
El Periódico, 7 de septiembre de 2007
125.000 euros convierten el nuevo galardón en el mejor dotado de su género
Elena Hevia
El año que corre, el mismo en el que ha cumplido los 80, ha sido particularmente generoso con Francisco González Ledesma. Sin acabar de reponerse del éxito de ventas de La ciudad sin tiempo, embozado allí bajo el seudónimo de Enrique Moriel, ayer recibió el recién inaugurado Premio Internacional de Novela Negra RBA, que conlleva 125.000 euros y el récord editorial de ser el premio mejor dotado en su género.Y lo hizo con sus armas habituales, una novela policiaca ambientada en Barcelona y con su policía de siempre, Méndez, que ha rebasado ampliamente la edad de la jubilación pero sigue en la brecha. Una novela de barrio es la historia de una venganza, la que se desata tras la muerte accidental de un niño en los años 70 en una espiral de violencia que llevará la acción hasta nuestros días. "Esta obra explora el amor familiar. De cómo un padre que ha perdido a su hijo intenta reconstruir la vida que este habría podido vivir".
Ayer el escritor barcelonés bromeaba con la circunstancia que le obligaría a no poder negarle dinero a Méndez, caso de que se lo pidiera, ya que este le ha hecho ganar cuatro premios, entre ellos el Planeta con Crónica sentimental en rojo en 1984. "Ahora Méndez ha cambiado su incómoda vivienda del Barrio Chino, en el trastero de un bar de mala muerte, por un pequeño pisito frente a las Drassanes, donde los libros amenazan por salir por la ventana".
MINGITORIO SENTIMENTAL
El recuerdo de su desaparecido amigo, Manuel Vázquez Montalbán, otro gran cronista de los barrios barceloneses, le lleva a evocar aquella frase que tanto le gustaba a aquel: "La patria es la pared contra la que meamos de niños". La de González Ledesma está en Poble Sec, el barrio en el que nació y un lugar por el que le gusta pasear cuando está deprimido. "Mis novelas se han nutrido de las pequeñas y tristes historias de barrio, de los obreros que luchaban por sacar adelante a sus familias y de las mujeres honradas que por las tardes se veían obligadas a prostituirse".
El autor constata las transformaciones en el paisaje con un dejo nostálgico: "Con Serrat, además de la amistad, compartimos barrio, y solemos hablar de los cambios de nuestra ciudad. Todo me lo han cambiado, el Barrio Chino ya no se llama así, las calles que conocía ya no están, en la comisaría ya no hay policías sino mossos d'esquadra y mis obreros y meuques han cedido el paso a los emigrantes".
El Periódico, 7 de septiembre de 2007
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Premio Internacional de Novela Negra RBA
Gonzalez Ledesma guanya el primer Premi de Novela Negra RBA
Isabel Fernández
"Barcelona és la meva mare i la meva madrastra". Així rebia un emocionat Francisco González Ledesma, als jardins de l'Hotel Juan Carlos I, la primera edició del Premi Internacional de Novela Negra RBA. Amb 125.000 euros, aquest és el guardó del seu gènere millor dotat del món. Escollida entre un total de 180 obres, Una novela de barrio "és l'aventura interior d'un pare que vol reconstruir la vida del seu fill mort". Per arribar a aquest objectiu, Gonzalez Ledesma s'ha servit del seu vell personatge, Méndez, que una vegada més, es retroba amb la seva ciutat i el seu barri, el Poble-Sec.
El director general de RBA libros, Joaquim Palau i Anik Lapointe, directora editorial, han explicat que la raó de ser d'aquest nou premi és la consolidació de l'editorial com especialista i líder del gènere negre. "Tot grup editorial de prestigi té un premi de novel·la, i nosaltres hem triat la temàtica amb la que tenim més experiència i una trajectòria reconeguda"-explica Palau. A partir d'ara, el premi es convocarà de forma anual i amb una clara vocació internacional.
L'obra guanyadora s'ha hagut de batre amb 180 manuscrits arribats de tota Espanya, diferents països d'Amèrica Llatina i els Estats Units. El fet que només hi pugui haver un guanyador, permet als convocants donar la quantitat més alta de tots els premis de novel·la negra del món. El jurat, format per Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe han donat els 125.000 euros a l'autor d'Una novela de barrio perquè, tal i com diu Lorenzo Silva, van descobrir entre totes les obres, al "millor González Ledesma" que han llegit mai. Silva creu que a Una novela de barrio, "la mirada de Méndez (personatge mític de Ledesma) és més humana, i destaquen una galeria de personatges excepcionals, "com Miralles o Mabel".
Una historia sobre la venjança i una Barcelona diferent Gonzalez Ledesma explica que porta 20 anys amb aquesta novel·la, "l'he trencat dues vegades i l'he tornat a escriure dues vegades més". Finalment, ha sortit una historia centrada en un drama interior. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i en la seva fugida maten un dels seus hostatges, un nen de poc anys. Ja situats en el 2007 i amb Barcelona com a escenari, el pare del nen (David Miralles) intentarà venjar-se. Es destapa una inevitable espiral de violència i un singular policia (Méndez), ja mig jubilat i amb mètodes poc ortodoxes, intervindrà de manera decisiva per resoldre el cas.
Per sobre de la trepidant història, per Ledesma, Una novela de barrio vol mostrar la mirada d'un sorprès policía que no reconeix als nous personatges que ara poblen la seva ciutat de sempre. "A Méndez li passa com a mi -diu l'escriptor- que em poso davant d'El Molino i ja no veig a la gent catalana de sempre, ara em trobo amb una altra gent que ha vingut d'altres països i expliquen altres coses". Francisco Gonzàlez Ledesma explica que, a vegades, no reconeix la seva Barcelona de sempre, però la continua estimant igual.
La Malla, 7 de setembre de 2007
"Barcelona és la meva mare i la meva madrastra". Així rebia un emocionat Francisco González Ledesma, als jardins de l'Hotel Juan Carlos I, la primera edició del Premi Internacional de Novela Negra RBA. Amb 125.000 euros, aquest és el guardó del seu gènere millor dotat del món. Escollida entre un total de 180 obres, Una novela de barrio "és l'aventura interior d'un pare que vol reconstruir la vida del seu fill mort". Per arribar a aquest objectiu, Gonzalez Ledesma s'ha servit del seu vell personatge, Méndez, que una vegada més, es retroba amb la seva ciutat i el seu barri, el Poble-Sec.
El director general de RBA libros, Joaquim Palau i Anik Lapointe, directora editorial, han explicat que la raó de ser d'aquest nou premi és la consolidació de l'editorial com especialista i líder del gènere negre. "Tot grup editorial de prestigi té un premi de novel·la, i nosaltres hem triat la temàtica amb la que tenim més experiència i una trajectòria reconeguda"-explica Palau. A partir d'ara, el premi es convocarà de forma anual i amb una clara vocació internacional.
L'obra guanyadora s'ha hagut de batre amb 180 manuscrits arribats de tota Espanya, diferents països d'Amèrica Llatina i els Estats Units. El fet que només hi pugui haver un guanyador, permet als convocants donar la quantitat més alta de tots els premis de novel·la negra del món. El jurat, format per Soledad Puértolas, Suso de Toro, Lorenzo Silva, Antonio Lozano i Anik Lapointe han donat els 125.000 euros a l'autor d'Una novela de barrio perquè, tal i com diu Lorenzo Silva, van descobrir entre totes les obres, al "millor González Ledesma" que han llegit mai. Silva creu que a Una novela de barrio, "la mirada de Méndez (personatge mític de Ledesma) és més humana, i destaquen una galeria de personatges excepcionals, "com Miralles o Mabel".
Una historia sobre la venjança i una Barcelona diferent Gonzalez Ledesma explica que porta 20 anys amb aquesta novel·la, "l'he trencat dues vegades i l'he tornat a escriure dues vegades més". Finalment, ha sortit una historia centrada en un drama interior. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i en la seva fugida maten un dels seus hostatges, un nen de poc anys. Ja situats en el 2007 i amb Barcelona com a escenari, el pare del nen (David Miralles) intentarà venjar-se. Es destapa una inevitable espiral de violència i un singular policia (Méndez), ja mig jubilat i amb mètodes poc ortodoxes, intervindrà de manera decisiva per resoldre el cas.
Per sobre de la trepidant història, per Ledesma, Una novela de barrio vol mostrar la mirada d'un sorprès policía que no reconeix als nous personatges que ara poblen la seva ciutat de sempre. "A Méndez li passa com a mi -diu l'escriptor- que em poso davant d'El Molino i ja no veig a la gent catalana de sempre, ara em trobo amb una altra gent que ha vingut d'altres països i expliquen altres coses". Francisco Gonzàlez Ledesma explica que, a vegades, no reconeix la seva Barcelona de sempre, però la continua estimant igual.
La Malla, 7 de setembre de 2007
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Premio Internacional de Novela Negra RBA
Francisco González Ledesma, I Premio Internacional de Novela Negra RBA
Con 'Una novela de barrio'
Ya lo escribió Quevedo: "quien deja vivo al ofendido ha de temer venganza". Ésta es la síntesis de la razón vital de 'Una novela de barrio', el trabajo que ha merecido el I premio Interencaionl de Novela Negra RBA. Obra de Francisco González Ledesma, la trama nos adentra en una ciudad habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios, destruida por la especulación del suelo e invadida por inmigrantes, una ciudad en vías de perder sus señas de identidad.
Esther Peñas
'Una novela de barrio' es, en síntesis, una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un niño de corta edad. La novela empieza cuando, en la actualidad, y con Barcelona como escenario, uno de los atracadores muere asesinado. El que queda vivo, sabiéndose el siguiente, tratará de adelantarse y matar a quien, sin duda, debe ser el vengador: David Miralles, el padre del niño muerto durante el atraco al banco. La intervención de un singular policía, Méndez, medio jubilado y bastante poco ortodoxo, será decisiva para resolver el caso.
Esta es la trama que ha seducido al jurado del I Premio Internacional de Novela Negra RBA, compuesto por Lorenzo Silva, Soledad Puértolas, Suso de Toro, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que tiene una dotación de 125.000 euros.
González Ledesma (Barcelona, 1927) se inició en el periodismo a través de 'El correo catalán', y acabó siendo redactor jefe de 'La Vanguardia'. En 1983 resulta finalista del Premio Blasco Ibáñez con 'Expediente Barcelona', la primera de sus novelas en las que aparece el Inspector Méndez. En 1984 obtiene el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo'.
Su novela 'Expediente Barcelona' fue traducida y publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard, y le supuso un prestigio y un éxito editorial en Francia muy superior al que goza en España. En dos ocasiones ha obtenido el premio Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Bajo pseudónimo (Enrique Moriel) ha escrito recientemente 'La ciudad sin tiempo'.
Ya lo escribió Quevedo: "quien deja vivo al ofendido ha de temer venganza". Ésta es la síntesis de la razón vital de 'Una novela de barrio', el trabajo que ha merecido el I premio Interencaionl de Novela Negra RBA. Obra de Francisco González Ledesma, la trama nos adentra en una ciudad habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios, destruida por la especulación del suelo e invadida por inmigrantes, una ciudad en vías de perder sus señas de identidad.
Esther Peñas
'Una novela de barrio' es, en síntesis, una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un niño de corta edad. La novela empieza cuando, en la actualidad, y con Barcelona como escenario, uno de los atracadores muere asesinado. El que queda vivo, sabiéndose el siguiente, tratará de adelantarse y matar a quien, sin duda, debe ser el vengador: David Miralles, el padre del niño muerto durante el atraco al banco. La intervención de un singular policía, Méndez, medio jubilado y bastante poco ortodoxo, será decisiva para resolver el caso.
Esta es la trama que ha seducido al jurado del I Premio Internacional de Novela Negra RBA, compuesto por Lorenzo Silva, Soledad Puértolas, Suso de Toro, Antonio Lozano y Anik Lapointe, que tiene una dotación de 125.000 euros.
González Ledesma (Barcelona, 1927) se inició en el periodismo a través de 'El correo catalán', y acabó siendo redactor jefe de 'La Vanguardia'. En 1983 resulta finalista del Premio Blasco Ibáñez con 'Expediente Barcelona', la primera de sus novelas en las que aparece el Inspector Méndez. En 1984 obtiene el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo'.
Su novela 'Expediente Barcelona' fue traducida y publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard, y le supuso un prestigio y un éxito editorial en Francia muy superior al que goza en España. En dos ocasiones ha obtenido el premio Mystère a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Bajo pseudónimo (Enrique Moriel) ha escrito recientemente 'La ciudad sin tiempo'.
Quince Días, 7 de septiembre de 2007
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Quince Días
González Ledesma gana el Premio de Novela Negra con su texto 'Una novela de barrio'
Europa Press
El veterano escritor barcelonés Francisco González Ledesma ganó por unanimidad el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, dotado con 125.000 euros y fallado anoche en Barcelona, con el libro 'Una novela de barrio', en el que el autor recupera al inspector Ricardo Méndez.
Con este nuevo galardón, el entrañable policía creado por González Ledesma (Barcelona, 1927) gana su cuarto premio, ya que también consiguió el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo' y el Premio Mystère francés con 'La dama de Cachemira'. En el 2005 recibió el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria en la novela negra.
La obra, que el autor presentó bajo el seudónimo de Paco Miralles, narra una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un menor. Años después, uno de los atracadores muere asesinado y el otro, intenta adelantarse y matar al que cree el vengador, el padre del menor. Mantiene la ironía y el estilo ágil y depurado de la serie de Méndez.
El veterano escritor barcelonés Francisco González Ledesma ganó por unanimidad el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, dotado con 125.000 euros y fallado anoche en Barcelona, con el libro 'Una novela de barrio', en el que el autor recupera al inspector Ricardo Méndez.
Con este nuevo galardón, el entrañable policía creado por González Ledesma (Barcelona, 1927) gana su cuarto premio, ya que también consiguió el Premio Planeta con 'Crónica sentimental en rojo' y el Premio Mystère francés con 'La dama de Cachemira'. En el 2005 recibió el primer Premio Pepe Carvalho en reconocimiento a su trayectoria en la novela negra.
La obra, que el autor presentó bajo el seudónimo de Paco Miralles, narra una historia de venganza. Dos ladrones atracan un banco en los años setenta y, en su huida, matan a un rehén, un menor. Años después, uno de los atracadores muere asesinado y el otro, intenta adelantarse y matar al que cree el vengador, el padre del menor. Mantiene la ironía y el estilo ágil y depurado de la serie de Méndez.
El Norte de Castilla, 7 de septiembre de 2007
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Premio Internacional de Novela Negra RBA
Ledesma rep el nou premi de novel·la negra
Redacció
Avui, 7 de setembre de 2007
L'escriptor Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) va guanyar ahir la primera edició del Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, dotat amb 125.000 euros, amb una nova entrega del seu personatge més popular, el comissari Ricardo Méndez. L'obra guanyadora, Una novela de barrio, es publicarà a mitjans de novembre.
El comissari Méndez ja ha proporcionat a Ledesma quatre grans premis: el Planeta, dues vegades el de la crítica francesa i aquest nou guardó del grup RBA.
El comissari Méndez ja ha proporcionat a Ledesma quatre grans premis: el Planeta, dues vegades el de la crítica francesa i aquest nou guardó del grup RBA.
Avui, 7 de setembre de 2007
Francisco González Ledesma, primer premio Internacional de Novela Negra RBA
C. Geli
"Si me pide dinero, es evidente que se lo tendré que dejar", aseguró el escritor Francisco González Ledesma en referencia a su personaje-fetiche, el policía Méndez, protagonista de Una novela de barrio, que ha proporcionado al autor el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, fallado ayer en Barcelona, y que con sus 125.000 euros es el mejor dotado del mundo en su género. "Es una historia de venganza, pero también de las miserias que me tocaron ver y vivir de niño en el barrio", apuntó el ganador. La trama arranca cuando uno de los dos ladrones que atracaron un banco en los años sesenta, y durante el cual falleció un niño, es hallado muerto.
Un medio jubilado Méndez (que con sus seis anteriores aventuras ha proporcionado ya cuatro premios a su creador) intervendrá en el caso. La novela, de la que se editarán 40.000 ejemplares, aparecerá a mediados de noviembre.
"Si me pide dinero, es evidente que se lo tendré que dejar", aseguró el escritor Francisco González Ledesma en referencia a su personaje-fetiche, el policía Méndez, protagonista de Una novela de barrio, que ha proporcionado al autor el primer Premio Internacional de Novela Negra RBA, fallado ayer en Barcelona, y que con sus 125.000 euros es el mejor dotado del mundo en su género. "Es una historia de venganza, pero también de las miserias que me tocaron ver y vivir de niño en el barrio", apuntó el ganador. La trama arranca cuando uno de los dos ladrones que atracaron un banco en los años sesenta, y durante el cual falleció un niño, es hallado muerto.
Un medio jubilado Méndez (que con sus seis anteriores aventuras ha proporcionado ya cuatro premios a su creador) intervendrá en el caso. La novela, de la que se editarán 40.000 ejemplares, aparecerá a mediados de noviembre.
El País, 7 de septiembre de 2007
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Carles Geli,
El País,
Premio Internacional de Novela Negra RBA
6 de set. 2007
Francisco González Ledesma guanya el primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA
BARCELONA, 6 de setembre (EUROPA PRESS)
El veterà escriptor barceloní Francisco González Ledesma ha guanyat per unanimitat el primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, dotat amb 125.000 euros i decidit aquesta nit a Barcelona, amb el llibre 'Una novela de barrio' en què l'autor recupera l'inspector Ricardo Méndez.
Amb aquest nou guardó, l'entranyable policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Premi Planeta amb 'Crónica sentimental en rojo' i el Premi Mystère francès amb 'La dama de Cachemira'. El 2005 va rebre el primer Premi Pepe Carvalho en reconeixement a la seva trajectòria en la novel·la negra.
'Una novela de barrio', que l'autor va presentar sota el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i, en la seva fuga, maten un ostatge, un menor. Anys després, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, intenta avançar-se i matar qui creu el venjador, el pare del menor.
A la novel·la, González Ledesma manté la ironia i l'estil àgil i depurat de la sèrie de Méndez, que l'ha definit com "una novel·la de barri" que reconstrueix la vella Barcelona i que tracta tant de la venjança com de la pietat.
El veterà escriptor barceloní Francisco González Ledesma ha guanyat per unanimitat el primer Premi Internacional de Novel·la Negra RBA, dotat amb 125.000 euros i decidit aquesta nit a Barcelona, amb el llibre 'Una novela de barrio' en què l'autor recupera l'inspector Ricardo Méndez.
Amb aquest nou guardó, l'entranyable policia creat per González Ledesma (Barcelona, 1927) guanya el seu quart premi, ja que també va aconseguir el Premi Planeta amb 'Crónica sentimental en rojo' i el Premi Mystère francès amb 'La dama de Cachemira'. El 2005 va rebre el primer Premi Pepe Carvalho en reconeixement a la seva trajectòria en la novel·la negra.
'Una novela de barrio', que l'autor va presentar sota el pseudònim de Paco Miralles, narra una història de venjança. Dos lladres atraquen un banc als anys 70 i, en la seva fuga, maten un ostatge, un menor. Anys després, un dels atracadors mor assassinat i l'altre, intenta avançar-se i matar qui creu el venjador, el pare del menor.
A la novel·la, González Ledesma manté la ironia i l'estil àgil i depurat de la sèrie de Méndez, que l'ha definit com "una novel·la de barri" que reconstrueix la vella Barcelona i que tracta tant de la venjança com de la pietat.
Europa Press, 6 de septiembre de 2007
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