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8 de juny 2010

"He fet 400 novel·les de l'Oest"

Amb la visita de Francisco González Ledesma hem desemmascarat un dels autors de novel·les de butxaca més prolífics dels anys 50, 60 i 70: Silver Kane. És el pseudònim que va haver de buscar-se després que el franquisme l’assenyalés com a autor prohibit. Mort el dictador, el seu Inspector Méndez va regnar pels carrers de Barcelona al costat de Pepe Carvalho.



RAC1, "El món a RAC1", 8 de juny de 2010

23 de maig 2010

"Si hubiera firmado González, nadie habría creído que estuve en el Oeste"

Jorge Dávila

Durante más de 30 años ha tenido que caminar por polvorientas calles, organizar broncas en el salón, robar caballos, improvisar duelos al amanecer, preparar cocidos para los rancheros... Silver Kane, el pseudónimo con el que se ocultó de la dictadura franquista, regresa con "No hay que morir dos veces", la última aventura del Oeste del escritor Francisco González Ledesma (1927).

Autor leal a la máquina de escribir tradicional, una "Olivetti", este abogado, escritor y periodista no se plantea entrar en el laberíntico universo de las nuevas tecnologías. Hijo de una modista del núcleo barcelonés de Poble Sec, Ledesma confiesa que, al principio, no se sentía a gusto cabalgando por un género literario al que entregó más de 400 novelas que desaparecían de los quioscos con la misma facilidad con la que sus pistoleros saldaban cuentas pendientes.

¿Por qué ha vuelto al Oeste?

Quise probar si aún era capaz de escribir con el desparpajo y la agilidad de cuando era joven. Un día empecé a valorar la idea y el empujón final fue cosa de un editor que me dijo: ¿Quieres hacer una novela del Oeste seria? (Sonríe). Le respondí que no quería anticipos por miedo a la presión de fracasar y que el dinero me lo diera cuando el proyecto estuviera acabado. ¡Aquí está!

Entre "Sombras Viejas" y "La Dama y el recuerdo" hay más de sesenta años. ¿Muchas historias?

No me lo recuerde... Dejemos esos años en el olvido (ríe). Sí. Hay un montón de horas de trabajo, alegrías, decepciones... Algunos días en los que te sientes en la cima del mundo, como me ocurrió cuando me dieron el Premio Internacional de Novela ("Sombras viejas", en el año 1948) o el Premio Planeta ("Crónica sentimental en rojo", en el año 1984), y otros en los que me llegué a plantear dejar abandonado al escritor que había dentro de mí; pero escribir es la única cosa que justifica un poco mi vida y no lo hubiera podido dejar de ninguna manera.

¿Estuvo cerca de abandonar?

Mentalmente puede que lo hiciera, pero esas dudas están en todos los escritores. La amargura de pensar por qué no te dedicas a otra cosa sí que la he vivido muy de cerca en varias ocasiones.

¿Qué consejo le daría a los que se enfrentan hoy a esa crisis?

Un escritor de raza, sea bueno o malo, está dotado de una fortaleza interior que le impulsa a escribir. No es lo mismo ser que sentirse escritor. El que quiera ser escritor debe ser inasequible al desaliento, como diría un buen falangista, perseverar en su intento, no hundirse cuando las cosas no marchan bien y ser fiel consigo mismo. Si falta alguna de esas cosas, el fracaso es algo seguro.

¿Ha sentido el miedo de enfrentarse a un folio en blanco?

El miedo a una página en blanco me lo quitó Silver Kane. Tenía que escribir tres o cuatro novelas cada mes y si acababa una al mediodía, por la tarde ya estaba maquinando cómo comenzar otra historia. Era como una "droga" literaria que no me permitía divagar delante de un folio sin palabras. Entonces debía tener una imaginación milagrosa porque las ideas fluían sin parar.

¿Le debe mucho a Silver Kane?

Silver Kane fue el resultado de una situación que no era normal. Sabía que la dictadura no me iba a dejar publicar novelas como "Sombras viejas" o "Los Napoleones" y me marché al Oeste (ríe). Ganarme la vida escribiendo de aventuras de vaqueros no me gustaba, pero me permitía ganar un poco de dinero. El seudónimo no era importante, pero si hubiera firmado González, nadie habría creído que estuve en el Oeste. Kane, en cambio, sí que era un norteamericano de los de verdad.

¿Ha sido un buen compañero de aventuras?

A él le debo mucha de mi personalidad y ser una persona con una gran fortaleza frente al desaliento humano. Insisto, quería escribir de otras cosas, pero junto a él tuve un aprendizaje de perro. Si tengo una cierta habilidad literaria, toda se la debo a Silver Kane. Con el tiempo llegué a amar el Oeste. Me costó, porque fue una imposición de un gobierno, pero amé ese mundo.

¿Qué sentía un hombre nacido cerca del puerto de Barcelona en su Oeste literario?

Durante dos o tres años me encontré muy raro; perdido en un mundo en el que he permanecido más de treinta. Los editores buscaban mis novelas con desesperación y aproveché el momento para pagarme los estudios de Derecho.

¿Dicen que a los cinco años contaba historias en su colegio por una merienda?

¿A los cinco? No, creo que fue a los seis (vuelve a reír). Los colegios públicos de la dictadura eran muy buenos. El concepto de amistad entre los alumnos era magnífico y no todos teníamos posibilidades de merendar. Se me ocurrió contar historias que otros niños me agradecían compartiendo conmigo sus meriendas. Hoy me hace reír, pero fueron momentos duros.

¿También es cierto que una vez se puso a escribir en el tejado de su casa bajo la luz de la luna por culpa de un apagón?

Eso es verdad... Vivía en un ático de Barcelona y recuerdo que era domingo. Tenía que entregar una de mis novelas el lunes y la ciudad se quedó sin luz. Salí al tejado y no bajé a casa hasta que la acabé.

¿Se siente orgulloso por ser uno de los impulsores de la novela negra junto con otros autores de la talla de Vázquez Montalbán?

La novela negra es urbana, enigmática y crítica con el poder establecido. Si la haces, es fácil que enseguida te encasillen en la izquierda y de ahí ya no te saca nadie. Yo no tengo la sensación de escribir novela negra sino historias sobre mi ciudad que son comprobables, es decir, no miento nada o casi nada.

¿Su paso por Editorial Bruguera le hizo replantearse la profesión de escritor?

Bruguera nunca entendió su papel en el mundo de la cultura como un arte sino como un negocio. Aproveché mi estancia en esa editorial para hacer buenas amistades y continuar con mis estudios. Los contratos que te hacían sólo favorecían al editor y sufrí unos problemas de conciencia graves. Un día, mucho antes de que Bruguera se fuera a la quiebra, decidí que no me apetecía morir allí. Me hice periodista porque no quería hacerme viejo en la Editorial Bruguera.

¿Qué le dolió más, que lo tacharan de rojo o que le cerraran su trayectoria en varias editoriales?

A mí no me cerraron las puertas de algunas editoriales, simplemente no me hacían caso cuando tocaba en sus puertas. Muchos rentabilizaron aquellos años difíciles con las historias de Silver Kane.

¿Aprovechó su experiencia como periodista apuntar la profesión de escritor?

Yo no comparto la opinión de que cuando aprendes a escribir como un periodista te olvidas de escribir como un escritor. En un trabajo de redacción no hay creación literaria, pero sí hay un sacrificio, una agudeza para ser preciso y buscar la verdad aunque no siempre tengas posibilidades de publicarla. Un buen periodista hace que un texto sea comprensible en la primera lectura. Eso es importantísimo en el mundo de la literatura. El 80% de mi esencia de escritor se la debo a la profesión de periodista y el 20% a la vocación.

¿Y qué hará con el libro digital?

Estoy en contra. No soy su peor enemigo, pero amo a los libros que tienen vida propia; la magia de un olor a papel, la tinta, las historias que me transmiten...

¿Cuál es la reacción de un escritor de su trayectoria frente a los avances de la industria literaria?

Yo sigo usando máquina de escribir. De hecho, cuando era redactor-jefe de La Vanguardia la única mesa en la que no había un ordenador era la mía. Iban de visita al periódico y comentaban: "Ésa es la máquina de escribir que usa Silver Kane". A veces, me hacían sentir como una pieza de museo.

Hablando de recuerdos, ¿cómo asimiló en su momento el hecho de ser un Premio Planeta?

Te provoca una ilusión terrible porque has hecho realidad el sueño de casi todos los escritores, pero, a su vez, también tiene una cara cruel. La responsabilidad crece, puesto que enseguida te das cuenta de que vas a ser vigilado con lupa, que tienes que volver a escribir y, seguro, que recibirás críticas. Tras ganar el Premio Planeta no todo es bonito. Yo pasé muchísimo miedo y tardé más de tres años en volver a publicar un libro.

Última pregunta. ¿Ha cambiado mucho la literatura que conoció a mitad del siglo XX con la que se hace en 2010? ¿Cree que se está publicando mucho?

Se publica lo que se reclama por los poderes intelectuales y económicos. La literatura se ha modernizado para bien de todos. Hoy se puede escribir de un divorcio, adulterio y de otras cuestiones morales que en mi época no sobrevivían a la censura. Un libro de 2010 debe reposar, consolidar sus posicionamientos morales y servir de inspiración a las personas que decidan leerlos. No con el objetivo de plagiar, sino de reflexionar sobre sus personajes.

El Día, 23 de mayo de 2010

30 d’abr. 2010

Silver Kane nos traslada de nuevo al oeste

Silver Kane salvó durante muchos años la vida del prestigioso escritor catalán Francisco González Ledesma, Premio Planeta 1984, y uno de los autores de novela negra más venerados en Francia.



Radio Euskadi, "La noche despierta", 30 de abril de 2010

27 d’abr. 2010

Francisco González Ledesma, bajo el apodo de 'Silver Kane' acaba de publicar la novela 'La dama y el recuerdo'

Nos hemos quedado asombrados al ver la bronca política que se ha formado en el Parlamento de Ucrania a cuenta de la permanencia de la flota rusa en Crimea así que esta semana les preguntamos a nuestros corresponsales sobre las peleas parlamentarias. Contamos con Juan Tato, en Londres; Iñaki Díez, en Roma, y Carlos Salvador, en Moscú. Tato también nos habla de las elecciones británicas, Iñaki nos explica los cambios en la normativa de tráfico en Italia y Carlos nos comenta el aniversario del accidente nuclear en Chernobil. A continuación, recibimos a uno de los impulsores de la novela negra en nuestro país: Francisco González Ledesma. Bajo el apodo de 'Silver Kane' acaba de publicar la novela 'La dama y el recuerdo'. Despedimos la hora con buen sabor de boca gracias a 'El porvenir', el mejor informativo de noticias falsas.

Asuntos Propios: 27/04/10 I

Radio Nacional de España, "Asuntos propios", 27 de abril de 2010

23 d’abr. 2010

Itw de Francisco Gonzalez Ledesma par Nicolas Caudeville

Francisco González Ledesma est un écrivain catalan de romans policiers. Il est né à Barcelone en 1927. Déçu par la profession d'avocat, il devient journaliste, métier dont il rêve depuis l'enfance.
Son personnage le plus célèbre, Ricardo Méndez, apparaît pour la première fois dans Le dossier Barcelone. La qualité et la force de ses romans lui ont valu les faveurs du public, la reconnaissance de ses pairs et de nombreux prix littéraires. Il était présent au festival de polar d'Olot en Catalogne sud et il à répondu à nos questions.

Dailymotion, 23 d'abril de 2010

"S'ha de lluitar, si abaixes el cap t'han vençut"

L'escriptor torna a reviure les aventures de Silver Kane, l'heroi de les novel·les de joventut, per recuperar el vigor perdut.

Lídia Penelo

Treballar, treballar i treballar. Francisco González Ledesma s'ha passat la vida escrivint novel·les i fent de periodista. La seva eina és una màquina d'escriure perquè diu que per al tema digital és "molt burro". Curiós infatigable, als 83 anys ha recuperat Silver Kane, el pseudònim amb què va signar centenars de novel·les als cinquanta, ambientades a l'Oest nord-americà dels indis, vaquers, xèrifs i prostitutes. El cinema, el jazz i el futbol són les aficions que combina amb la lectura. Diu amb humilitat que no ha tingut temps per a res més, ni tan sols per a les diversions més comunes.

Així que vostè no sap ballar?

Tinc diverses vergonyes i una és no saber ballar. Sempre he treballat els diumenges i no podia sortir... Però tampoc sé anar amb bicicleta. De petit, a casa érem pobres i no me'n van poder comprar cap i de gran ja no m'hi vaig atrevir.

Però s'ha atrevit a tornar enrere amb La dama y el recuerdo.

Penso que ara escric pitjor que abans i un dia em vaig preguntar si seria capaç d'escriure d'aquella manera intuïtiva i salvatge dels 20 anys. Silver Kane m'ha ensenyat a dosificar l'acció i a fer personatges versemblants, però també era un cabró que m'obligava a escriure com un boig. Recuperant-lo he trobat el vigor perdut, però aquesta novel·la l'he escrita en sis mesos. No sé com, abans, podia escriure un llibre en tres o quatre dies.

Si abans ho feia, algun truc devia tenir en aquella època?

Ara no entenc com ho feia. Al principi era per pagar-me els estudis de dret, però després, durant una època, vaig ser un advocat ric i n'escrivia cinc o sis al mes perquè l'editor em pressionava. Dormia molt poc, escrivia fins a les tres de la matinada i quan acabava escrivia per a mi, notes sobre la ciutat... Eren unes condicions extremes.

Ha repetit moltes vegades que ho deu tot als llibres. Per què?

L'escriptor, en créixer, troba un món que no li agrada. Jo vivia en una casa fosca en un barri pobre i necessitava crear un món diferent. L'esforç literari sobrehumà que vaig fer ve de la pobresa. De ser un nen derrotat que sobre camí.

I per fer-ho va triar la lectura.

L'any 1944 vaig començar el juny amb dues pessetes i vaig acabar el setembre amb dues pessetes. No tenia diners per marxar de vacances i em vaig passar l'estiu a la Biblioteca Nacional llegint de tot una mica. Llegint La debacle d'Émile Zola vaig aprendre tot el que sé de la guerra francoprussiana.

Li acaben de donar la Creu de Sant Jordi. Se l'esperava?

No, perquè ja sóc molt gran i no tinc influència política. A més, com que escric en castellà, doncs molts pensen que sóc poc català. Calia un Govern amb sentit comú que entengui la diversitat de Catalunya. És com el Barça, em molesta la prepotència.

Confia en els polítics?

La política és més un ofici que un ideal i això momple de confusió. No m'acaben d'inspirar confiança perquè veig que hi són per guanyar-se la vida. Encara m'emociono pensant sobre la mort de Companys.

Durant la dictadura el van censurar. El va desanimar la vigilància constant?

No vaig crear cap ressentiment perquè sempre vaig escriure sense perdre la fe, el secret és creure en tu mateix. Per mi era important no convertir-me en un home trist. Penso que sempre sha de lluitar, si abaixes el cap, than vençut.


Público, 23 d'abril de 2010

22 d’abr. 2010

Francisco González Ledesma: "Empecé escribiendo novelas del oeste"

Francisco González de Ledesma nos presenta su último libro "La dama y el recuerdo".



Radio Vitoria, 22 de abril de 2010

20 d’abr. 2010

Francisco González Ledesma

Treinta años después, y tras conquistar prestigiosos premios literarios bajo su propio nombre, Francisco González Ledesma resucita a Silver Kane, seudónimo bajo el cual escribió cientos de novelas del oeste y burló la censura franquista.


Parte I (07'57"): 'La censura me acusó de rojo y pornógrafo'

Parte II (10'45"): Mujeres, sexo y sentimiento en Silver Kane

Parte III (08'59"): 'En España nos hemos acostumbrado a vivir sin ningún ideal'

ElMundo.es, 20 de abril de 2010

"Me dije: ¿sabrías volver a escribir con instinto?"

Núria Escur

"Esa lágrima que te regala el entrevistado, la confesión... eso no tiene precio", comenta sobre el periodismo

Un clásico y un maestro, de la novela y del periodismo. Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), reciente Creu de Sant Jordi, firmó con el nombre de Silver Kane casi 400 novelas del oeste. Año 1952. Por cada una -que valía dos pesetas- le daban 150. Ahora, él -que en el ejército fue tirador de primera y oficial de caballería- ha resucitado el nombre convirtiéndolo en personaje. La dama y el recuerdo (Planeta) le ha devuelto, dice, su juventud y la épica del oeste.

Volvió con Silver Kane.
Yo me sentía muy viejo. Tenía la sensación de haber perdido la frescura, la fuerza narrativa. Pensé: ¿sabrías volver a escribir por instinto, como antes? Animalada.

Usted lo creó para sobrevivir.
Totalmente. Yo era un abogado que trabajaba de pasante sin cobrar, hijo de una familia humilde de Poble Sec. Realidad triste. Pero tengo la teoría de que si el mundo en que naces te acaba por gustar, nunca llegas a escribir.

Y se inventó un mundo.
Un mundo pequeñito, con hambre física. Luego llegó el Premio Internacional de Novela y me creía que ya era un hombre. ¡Qué va! Vino la censura y se lo cargó: "Mientras el caudillo viva, usted no publicará". Y así fue.

"Rojo y pornógrafo" rezaba en su ficha.
Les dije: "rojo" lo entiendo, soy un niño que perdió la guerra, pero pornógrafo ¿por qué? Me hablaron de una secuencia -que para mí era una de las más tiernas- donde un chico posaba su mano sobre la rodilla de la chica. ¿Cóomoo? "Pues eso, ya se adivina que quiere subir más", zanjaron.

Su propuesta puede incomodar: chica frágil busca "protección" de hombre duro y tierno.
Sí, van a decir que es machista. Pero es que el mundo del oeste era así, yo llegué a convivir con aquellos indios. Ahora se ha perdido la hombría.

¿Se arrepiente de algo?
Hice muchas tonterías como abogado. Bruguera era cruel y me pedía que el autor de un libro dejara de ser propietario de sus personajes. Y eso con Víctor Mora, con Vázquez, con Peñarroya...
Por eso lo dejó.
No me sentía en paz. Sufrí muchísimo porque aquella gente eran mis amigos. La barbaridad fue aguantar tanto. Me levantaba por la mañana y no quería mirarme al espejo, volvía casa y mi mujer escondía los niños. Siempre le agradeceré que alertara, siempre.

Entonces ustedes eran ricos.
Pues sí, pasé de millonario -tres coches, dos criadas, un piso de 400 metros cuadrados- a libre. Decidí irme de redactor eventual a El Correo Catalán y pasé de cobrar entre medio y un millón al mes a 5.000 pesetas. Dije "basta".

Ya era periodista vocacional.
Sólo le diré que, cuando tenía cinco años, mi tío, un redactor de La Vanguardia, de los baratitos, me llevaba de la mano a ver la rotativa. Y ese ruido me fascinaba.

¿Qué gremio le decepcionó antes: políticos o periodistas?
La política. Yo estaba acostumbrado, en mi barrio pobre, a que la política era puro ideal, el "Visca Catalunya lliure!" era real, y el empleado capaz de ir a la huelga hasta la muerte también.

En Francia le quieren mucho.
Allí la gente vive más en la librería y encuentro afinidades políticas. Porque yo era de izquierdas, ahora ya no sé... Era una persona dispuesta a coger un fusil ¿eh? por defender el ideal de la gente que había visto morir en la calle ¡y ahora los falangistas denuncian a Garzón! No entiendo nada.

¿Qué le hundió moralmente?
Felipe González. Los comunistas iban a la cárcel pero éste no iba nunca, ni con corrupción. Hoy, la política ya no ofrece riesgos. No les creo, ninguno es sincero.

Fue amigo de Adolfo Suárez.
Sí, me recibía en la Moncloa con frecuencia y me decía "cada día me apunto lo que he hecho mal, yo no estoy preparado para ésto". Lo decía con buena fe y con temor. Ahora, el tripartito, no tiene ni categoría política ni humana.

El periodismo le curó, dice.
Fue mi pasión. En una redacción hay gente indeseable y gente maravillosa. Y esa lágrima que te regala un entrevistado, esa confesión en el bolsillo al volver a redacción... eso no tiene precio.

Su hijo ha seguido su estela.
Es mucho mejor que yo.

Díga algo que le rebele.
¿Cosas que me joroban? Yo escribo bien el catalán, muy bien, mejor que el president de la Generalitat, seguro. Pero la primera poesía que me emocionó fue en castellano. Te crías en un idioma y te consideran un escritor enemigo de Cataluña. ¡Eso es una idiotez!

¿En qué o en quién cree?
En personas. Y punto. A algunas las miras a los ojos y te dan ganas de abrazarlas, a otros les miras fijamente y te asustas.

¿Se teme menos a la muerte?
La veo con mucha más naturalidad. Incluso piensas que puede ser útil... Una tontería: he dado mi cuerpo a la ciencia. yo no quiero entierros. Y además, mientras tenga trabajo no me moriré. He pasado horas en autopsias, sé hacer un lazo de ahorcado, estoy familiarizado, incluso me sorprende haber llegado a esta edad: hambre, sufrí tuberculosis.

¡Pero mire a Semprún, 86!
De la necesidad nace el milagro. Un tío que ha estado en Buchenwald, o se moría entonces o ya llegará viejo, ¡y a viejo sabio! Yo tuve suerte: con diez años estar a pico en un refugio. Cuando no podía con los sacos de arena me decían "¡aquí falta un hombre!"... Volví hace poco al Poble Sec y recordé eso, no sé, fue una idiotez, casi lloro... 'aquí no teniu un home, teniu un vell', les dije. Se me había pasado la vida.

La Vanguardia, 20 de abril de 2010

19 d’abr. 2010

González Ledesma torna al western a la seva nova novel·la

Un autor de referència de la novel·la negra torna als seus orígens. Recupera el salvatge Oest a "La dama y el recuerdo".

http://www.tv3.cat/videos/2846570

TV3, "Els matins", 19 d'abril de 2010

17 d’abr. 2010

«Io, giallista-avvocato, credo nella legge della strada»

Luca Crovi

Una giovane sposa che il giorno delle nozze spara sull’altare al proprio consorte. Un killer che appena uscito di prigione ritorna in azione per le vie di Barcellona. Una bimba che ha subito abusi terribili e nasconde esplosivo per un attentato. Sono alcuni degli ingredienti che costituiscono il plot di Non si deve morire due volte (Giano, pagg. 358, euro 17,5) di Francisco González Ledesma, scrittore con alle spalle una lunga carriera di avvocato e giornalista a La Vanguardia. Protagonista di questo arrabbiato noir è il disincantato ispettore Méndez già conosciuto dai lettori italiani nei precedenti Mistero di strada, Storia di un dio da marciapiede, La dama del Kashmir. Ed è lo stesso Ledesma (fra i protagonisti oggi del Festival Hispanica di Ivrea) a descriverci il suo personaggio: «Méndez vive da solo in una casa piena di libri, mangia poco e male, non ha gusto nel vestire, conosce la gente della strada, difende le donne e non ha alcuna pietà per i pedofili. In compenso è convinto che i piccoli delinquenti abbiano spesso diritto a una seconda occasione».

Come «nasce» il suo personaggio anti-eroe?

«Méndez prende ispirazione da quattro poliziotti reali che ho conosciuto di persona, uno dei quali era una guardia del corpo che si scordava sempre in giro la sua pistola. Gli altri erano agenti di buon cuore che vivevano in un’epoca corrotta e che credevano nella legge della strada, motivo per il quale non hanno mai ottenuto una promozione».

Com’è iniziata la sua carriera?

«Ho sempre desiderato fare lo scrittore. È un istinto a cui non so dare una spiegazione razionale. È probabile che il mondo in cui sono nato, povero e senza speranza, non mi piacesse e quando a qualcuno il proprio mondo non piace non ha altra soluzione che costruirsene un altro».

Quale fu la sua reazione quando il regime franchista la bollò come «rosso» e «pornografico»?

«Mi buttai giù perché non potevo lottare contro la decisione di un regime assolutista e mi accorsi che non avrei mai potuto pubblicare nulla di quello che scrivevo finché Franco fosse rimasto in vita. E così è stato. Ma la mia vocazione come scrittore non è mai vacillata. Anzi devo dire che la censura ha avuto su di me due effetti positivi: ha rinsaldato la mia volontà di scrivere e mi ha portato a vivere nell’umiltà. Chissà, magari se avessi potuto coltivare il successo a 21 anni mi sarei trasformato in un giovane presuntuoso che non credeva nel lavoro».

Quanto è stato difficile continuare a scrivere nell’ombra usando vari pseudonimi?

«L’umiltà e la necessità di guadagnarmi da vivere mi hanno portato a lavorare a una serie di avventure popolari che firmavo con lo pseudonimo di Silver Kane. È grazie a quel lavoro da galera che credo di aver imparato come si scrive davvero un romanzo».

Che storie erano?

«Erano romanzi di avventura. La censura franchista non mi avrebbe permesso di pubblicare opere di natura sociale e politica».

Cosa che invece fa ora con successo...

«I romanzi noir della mia epoca devono maggiormente al clima sociale dei romanzi nordamericani che non ai gialli alla Agatha Christie. A me interessa raccontare la vita della strada e per questo credo che i miei romanzi possano definirsi sociali».

Quanto la sua Barcellona è diversa da quella di Alicia Gimenez Bartlett o di Montalban?

«Montalban e io eravamo amici. Alicia lo è tutt’ora, e di certo i suoi libri meritano tutta la mia stima, ma i miei personaggi sono diversi dai loro. Anche perché ho sempre cercato di inserire nelle mie storie argomenti molto personali e basati sulla mia esperienza».

Non ha mai pensato a un team up fra Méndez e Pepe Carvalho?

«No, non ho mai pensato a una relazione Méndez-Pepe Carvalho. Hanno due personalità diversissime pur lavorando negli stessi bassifondi di Barcellona dove siamo nati io e Montalban».

Legge e giustizia cosa significano per il suo Méndez?

«È un tema delicato che a volte fa sì che la giustizia e la legge entrino in conflitto. Méndez sa che molte leggi sono costruite ad hoc per trovare scappatoie e non perseguono la giustizia. Giustizia che spesso si trova più facilmente per le strade piuttosto che in Parlamento. Méndez è consapevole di tutto ciò, ma sa anche che la legge della strada deve essere applicata con prudenza».

Il Giornale, 17 aprile 2010

15 d’abr. 2010

Francisco González Ledesma, a "En días como hoy"

A las 10, Manolo H. H da voz con su 'Microfonazo' a los examinadores de Tráfico y a sus quejas... Denuncian que cada vez sufren más agresiones por parte de alumnos que suspenden el Carnet de conducir. Hoy recibimos a Francisco González Ledesma , que nos presenta su libro "La Dama y el recuerdo", una historia del antiguo oeste que nos recuerda sus novelas de antaño firmadas otra vez con su pseudónimo: Silver Kane. Continuamos con Joaquin Araújo y sus lecciones magistrales sobre la naturaleza. Hoy nos acerca a la Dehesa. Le sigue Mario Caballero y su 'Gobierne quien Gobierne'. Hoy nos presenta cursos para dejar de fumar. El 'Audiozaping' de Fernando Ramos y 'Las Cosas' de Victor Amela


Radio Nacional de España, "En días como hoy", 15 de abril de 2010

12 d’abr. 2010

"Silver Kane reivindicaba una vida en la que el honor es importante"

LUGAR DE NACIMIENTO Barcelona, 1927
TRAYECTORIA: Periodista, guionista de historietas, novelista especializado en el género policíaco. Acaba de presentar una novela del oeste con su antigüo seudónimo, Silver Kane.

Nuria Navarro

los 21 años escribió una novela titulada Sombras viejas , que aplaudió Somerset Maugham y le condenó a 30 años de ostracismo por "rojo y pornógrafo" (en la novela un tipo le ponía la mano en la rodilla a una señorita). Así que se sacó la carrera de Derecho y, con el seudónimo de Silver Kane, escribió 400 novelas del Oeste para Bruguera. En aquella época pretecnológica, le leyeron entre 20 y 30 millones de españoles. Llegada la democracia, Francisco González Ledesma pudo escribir sin máscara lo que le dio la gana. Logró el Planeta (Crónica sentimental en rojo ) y el RBA ( Una novela de barrio ). A los 83 años vuelve a ser Silver Kane con La dama y el recuerdo (Planeta).

--¿Un ataque de nostalgia?

--Estaba escribiendo una novela de la serie del detective Méndez y de repente me pregunté: ¿Serías capaz de escribir como entonces, con un estilo juvenil, casi con rabia?.

--Es evidente que sí.

--Dispuesto a no cobrar anticipo y a romper la novela si no salía bien, hice la prueba. Y me sentí joven otra vez. Volví a estar a gusto con el pistolero, la dama del saloon, las tribus indias. Elementos ingenuos, pero cargados de verdades absolutas como la vida y la muerte.

--Pero eso, en tiempos de Gürtel...

--Antes la gente era más crédula, pero la tipología humana no ha cambiado. Lo que hoy pasa en España podía haber pasado allí. Un tío como Correa habría sobrevivido sin problema en el Far West. En mi novela aparece Ford, un administrador de las tribus indias que saca dinero de debajo de las piedras.

--Oiga, ¿y cómo podía recrear el Oeste sin poner un pie allí?

--El primer Silver Kane lo firmé en 1952 y no fue hasta 1965 cuando tuve dinero para pagarme el viaje. Mientras, lo saqué todo de la imaginación y de libros norteamericanos que me conseguía Víctor Mora a través de contactos. Tenía uno sobre la compañía Well Fargo de diligencias, historias de los jueces americanos, de las tribus indias... Y no cometí grandes errores.

--De manejar un Colt, nada de nada.

--Tengo uno que he convertido en lámpara de mesa, je, je. Pero yo, como se dice en el Ejército, soy un tirador de primera. Con fusil, ¿eh? Lo sé todo sobre las armas.

--¿Y eso?

--Cuando estudiaba Derecho, costeado por una tía mía de Zaragoza que me acogió durante la guerra, en vez de ir a quintas, fui de campamentos y llegué a alférez provisional, que era el que iba 20 metros antes del soldado más valiente. Estuve en Ronda y en el Pirineo de los maquis. Luego me ascendieron a capitán y me dieron una compañía.

--¿Y era un oficial franquista...?

--¡Eso me creó un dilema moral tremendo! Yo no quería matar a ningún maquis, sobre todo a los de Marcel.lí Massana. Así que, cuando sabía que estaban en el norte, yo iba para el sur. Además, tuve otro problema: a mis soldados, fuera de servicio, les hablaba en catalán. Me abrieron un expediente por separatista, y me degradaron a soldado. A los 28 años me hicieron repetir el servicio militar. Pero el sentido del honor me quedó dentro. Se ha perdido la hombría, como se ha perdido el orgullo del trabajo y los ideales. Silver Kane reivindicaba una vida en la que el honor tiene importancia.

--Siendo rojo es curioso que quisiera ser militar.

--Me había acostumbrado a la muerte. En octubre del 34, las calles se llenaron de tiros. Luego, el 19 de julio, de cadáveres. El Poble Sec bullía de gente que pedía un arma para defender la libertad. Mi padre fue a la barricada de El Molino para que no pasaran los militares de Drassanes... Admiraba a aquellos milicianos que iban con escopetas de mierda.

--Acabó disparando en un paisaje de ficción.

--Detrás de las novelas de Silver Kane había una intención secreta...

--Cuente usted.

--Yo era un rojo de barrio pobre. Ahora soy un rojo desengañado, porque veo a tanto político robar... Quería que la gente, al leer mis novelitas, vieran que al sheriff y al juez los elegía el pueblo, y que había jurado popular. Esperaba que el lector se diera cuenta de que el país estaba muy jodido, de que se le usurpaban derechos fundamentales.


El Periódico de Extremadura, 12 de abril de 2010

1 de des. 2009

Francisco González Ledesma. Intervista

Ha un passato di avvocato e caporedattore a La Vanguardia Francisco Gonzales Ledesma , decano dei giallisti spagnoli, il cui imprinting giornalistico è evidente nei noir di matrice sociale. Parliamo di Barcellona, di libri, delle dittature...
Esordisce molto presto come scrittore e a 21 anni ha già vinto il prestigioso Premio Internazionale per il romanzo con Sombras viejas, ma con l'inasprirsi del regime franchista inizia uno dei periodi più bui per il Paese, che si traduce anche in una censura dei suoi scritti considerati "pornografici e comunisti". Ledesma opta quindi per l'avvocatura e per il giornalismo, ma pur di non abbandonare la sua prima passione dedide di scrivere (sotto pseudonimo) le "novelas de quiosco", romanzetti pulp, western, considerati letteratura di serie B. Lo farà per oltre quindici anni ma, come ascolterete nell'intervista, quell'esperienza si rivelerà centrale per l'acquisizione della sua tecnica narrativa. Solo a partire dal 1975 Ledesma ritorna a pubblicare libri con il suo vero nome, e crea il personaggio del poliziotto Mendez, sempre vestito di scuro e con libri in tasca, che per portare a termine le sue indagini non disdegna l'aiuto di emarginati, prostitute ed ex-galeotti.
Un poliziotto nostalgico, innamorato di una Barcellona che non c'è più, amante dell'alcool e delle storie di strada. Lasciamo che a presentarcelo sia proprio Francisco Gonzales Ledesma, che qui parla del suo Mistero di strada, edito da Giano.
Di questi giorni è invece la pubblicazione di Storia di un Dio da marciapiede, sempre per i tipi di Giano.

Intervista di Anna Casanova. Edizione Massimo Villa per RadioAlt.

RadioAlt, 1 dicembre 2009

23 de nov. 2009

L'escriptor González Ledesma comentarà les seves novel·les a L'H

Marga Solé

A la Biblioteca la Bòbila el dia 24, a les 19 h., dins del cicle Trobada amb l'autorAquest últim trimestre del 2009, en els diferents clubs de lectura de les biblioteques de L'Hospitalet es llegeixen obres de l'escriptor Francisco González Ledesma, i el dia 24, a les 19 h., a la Biblioteca la Bòbila el mateix autor s'asseu amb els lectors per comentar-les. "He participat en altres ocasions en aquestes xerrades, fins i tot a ciutats europees, i la veritat, m'agrada molt, és fonamental per copsar la sensibilitat del públic, n'aprenc molt, dels comentaris", manifesta l'escriptor.
Per a Ledesma és important el contacte "per saber si arribes al lector, de vegades et critiquen alguna cosa que no entenen i això et fa millorar molt, és enriquidor, perquè si no sembla que l'escriptor està en una torre de marfil i aquests contactes t'ajuden a tocar de peus a terra".
El novel·lista va néixer el 1927 al Poble Sec de Barcelona. Als 21 anys va guanyar el premi Josep Janés amb la novel·la Sombras viejas, que la dictadura franquista va prohibir. "Era considerat rojo perquè tractava temes socials, d'ensenyament, sindicalistes, que per a mi eren moderats però llavors els semblava que atemptaven contra la moral del règim i em vaig convertir en un escriptor prohibit, fins i tot em van dir que no publicaria res més i va ser així perquè amb el meu nom no ho vaig fer fins el 1977".
Quan tenia 21 anys, treballava en una editorial i el propietari li va suggerir que escrigués temes d'aventures i de l'oest i, com que no podia firmar, va sorgir el nom de Silver Kane. Amb aquest pseudònim s'ha convertit en un dels escriptors més llegits d'aquest tipus de publicacions. És famós també el seu inspector Ricardo Méndez, ja que no es pot oblidar que González Ledesma és un dels baluards de la novel·la negra.
El 1984 guanya el premi Planeta amb Crónica sentimental en rojo. "Sempre hi ha un abans i un després del Planeta, et converteixes en un escriptor important, significa que ho fas molt bé i això et fa venir molta por per la responsabilitat que suposa, però no significa que ja ho has fet tot", afirma.
Ara té un altre pseudònim, Enrique Moriel, autor d'El candidato de Dios. "És el nom del protagonista de la meva primera novel·la", diu. Ja està preparant un altre llibre, aquest cop amb el seu nom, però no en vol avançar res, diu que sortirà per Sant Jordi.

L'Hospitalet, 235, 23 de novembre de 2009

1 de nov. 2009

Francisco González Ledesma

La pasió amorosa és la més cruel i absorbent perquè implica la desaparició de l´altre

Víctor Alexandre

Per damunt de les pel·lícules de F.W. Murnau, Tod Browning, Terence Fisher o Werner Herzog, el gran referent cinematogràfic entorn la figura de Dràcula és el de Francis Ford Coppola. Sobre aquesta visió del personatge i també sobre les seves particularitats conversem amb l'escriptor Francisco González Ledesma, autor del llibre La ciutat sense temps -publicat amb el pseudònim d'Enrique Moriel- en què el protagonista és un vampir altament singular.

La recent publicació de Drácula, el no muerto, de Dacre Stoker, nebot besnét de Bram Stoker, creador del personatge l'any 1897, ha revitalitzat el mite de Dràcula situant la història en els 25 anys posteriors al final de l'original. És a dir, que tots els personatges que van sobreviure en aquella -el doctor Van Helsing o el matrimoni Jonathan i Mina Harker- apareixen aquí de nou, per bé que l'autèntic protagonista és Quincey, el fill de Jonathan i Mina.
En el llibre hi ha col·laborat també l'historiador Ian Holt, autor del guió d'una adaptació cinematogràfica que, pel que sembla, està coberta per un tel de misteri malgrat que l'havien d'interpretar Javier Bardem, Monica Bellucci i John Hurt.

Quina opinió et mereix el Dràcula de Francis Ford Coppola?
M'agrada força. Recordo que vaig anar al cinema amb un cert escepticisme, perquè ja de petit buscava les pel·lícules sobre Dràcula. Les de Bela Lugosi, per exemple, i tots aquells clàssics del gènere. Però no m'acabaven de fer el pes. No és que sortís desenganyat de la sala, però el resultat el trobava sempre una mica pobre. De fet, el setanta per cent de l'èxit comercial d'aquelles pel·lícules provenia de la suggestió de l'espectador. En canvi, en el Dràcula de Coppola passa tot el contrari, fins al punt que va vèncer el meu escepticisme en un noranta per cent. Té uns efectes especials esplèndids, una interpretació d'alt nivell, una ambientació... Bé, de l'ambientació en discrepo una mica, per bé que comprenc que avui dia tot allò que té a veure amb el món dels vampirs està molt gastat, ja els hem vist de tots colors al cinema, i això obliga a exagerar- ne alguns aspectes per cridar l'atenció.
En aquest sentit, crec que Coppola va exagerar intencionada i justificadament l'ambientació sobre coses que l'espectador ja sap.
És a dir, que jo, per exemple, vaig tenir la sensació que veia una cosa nova dintre d'un món que ja coneixia, d'un món antic però que se'm revelava totalment nou. És una gran pel·lícula.

Tot i això que dius, la pel·lícula es presenta més com Dràcula, de Bram Stoker, que no pas com a Dràcula, de Francis Ford Coppola, per desig del mateix Coppola. Sembla com si Coppola, amb això, volgués dir-nos que la seva és la pel·lícula definitiva sobre la novel·la original de Bram Stoker. De tota manera, ni el pròleg ni el final guarden aquesta fidelitat.
És cert, no la guarden.

No ho dic pas en sentit negatiu.Tampoc no penso que una pel·lícula hagi de ser fidel a un llibre. Entre altres coses perquè per a fidelitat ja hi ha el llibre en si mateix.
Exacte. Estic d'acord amb tu. Sempre he pensat que hi ha un llenguatge literari i un llenguatge cinematogràfic. Jo ho he viscut, això. A mi m'han adaptat alguna novel·la al cinema, com ara Crónica sentimental en rojo, de Francesc Rovira Beleta, i sempre he pensat que el llenguatge literari i el cinematogràfic no són equivalents. És a dir, que el que tu veus a través de les pàgines d'un llibre no necessàriament ho has de veure de la mateixa manera en una pantalla, per la senzilla raó que el realitzador cinematogràfic ha de gaudir de llibertat absoluta. Per tant, acceptant aquest fet, és lògic que la pel·lícula no s'ajusti a la font literària. Per altra banda, hi ha un factor que no hem d'oblidar, i és que la figura de Dràcula és una figura en part històrica i en part mítica. Cosa que fa que no se sàpiga exactament quines són les seves característiques ni quina tipologia sentimental té. Per això les variants que hi introdueix Coppola em semblen del tot justificades per poder-lo dotar de contingut.
Per fer un Dràcula que xucla la sang i que al final el maten no val la pena posar-s'hi. Aleshores estaríem parlant d'una pel·lícula de bons i dolents i res més. Crec que Coppola dóna al personatge una dimensió sentimental, i les variacions introduïdes per James Hart, el guionista, les trobo molt ajustades.

A començament dels anys noranta, vas escriure una història per trameses per a La Vanguardia que l'any 2007, sota el pseudònim d'Enrique Moriel, vas recuperar en la novel·la La ciutat sense temps. En aquesta novel·la el protagonista és un vampir nascut segles enrere en un bordell de Barcelona.
Sí, però vaig prescindir de les referències a Dràcula. Quan escric, intento no deixar-me influir per cap personatge preexistent. En el cas de Dràcula, evidentment, el personatge ja existia i no podia dir que havia creat res.
Passa, però, que la idea que vaig tenir per escriure la novel·la era completament diferent. Jo partia de la base de l'angúnia de la immortalitat. És a dir, una de les coses que he pensat sempre és com n'ha de ser, de terrible, la immortalitat. Tots aspirem a aconseguir-la, però imagina't com deu ser saber que veuràs morir els teus fills, els teus néts, la teva parella, els teus amics... Això significa que continuaràs patint. Per això tinc tan ficada a dintre aquesta angúnia de la immortalitat i ja feia temps que havia pensat crear un personatge que és immortal.
Es tracta d'un vampir que viu tota la història de Barcelona. Neix, com has dit, en un bordell de la Barcelona vella, d'aquells que encara queden, com ara La Carassa, amb la figura d'un home rialler que indicava que allà hi havia dones també rialleres. El meu personatge era fill d'una meuca i d'un mariner -un mariner d'aspecte força estrany- que al principi no sap que és vampir. Ho descobreix quan arriba a la pubertat. L'encant d'aquest vampir, tanmateix, és que travessa la història de la ciutat, des de l'Edat Mitjana, i en coneix els protagonistes: els virreis, el comerç amb esclaus al Portal de l'Àngel, la revolta dels segadors, l'atemptat del Liceu, l'assassinat del president Companys, la Barcelona moderna, la Barcelona olímpica... El fil conductor, per tant, és la immortalitat del protagonista, com a testimoni de la història de Barcelona.

Et felicito de debò. Em sembla un recurs narratiu formidable.
Moltes gràcies.

Abans parlaves de l'impacte visual del Dràcula de Coppola, però deixant de banda les imatges de gran poder hipnòtic que tenia i el fet que se servís una mica dels pintors surrealistes i simbolistes, creus que Coppola té un punt de vista clar amb relació a la història que narra? Ho dic perquè sembla que toca moltes qüestions, però no arriba a prendre partit per cap d'elles d'una manera clara.
La pel·lícula, certament, és una barreja de moltes coses, però potser aquest és el seu encant. En primer lloc, hi ha un fet històric, en aquest cas sentimental, perquè la figura històrica de Dràcula -en el sentit que pugui ser històrica, atesos els dubtes- data del segle XV i ve de Vlad III, príncep de Valàquia, l'actual Romania, conegut com l'Empalador perquè es dedicava a empalar els seus enemics i era un individu d'una crueltat extrema, fins al punt que ha passat a ser l'encarnació del mal. Jo crec que la primera llibertat que Coppola es pren és recordar-nos una mica el personatge de Faust, l'home que ven la seva ànima a canvi de la immortalitat per poder venjar la seva promesa morta. I a partir d'aquí, l'aspecte sentimental predomina en tota la pel·lícula, en el decoratiu i també en el cultural. Tots els llocs que el vampir visita estan magníficament reproduïts, tots els ambients de civilitzacions ja mortes tenen una gran versemblança.

Un aspecte que podem trobar a la novel·la de Bram Stoker i que també es manifesta a la pel·lícula és el magnetisme sexual de Dràcula i el poder irresistible que té sobre les dones, que es donen a ell sense oferir-li la més mínima resistència. De fet, aquest és un dels elements que han seduït el públic des de l'origen del personatge.
Això també es produeix en les dones. D'aquí ve el terme vampiressa. Les vampiresses també tenen un atractiu irresistible per als homes. Hi havia una pel·lícula protagonitzada per Paloma Picasso, ensenyant molta cosa, per cert, en què vèiem una comtessa que vivia de la sang de les seves donzelles.

Ah, sí, la comtessa sagnant Elisabeth Báthory que, segons es diu, va torturar i matar més de sis-centes noies. La pel·lícula es deia Contes immorals, del polonès Walerian Borowczyk.
Exacte, aquesta. Doncs, pel que sembla, aquesta comtessa tenia força èxit entre els homes. El vampir, efectivament, per la seva pròpia naturalesa, ha de tenir èxit entre les dones. En primer lloc, a la dona li agrada el misteri i tot allò desconegut. Bé, el misteri ens atreu a tots, però en la dona, que és més sentimental que l'home, això provoca una fascinació especial. Dràcula és un gat vell i molt savi. Ha viscut en diferents cultures, ha conegut moltíssima gent i, per tant, sap prémer tots els ressorts sentimentals de la dona.
I, per altra banda, no oblidem que Dràcula, fonamentalment, és un ésser hipnòtic. Això vol dir que quan està davant d'una dona la sotmet a la seva voluntat amb una facilitat que ja voldríem tu i jo. Ha, ha, ha! Sense fer cap mal, oi? Però ens donaria una gran facilitat a tots dos... Ha, ha, ha!

Encara que només fos unes horetes a la setmana... Ha, ha, ha! En realitat Dràcula es pot llegir de moltes maneres i probablement totes serien encertades, perquè al mateix temps que és una terrorífica història d'amor, una història gòtica, hi ha altres elements com la lluita entre el bé i el mal, la lluita entre la llum i les tenebres, l'atracció per tot allò que la societat victoriana considera immoral i també, segons com es miri, els conflictes que generava l'emancipació sexual de les dones alliberades.
Sí. Dràcula és un mite i, com a mite, admet moltíssimes variants. I totes elles legítimes. Jo, en la meva novel·la, el vaig tractar com un mite històric i cultural per descriure el passat de Barcelona, però també pot servir per explicar els canvis de la societat, l'alliberament sexual de la dona, el poder de seducció. És a dir, que, com tots els mites, pot ser utilitzat de moltes maneres. Passa el mateix amb els símbols religiosos. Entre Dràcula i els mites culturals i religiosos hi ha una gran relació i, en conseqüència, dintre d'això hi pot haver també una gran llibertat per donar diferents interpretacions. Vull dir que totes les lectures que el mite pugui admetre són legítimes.

Des d'aquest punt de vista, per tant, què seria més important en la història, l'efecte que Dràcula causa en les dones o l'efecte que provoca en els homes a conseqüència dels seus poders sobre les dones?
Si jo fos una dona potser et contestaria d'una altra manera. Però com que sóc un home, crec que el més important de Dràcula, per bé que no té sexe, és el seu poder com a seductor de dones i com a personatge ple de sentit oníric i subjugant en el món femení. I això ens porta a un terreny interessantíssim, que és el de la seducció i l'amor sense intervenció directe del sexe.

Aleshores es pot entendre el vampirisme despullat de tota la seva simbologia sexual?
Jo crec que sí. El vampir és un ésser asexuat que no empaita la possessió sexual, empaita una altra mena de possessió. Una possessió mental, en primer lloc, i també una possessió nutritiva, en la mesura que la sang pugui ser-ho. Tot això no té res a veure amb el sexe.

Sí, sí, és clar. Jo em referia a la simbologia que l'envolta. És a dir, a l'èxtasi que provoca en la víctima, les mossegades al coll, el caràcter fàl·lic de les estaques...
Ah, ja t'entenc.. Bé, donar la sang i, en certa manera, lliurar la vida no deixa de ser una mostra de possessió. Sempre s'ha dit que la passió amorosa, que és la més noble que existeix, és la més cruel i absorbent perquè implica la desaparició o absorció de l'altre.
La identificació de dues coses que tu dónes però que també absorbeixes. Per tant, no deixa de ser un joc que té una certa crueltat.
I no diguem quan, a més a més, hi intervé la gelosia en els termes “o seràs meva o de ningú”. Em refereixo al fet que no vols la felicitat de l'altre, vols que sigui feliç amb tu o que no ho sigui amb ningú. Aquesta simbologia també queda molt incorporada a Dràcula com a representació de la possessió, per bé que apartada del sexe. Una altra cosa és que un productor o un director, per donar més atractiu comercial al seu film, destaquin alguns elements sexuals que cridin l'atenció del públic i que estiguin en la línia més audaç de les pel·lícules actuals. No hi dono cap altre significat.

Les víctimes de Dràcula queden seduïdes pel seu magnetisme o, si més no, per l'èxtasi que ell, en principi, garanteix, però no pot ser que allò que veritablement les fa seves sigui una cosa molt més abstracta, com ara el pas a la immortalitat?
Crec que les víctimes no pensen en la immortalitat. Si tu et fixes no sols en aquesta pel·lícula, sinó en totes les pel·lícules que s'han fet sobre Dràcula, la víctima no és conscient de la seva immortalitat. No la busca. Es troba amb ella i, justament, si fos conscient que està adquirint aquesta immortalitat, no l'acceptaria. Reconec, tanmateix, que en el moment que s'adona que és immortal, experimenta una certa alegria satànica. En això estic completament d'acord.
Però per a mi aquesta alegria no està lligada al sentiment de la immortalitat que la víctima contaminada pot adquirir.No crec que això li produeixi cap alegria ni tampoc que en sigui gaire conscient.

Potser en un intent d'actualitzar la seva pel·lícula, Francis Ford Coppola ha dit que quan el promès del personatge que interpreta Winona Ryder lluita contra Dràcula perquè no la posseeixi, està fent el que faria qualsevol heroi en les mateixes circumstàncies: lluitar contra el perill de la sida. Què n'opines?
No. Això ho trobo una mica rebuscat, eh? Jo, aquesta interpretació no l'he feta mai.Trobo que no té ni cap ni peus relacionar amb els temps de la sida una obra amb tants anys d'antiguitat i que és una passió clàssica amb un personatge literàriament antic i venerable.
Em sembla una interpretació bastant fora de lloc, per part de Coppola, francament. Es nota que potser vol revestir la seva pel·lícula d'una cosa que no té i que, a més, no li cal.

Aquestes són manifestacions de Coppola: “El lesbianisme, els sadomasoquisme i el bestialisme són aberracions de la sexualitat, això fa que la història de Dràcula sigui més real avui dia que quan va ser escrita, perquè en l'era de la sida la gent no se sent lliure fent l'amor, i les modes i la cultura fan que la gent s'interessi en el sadomasoquisme i en totes aquelles coses que són quasi un substitut del que en realitat és el sexe, que és fer l'amor”.
Doncs trobo que això també està fora de lloc i que dóna una visió més aviat estrambòtica d'una obra cinematogràfica que és magnífica per si mateixa.

Tu creus que el lesbianisme és una aberració sexual?
En això entraríem en una discussió molt llarga.

Fixa't que Coppola lliga lesbianisme amb sadomasoquisme i bestialisme.
Hi ha un llibre de Luis Antonio de Villena que es diu El libro de las perversiones, que recomano a tothom, en què es planteja aquesta pregunta: el lesbianisme, l'homosexualitat i el masoquisme són perversions? Doncs bé, la resposta que dóna i que jo també dono és que no són perversions. Tant per a l'autor del llibre com per a mi, tota activitat sexual que sigui feta amb consentiment de l'altre, sense violència, practicada amb llibertat i sense arribar a extrems clínics, com ara el sadomasoquisme, no és una perversió. En canvi, tot allò que sigui fet amb violència, amb el desig de fer mal i amb manca de llibertat per part del receptor, sí que és una perversió, perquè atempta contra la dignitat d'aquest últim. Ara bé, si dues dones o dos homes s'estimen, podem discutir l'aspecte moral de la qüestió, i aquí hi caben totes les interpretacions, però en cap cas, d'aquest amor, se'n pot dir perversió. Es tracta simplement d'una activitat sexual que, si és compartida, pot ser feta perfectament amb alegria i amb un sentit legítim. L'amor, al capdavall, no ha d'anar necessàriament adreçat al sexe contrari, per més que l'heterosexualitat a mi em sembli la cosa més normal. Entenc que no tothom ha de ser com jo.

Dràcula és una història que incorpora sexe, erotisme, passió, amor, religió, romanticisme..., però també és una història de terror. Tu diries que el Dràcula de Coppola combina bé tots aquests elements?
Els combina bé, però el terror és la part menys important. Al començament d'aquesta conversa tan agradable que estem tenint ja he dit que jo estava acostumat al Dràcula com a element terrorífic fonamental. Per exemple, en Bela Lugosi, que ja he esmentat i que és un dels Dràcules més clàssics, accentuava tots els elements terrorífics del personatge, perquè del que es tractava era de fer por a l'espectador. Però com que tot això ja està superat, el Dràcula d'avui dia s'ha de guarnir o culturalitzar. Per això, en el Dràcula de què parlem hi entren una quantitat d'elements de diverses cultures i civilitzacions que no tenen res a veure amb el terror. És a dir, la pel·lícula de Coppola impressiona, té uns efectes especials que són molt difícils d'oblidar, deixa l'espectador força encaixat i hipnotitzat a la butaca, però no fa por. Jo no sé com seran les seqüeles que vinguin darrere, el que sí puc dir és que quan vaig veure el Dràcula de Coppola vaig fer el següent experiment. Em vaig dir: “Imagina't que ara tens catorze anys, que és l'edat de la por. Et faria por aquesta pel·lícula?”. I la resposta va ser que no. M'inquietaria, això sí. Em produiria una por molt més subtil, una suggestió..., però no pas por en el sentit de basarda o de paüra.

Qualificaries de meravellós, el pròleg del film?
De meravellós potser no, perquè és un mot que cal emprar amb molta cura, però sí de molt bo. És un pròleg boníssim que m'agrada molt.

Què n'opines, del treball de Gary Oldman com a Dràcula després d'haver vist el personatge amb els rostres de Bela Lugosi, de Christopher Lee, de Frank Langella, de Klaus Kinski...?
Em sembla esplèndid. I el de Winona Ryder, en el doble paper d'Elisabeta i de Mina, també. Dràcula és un personatge d'una gran subtilesa i d'un cert candor. És un individu molt canviant, que fa moltes coses diferents i totes les fa bé. Ens mostra el personatge totalment despullat, autèntic, sobretot a les escenes del castell. Serà difícil que aparegui un treball cinematogràfic especialitzat tan bo com aquest.

Un altre personatge importantíssim, potser més a la novel•la que al film, és el del doctor Van Helsing, que és una mena de Sherlock Holmes.
Sí, en aquest cas em sembla també molt bo el treball d'Anthony Hopkins. Fa que no sàpigues què t'interessa més, si Dràcula o l'enemic de Dràcula. És un element molt suggestiu de la pel·lícula i un dels grans encerts de Coppola.
Ha estat molt agradable conversar amb tu sobre aquest mite de la literatura i del cinema ara revifat per la família Stoker.
M'ho he passat molt bé i espero que en tornar a casa no em trobi cap vampir.

O vampiressa...
Ha, ha, ha!

Benzina, 40, novembre de 2009

20 d’oct. 2009

“Desde los cinco años quise ser periodista”

Francisco González Ledesma, escritor

Cualquiera de nosotros necesitaría vivir varias vidas para igualar en intensidad, éxitos y variedad la de Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), un hombre de gesto adusto y espíritu afable que ahora, tras ejercer como autor de cómics, novelas del Oeste, abogado y periodista, recibe los reconocimientos literarios que la censura franquista le impidió obtener mucho antes. “Todavía pienso que al día siguiente lo haré mejor”, afirma el creador del comisario Méndez, que fue galardonado con el Premio Internacional de Novela Negra RBA cuando ya había cumplido los 80.

¿Cuál fue su primer empleo?
El primer dinero lo gané cuando tenía unos doce años. Me llevaba a casa recibos de una mutua de accidentes y rellenaba los datos de los abonados. Después, con 14 ó 15 años, escribí cuentos infantiles para un editor de Zaragoza que me pagó cinco duros. La tercera fase de esa primera etapa sucedió con mi entrada en una compañía de seguros. Acababa de empezar la carrera y me contrataron como escribiente. Durante un mes rellené recibos con letra de molde por 40 pesetas. Mi madre me animó a que lo dejara para que me centrara en mis estudios de Derecho.
Y sólo le hizo caso a medias…
Sí, porque empecé a escribir cómics para la editorial Bruguera y me hice un profesional. Incluso creé un personaje, el inspector Dan, que ha pasado a las antologías. Ese trabajo me hacía feliz.
Tras acabar la carrera, ejerció de abogado.
Sí. Fui abogado de la buena sociedad catalana y gané mucho dinero. Sin embargo, no era feliz, porque el abogado muchas veces no defiende su verdad, sino la del cliente. Yo sufría muchísimo cuando hacía de abogado defensor, porque era consciente de que bastantes personas de las que sacaba a la calle eran culpables, y eso me planteaba problemas morales.
¿Por eso decidió pasarse al periodismo?
No sólo por eso. Yo, desde que tenía cinco años, quise ser periodista. Tenía un tío, periodista de La Vanguardia, que me sacaba de la cama para ver la rotativa. Ese mundo de la noche me fascinaba… Si no ejercí antes fue por la censura, no quería ser un funcionario franquista.
Metido ya en un periódico, ¿le decepcionó la profesión?
No, gané poco dinero, pero fui tremendamente feliz. Esta profesión me ha permitido vivir dos vidas: la mía y la de la gente que conocía en la calle. Puede parecer una tontería, pero yo sentía que formaba parte de la historia de este país. Con Vázquez Montalbán y otros colegas creamos, en la clandestinidad, el Grupo de Periodistas Democráticos. Desde el principio, tuve muchas suerte: en el examen de grado saqué el número uno de mi promoción. Luego, llegué a ser redactor jefe en El Correo Catalán y en La Vanguardia.
¿Qué le enseñó su ‘alter ego’ literario, Silver Kane, el pseudónimo con que escribía novelas del Oeste?
Mi primera novela, «Sombras viejas» recibió el Premio Internacional de Novela, cuyo jurado presidía Somerset Maugham. Pero la censura la prohibió y me advirtieron de que, hasta que no muriera el Caudillo, no volvería a publicar. Fue entonces cuando Bruguera me propuso hacer novelas del Oeste, y así nacio Silver Kane, que me enseñó humildad y técnica. Al final, lo que empezó como una broma me llevó diez años. En aquella época estudiaba Derecho, escribía las aventuras del Oeste y, por las noches, me dedicaba a escribir para mí.

Infoempleo.com, 20 de octubre de 2009

11 d’oct. 2009

Ledesma, «chef de bande» du polar espagnol

Jean-Marc Le Scouarnec
Festival. Jusqu'à ce soir à Toulouse Basso-Cambo.

En Espagne, on l'appelle «le chef de la bande». Un patronyme qui ne plait pas spécialement à Francisco Gonzalez Ledesma, 82 ans, Barcelonais pur jus et auteur de nombreux grands livres, polars et fresques historiques réunis. Ce week-end, l'auteur des « Rues de Barcelone » et de « Los Napoleones » participe au 1er festival Polars du Sud, au Forum de la Renaissance à Toulouse.
Entre deux signatures, cet homme petit et trapu, souriant et volubile, répond avec enthousiasme à quelques questions, lui qui restera indéfiniment attaché à « La Dépêche », « seul journal qui défendait la République, dans mon pays, en 1936 ».

Vous avez exercé de nombreux métiers avant d'être publié…
Je suis né dans un quartier très pauvre de Barcelone, près du Barrio Chino. J'ai découvert le monde criminel quand je suis devenu avocat. C'était un travail très difficile sous le franquisme : il n'y avait pas de véritables lois, juste les caprices des tribunaux. J'ai été défenseur dans des procès politiques ; j'étais désespéré, je n'avais aucune garantie. Et puis, j'ai défendu des riches. Je gagnais beaucoup d'argent mais je perdais mon âme. J'ai décidé d'arrêter.

Au bout de 20 ans, vous devenez journaliste à « La Vanguardia ».
J'ai écrit sur à peu près tous les sujets, y compris les faits divers avant de devenir rédacteur en chef. J'ai connu beaucoup de policiers de quartiers populaires et ce sont eux qui m'ont inspiré le personnage de Mendez, flic incorruptible qui restera toute sa vie un modeste inspecteur méprisé par ses supérieurs.

Le polar a-t-il été un moyen pour vous de parler de l'envers du décor sous le franquisme.
J'écris depuis l'âge de 17 ans mais je n'ai longtemps publié que des romans de gare sous pseudonyme. Pour le reste j'étais un auteur interdit dans un pays où le polar n'existait pas puisqu'officiellement, il n'y avait pas de crimes. A l'époque, on me considérait comme un « Rouge, catalaniste et pornographe » ! Ensuite, j'ai enfin pu m'exprimer, évoquer la Barcelone authentique, populaire, qui fait contrepoids face à une bourgeoisie très puissante.

Festival des littératures policières, jusqu'à ce soir au Forum de la Renaissance, métro Basso-Cambo. Tables rondes à 14h30 (polar français et histoire) et 16 heures (Montalban). Auteurs et signatures.

La Dépêche, 11 d'octobre 2009

2 de set. 2009

Francisco González Ledesma «Era un especialista en saber dónde caerían las bombas»

Premiado muchas veces y reconocido mundialmente, ha hecho realidad el axioma que dice «pinta tu pueblo y pintarás el mundo».

Raúl Argemí

Francisco González Ledesma, Paco para los amigos, es una reserva de memoria viviente, un verdadero testigo de su tiempo. Nació en Poble Sec, barrio que lo vio pasar hambre, le enseñó a amar, y le grabó hasta el hueso que hay principios que no se negocian. Todo eso se refleja en su historia como periodista, y en la larga lista de novelas con las que siempre, de una u otra manera, estaba volviendo al barrio del que nunca termina de irse.
--Usted es novelista y sabe que una historia tiene que comenzar con gancho para retener a los lectores: cuéntenos un recuerdo infantil imborrable.
--La guerra civil, que tuve que vivir desde los ocho hasta los once años. Puedo decir, y no es chiste, que soy un especialista en saber dónde van a caer las bombas, por el pitido. Vivíamos al lado de las tres chimeneas, y los bombarderos se empeñaban en destruirlas y dejar sin luz a Barcelona. Mi madre, que era modista de pobres, mi padre, que trabajaba de peón de almacén, duro y cobrando muy poco, y yo nos hicimos grandes conocedores de esas bombas que caían cada dos por tres.
--Poble Sec tenía fama de ser un barrio rojo. ¿Se exagera mucho?
--Nada, era una fortaleza roja, con obreros dispuestos, aún durante el franquismo, a declarar la república a cada rato. Para mí fue la escuela que marcó mi vida y me enseñó lo que era la dignidad de los trabajadores. A los diez años, me acuerdo, ayudaba llevando sacos terreros al refugio antiaéreo. Allí podía ver a esos hombres, humildes, besar a su mujer, despedirse de sus hijos y ponerse el fusil al hombro para marchar al frente. Estábamos convencidos de que podíamos cambiar el mundo, y que valía la pena hacerlo.
--¿Podía ir a la escuela?
--Iba a la escuela del ayuntamiento, una escuela de calidad republicana. Allí aprendíamos no solo a respetar a los mayores, a los ancianos, también que un animal o una flor, la naturaleza, debe ser tratada con respeto. Eso sí, nada, nada nos quitaba el hambre.
--Mucha hambre.
--Mucha, hasta enfermarse. A mí me salvó una tía de Zaragoza, cuando me puse tuberculoso. La tía Victoria era modista de ricos, de militares y generales franquistas; con ella pude comer todos los días y me mandó al colegio de los hermanos Corazonistas, que eran buena gente.
--Tendría que rezar todos los días.
--Ahí estaba el problema. (Sonríe) Yo era un pequeño rojo que no sabía ninguna oración, así que tuve que disimular y aprender rápido. Más tarde, cuando estaba en otro colegio religioso de Barcelona, recuerdo que nos informaron, felices, del fusilamiento de Companys, diciendo que había sido por “mal español y mal catalán”. No era fácil la vida de un niño en ese tiempo, era un mundo que no me gustaba nada. La lectura me ayudaba a soportarlo.
--¿En los libros encontraba el mundo que le gustaba?
--Los libros me salvaron, me protegieron de tanta miseria. Un tío que era periodista tenía muchos libros bajo la cama y me dejaba leerlos. Había de todo. Novelas, cuentos, historias picarescas, de todo, y yo me los comía.
--¿Por esa necesidad de crear otro mundo llegó a la escritura?
--Sí, creo que esa fue la razón para que escribiera. Pero antes me hice abogado. Un abogado que ganaba dinero, pero que era muy infeliz. No me dejaba indiferente que condenaran a un infeliz con hambre, y soltaran al gran estafador que podía pagarse un abogado. Por eso, un día, me puse a estudiar Periodismo.
--Renegó del abogado y se hizo periodista.
--Dejé atrás el abogado rico para ser un periodista pobre. Fue la mejor decisión de mi vida. Primero estuve en El Correo Catalán, y luego en La Vanguardia. Con mucha suerte, porque los dos directores nos permitían hurtarle el cuerpo a la censura, y los lectores de aquellos tiempos eran maestros en el arte de leer entre líneas. Además, de vez en cuando, algo que uno escribe cambia un poco la realidad, y uno se siente como el cielo (ríe) ¡Y además nos pagan por hacerlo!
--Usted tiene un personaje, el comisario Méndez, muy del Barrio Chino, muy del Paral.lel, escéptico, que cree más en la ley de la calle que en las de los tribunales. ¿Cómo se hizo amigo de Méndez?
--No hubo premeditación, me lo encontré un día en Expediente Barcelona, editada en los años 80. Fue la primera en la que era personaje, y se me quedó como protagonista en ya no sé si son 12 o 14 novelas.
--Desde la primera hasta la más reciente Méndez ha sufrido muchos cambios, pero sigue fiel a su gente.
--Es como todos los policías de cierta edad. Comenzó con métodos franquistas y luego se fue volviendo democrático. Pero sus ideas de lo bueno y de lo malo le vienen del barrio, de niño. Su código es libertad, justicia y piedad. Siempre es comprensivo con el descarriado, pero no perdona ni a los que matan a un niño ni a los que violan a una mujer. Es un marginal dentro de la policía porque cree sobre todo en la ley de la calle. A Méndez no lo gusta lo que hoy ve. Antes, las putas tenían familia, hijos, en el barrio. Ahora, con las mafias, solo se ven pobres chicas, esclavas sexuales, que vaya a saber cuánto maltrato sufren.
--Méndez y usted tal vez fueron juntos a viejo teatro El Molino.
--Me hubiera gustado, pero fuimos cada uno por su lado. Recuerdo que íbamos a los 18 y pedíamos el “champán de la casa”, que no era más que gaseosa, y nos reíamos con los chistes y las canciones que tenían doble sentido. También iban viejitos muy mayores, a mirar las piernas de las chicas, pero decían que iban “por la música”.
--Hoy, ¿cómo ve a su barrio?
--Distinto, y no digo que sea malo o sea bueno, pero es distinto; ya no sé si es mi barrio.

El Periódico, 2 de septiembre de 2009